(Capitulo 11)
BIENVENIDA
Mansión Tenor
“Ahora si Darien me dirás que te pasó, ¿Por qué arruinaste mis planes?” – Lo encaró firmemente su prometida.
“¿Acaso no te das cuenta? Estas arriesgando tu embarazo, el medico te dijo que es algo complicado… además ¿no viste como estabas sola? Las outers estaban tiradas ¡y tu ahí sola! Eso era como para que los otros te tomaran de sorpresa” - El estaba muy preocupado, la verdad es que el quería sacar a su mujer de ahí no solo por su embarazo si no por el riesgo de que se enterara que su hermana también lo estaba, y por consiguiente supiera que también es de él, ese era de todas maneras un riesgo que no quería correr, así que si quería seguir con sus planes debía hacer algo, por lo menos hasta que sus hijos nacieran.
“No sé Darien, no me convences, talvez querías alejarme de ahí por otros motivos” - Dijo en tono intrigante, ella estaba muy enojada con su novio pues había visto en aquella oportunidad la única manera de apoderarse del Cristal de Plata.
“¿Como se te ocurre decir eso? Tu sabes que no me importa lo que le suceda a Serena porque si me importara la hubiera ido a ayudar cuando estaba en el suelo. Además ella tiene a sus amigos y otra vida, no me interesa en lo mas mínimo” - ella frunció el seño.
“¿Y entonces? Cual es el problema, estaba muy débil, era llegar y quitárselo” – Aun fruncía el seño, no estaba para nada segura de lo que decía su novio.
“No confío en tu gente, es perversa, es muy mala, cuando los vi sentí la maldad que irradiaba de sus ojos y yo no quiero que te rodees de esa gente… son personas malas”
“Pero están bajo mi servicio Darien” – Protestó.
“¡Yo no quiero que la esposa del futuro Rey de la Tierra esté rodeada de bandidos! - Ya estaba algo más alterado al ver que su novia no entendía el punto. Luego se le ocurrió una idea loca, que no había usado con nadie. – “Pero bueno, si eso es lo que quieres entonces hazlo” - ella se sorprendió por las palabras de él – “Espero que esto no te baje el prestigio, esperemos que de esto no se entere la gente porque si no… no creo que quieran un reino así… tampoco creo que vean a nuestro hijo con buenos ojos. Además… si algo le llegase a pasar a mi hijo… seria una lastima, eso cambiaria brutalmente las cosas… eso comprobaría que no eres una buena madre y que fue tu culpa que ese hijo desapareciera… yo creo que para una mujer es mas importante la familia que la ambición… por lo menos para mí lo es” - Todo esto lo decía sin mirar un punto fijo, como pensando el voz alta, como razonando para que ella escuchara y pensara mejor las cosas – “Y yo que te quería dar una sorpresa… ¿Qué mejor que decirle a mi mujer que nos íbamos a casar en dos semanas mas y que ya conseguí esas vacaciones tan anheladas para poder ir a Egipto como mi mujer lo quería? Pero veo que todo eso tendrá que posponerse porque mi futura esposa está pensando en cosas ‘mas importantes’” - resaltando estas ultimas palabras – “Pero bueno” - dijo en un suspiro – “no importa, total podríamos posponer el matrimonio para cuando tuvieras mas tiempo…”
“NOO!!” – Respondió de inmediato.
Ella estaba escuchando muy atentamente todo lo que decía su novio y le sorprendía cada palabra, paresia que ella estaba cometiendo un error y con eso hacia mas evidente su ansia de obtener todo lo de su hermana, se hacia tan evidente que realmente se había olvidado de su bebé y mas aun de su matrimonio… si quería conservar su felicidad y la prosperidad del reino tenia que ser mas cuidadosa con sus planes y obedecer a su futuro esposo ya que sin él ella no seria nada, por lo menos hasta obtener el Cristal de Plata y al paso que iba tenia que asegurar algo, mal que mal está embarazada y es justo darle un futuro a esa criatura.
“Darien… tienes razón… esto me está alejando de lo que realmente quiero… te propongo una cosa, quiero pasar mi embarazo lo mas relajadamente posible y al lado de las personas que amo, o sea tu y las chicas… quiero disfrutar de mi matrimonio como nunca antes he disfrutado en mi vida… todo lo que me han arrebatado no tiene comparación con lo que he encontrado aquí, en tus brazos y por ahora nada tiene mayor importancia que tu y nuestro futuro hijo…” - Seguido de esto va y se sienta a su lado, ella pudo notar la sonrisa que se le formaba en el rostro y ese brillo indescriptible… ella no sabia como lograban los humanos ese brillo en los ojos, seguramente era cuando estaban felices o escuchaban una noticia importante.
Para su sorpresa Darien la abrazó muy fuerte luego bajó a su vientre y lo acarició. Ya estaba más abultado ya que con casi cuatro meses ya tenia que notársele. El por su parte se sentía muy aliviado porque sin decírselo directamente ella había tomado la mejor decisión para todos, así podría solucionar algunos problemas que tenia y así tenia mucho tiempo para pensar como se lo escondería todo a su mujer.
“¿Entonces esto es una promesa?”
“Si” - Se besaron tiernamente y ella por debajo cruzó los dedos.
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Los días que sobrevinieron fueron algo deprimentes, si bien habían logrado licenciarse con ciertos honores Felicia y Serena estaban cada día mas confundidas por los grandes sucesos, ahora se les veía calladas como en su propio mundo, necesitaban algo que las consolara, algo que acabara con ese sufrimiento y que hiciera desaparecer ese pasado tan monstruoso que las aquejaba… la traición. Por estos días la mayoría de los colegios habían salido de vacaciones y como su lugar predilecto elegían ir a la famosa Heladería Dulce Corazón que por estos días estaba casi repleta.
“Creo que me arrepiento de lo que dije antes…”
“De que mi querida Soe”
“¡Ahora me está faltando personal!”
u.u uff…
Los días eran como rutina ahora. Parecía que todo tenía un ambiente parecido al de un funeral, era solo un sentimiento de deber. Solo esperaban el próximo ataque del enemigo. Se sentían frustrados porque no pudieron descifrar lo que era demasiado fácil, los derrotaban tan fácilmente que era un chiste luchar contra ellos, todos habían caído en el juego de los Kebass y poco a poco se estaban alejando de la princesa, ese era su plan, alejarnos de ella para que quedara sola, si no hubiera sido porque el príncipe de la Tierra había llegado no estarían ahora con la princesa.
Necesitaban algo que los animara y uniera ahora…
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“¿Por qué…?” – musitó Serena
Ahora los días se habían alargado mas, ahora se oscurecía mucho mas tarde que hace algunos meses, Serena había decidido no ir a casa y con la excusa que se quedaría con la Sra. Lana dejó al grupo, luego de eso fue a la playa a sentir ese viento, el viento que jugueteaba con su cabello ahora suelto… vaya su cabello está aun mas largo que antes, le gusta así, le gusta sentirse ella misma todo el tiempo, total ella no había cambiado nunca, fueron los demás los que cambiaron, los que la cambiaron… Por ahora solo añoraba aquellos días en que todo era felicidad todo era amistad… siguió pensando… de pronto sintió que eso podría volver a ser, por un solo impulso se sintió segura que con el tiempo todo volvería a ser feliz, no como antes sino mejor… lastima que aun eso se veía tan lejano de la realidad… eso la hacia sentir frío.
Alguien tocó su hombro, ya sabia quien era, siempre lo hacia cuando no quería interrumpirla en sus pensamientos.
“Hola Felicia…” – La saludó sin voltear.
“Supuse que estarías aquí… hace días que necesitamos pensar, ¿no crees?”- Ella asintió – “Además creo que lo que me encontré en el camino te agradará”
.::Flash Back::.
Dulce Corazón.
“¿Que hacen aquí?” – Su rostro brillaba con una furia indescriptible. Las reconoció enseguida.
“Nosotras solo queremos…”
“Hablar…” - Luego de usos instantes en que Felicia se quitó las gafas miró con detalle esos dos pares de ojos, ambos color azul solo que en distintos tonos… vio en ellos intenciones buenas y aparte de eso vio algo más importante. La verdad.
“Esta bien…” – Cambió de repente - “y de paso se enterarán de algo…” - La miraron sin comprender y la siguieron.
.::Flash Back End::.
Ella giró la cabeza con melancolía no se imaginaba lo que iba a encontrar al lado de su amiga. Al hacerlo su rostro cambio de sombrío a sobresaltado, abrió los ojos a mas no poder y sintió que su corazón se detenía, no entendía porque pero se alegró tanto de ver a aquellas amigas que había dejado en su tierra natal, se sorprendió tanto de verlas ahí que no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lagrimas, lagrimas sin una razón clara, ¿felicidad?, ¿miedo? ¿Culpa? No sabia con exactitud lo que sentía en ese momento pero no le importó.
Ella quería tocarlas pero antes que pudiera articular palabra fue callada por estos pares de brazos que la cubrieron sin dudar, sus amigas estaban ahí presentes todas llorando por este encuentro, lagrimas y sollozos que escapaban sin que se pudieran contener, era como si esos gritos que tenían atrapados dentro de su alma salieran a flote.
Ellas, sus amigas, Amy y Rai, las que la habían buscado por tanto tiempo ahora se sentían tan calidas al estar dentro de ese abrazo que se olvidaron por completo de lo que querían hacer… solo querían estar en ese abrazo por toda la eternidad.
“Se-serena ¡perdónanos!” - Decía Rai entre sollozos.
“Perdóname por no estar a tu lado cuando todos te hicieron esto ¡Serena perdóname!”
“Nunca te dejaremos solas… Jamás dejaremos que alguien te haga lo mismo ¡Nunca!”
“No chicas… no digan eso” - De pronto sintió un movimiento en su vientre, desde hace un tiempo podía sentir esos movimientos pero eran muy leves. Este era en particular diferente, era como si el bebe sintiera lo mismo que sentía la madre, es por eso que al sentirlo se estremeció alejándose un poco de las chicas. Estas al segundo reaccionaron, Felicia recién en ese momento se acerco al grupo. Serena se acariciaba el abdomen por la parte de abajo que es donde sentía el movimiento.
“Entonces es verdad…” - Amy puso sus manos en la boca.
“Es por eso que tu energía había cambiado…” - Concluyó Rai imitando a su compañera.
“¿Quien les dijo lo de Serena?” - Las miró seriamente, claramente ya sabia que ellas conocían la historia.
“¿Ustedes ya lo sabían?” – Se sorprendió la rubia, las dos asintieron.
“Una mujer muy extraña nos lo dijo, y nos dijo también que teníamos que esperar hasta que fuera el momento” – Dijo Rai sin dejar la sorpresa de lado al encontrarse a su amiga en ese estado.
“Confiamos en ella porque tenia una luna creciente en su frente al igual que tu, así que supusimos que era de confiar”
“Pero no pudimos contenernos mas y decidimos venir a buscarte”
“Pero cuando íbamos saliendo ella nos dijo que ahora si podíamos ir” – Finalizó Amy.
“Ahh…” ¬¬ Hizo Felicia.
“Una mujer con Luna creciente…”
…No les entregues el Cristal de Plata, es tuyo…
“¿Te sientes bien?” – Felicia tocó su hombro nuevamente y Serena despertó de su letargo.
“¿Ah? Si” - Aseguró después de salir de su trance.
“¡No sabes la alegría que nos da volver a verte!” – Se lanzó Amy en sus brazos nuevamente.
“Hay muchas cosas que tenemos que explicarte” – Dijo Rai desde su ubicación, cierta sombra se instaló en sus ojos.
“Pero tendremos tiempo para eso porque se quedarán ¿cierto?” - un brillo de esperanza se apoderaba de su mirada.
“Todo el tiempo que sea necesario” - respondió la sacerdotisa muy feliz.
“Yo prefiero quedarme contigo que estudiar” - al escuchar eso Serena se sintió demasiado importante pues su amiga no dejaba sus estudios por nada del mundo.
“Serena, nos vemos, total no hay moros en la costa y no creo que hoy sea día de guerras” - Era cierto, Felicia estaba sobrando en ese reencuentro, ella ya lo sabia, es por eso que había tomado la mejor decisión.
“Gracias, Felicia…” - después de irse Felicia, Serena y las chicas estuvieron conversando de lo ocurrido, aunque a Serena no le gustaba mucho recordar ese asunto era necesario aclarar algunas cosas.
“Entiende Serena que nosotras nunca quisimos traicionarte, es mas, cuando me lo dijeron me negué tajantemente, lo malo es que no pude avisarte antes porque al parecer se habían puesto de acuerdo de decírmelo al ultimo y por lo menos pude alertar a Amy que en ese momento se encontraba en el extranjero”
“Cuando me lo dijo yo no lo podía creer es que me lo dijo todo demasiado rápido, pero en ningún momento dudé, Serena… estoy de tu lado, y a ellos se los hice saber desde un principio”
“Lo malo fue cuando supe lo que te habían hecho, el mismo día que me dijeron a mi, tu celular no lo contestabas…”
“Lo tiré…” – Reconoció la rubia.
“Intenté buscarte en la escuela, pero no pude, no sé, me dio la impresión que estabas enojada con todas ya que actuaron en nombre de todas nosotras… Cuando llamé por fin a tu casa tu mamá me dijo que te habías ido. Me desesperé y fui al templo a tratar de encontrarte con la ayuda de una gema que sirve para hacer radiestesia y te encontré aquí”
“Fue cuando me fue a buscar a mi a Londres y después de eso llegamos aquí, pero también era un lío tratar de encontrarte así que a mi se me ocurrió ver si estabas inscrita en algún colegio y ahí te encontramos, te vimos un par de veces pero no nos acercamos por miedo… Temimos mucho cuando vimos a las outers atacándote y tratamos de hacer lo posible, por lo menos logramos derribarlas sin que se dieran cuenta…” – Sonrió Amy con alivio, alivio que se fue al instante pues aun no se sentía como antes con su princesa.
“Entonces fueron ustedes… gracias. De no haber sido por su ayuda no estaría aquí”
“No nos tienes que dar las gracias”
“Al contrario, nosotras tenemos que agradecerte por escucharnos. Serena, siento en el alma lo que te hizo ese mal nacido” – No podía no dejar escapar ‘algo’ de lo que sentía hacia ese sujeto.
“No permitiremos que te haga daño. Ya verás como todo se solucionará y que con el paso del tiempo tendrás una vida nueva y mucho mejor”
“Gracias chicas” - dijo muy feliz por todo lo que oía, pero luego su rostro cambio a uno de tristeza al recordar que ellos la molestarían hasta que ella les entregara el Cristal de Plata. Sus amigas intentaron subirle al ánimo.
“Dime Serena ¿Cuantos meses tienes?”
“Jeje tengo 4 meses ¿se me nota?” - dijo levantándose orgullosa de lo que cargaba en su vientre.
“No, para nada” – Amy se sonrojo un poco al ver a Serena, la verdad no había tenido oportunidades de ver embarazos pero vio que a Serena le sentaba muy bien la barriga, la hacia verse aun mas inocente.
“¿Y sabes lo que es?” - Rai tampoco había tenido oportunidades de ver muchos embarazos, solo de aquellas futuras madres que iban al templo pero nunca uno cercano. Realmente ella estaba ilusionada, de una u otra forma sentía que este periodo será mucho mejor que si hubiese estado con Darien, por lo menos tendrá a mucha mas gente que la rodearía y la haría sentir feliz.
“¡Mañana lo sabré!” - Dijo muy contenta – “mañana me hago la ecografía que me mostrará a mi futuro hijo o hija”
“¿Y que quieres que sea?”
“No se, me conformo con cualquiera, no le va a faltar amor. Pero yo ya estoy ansiosa de saber que va a ser, es que esto de comprar prendas de bebé blancas es un poco monótono” – Todas rieron.
“¿Y le has dicho a tus padres?” – Una pregunta importante salida de la boca de la peliazul. La respuesta se hizo evidente antes de que saliera de los labios de la princesa. Era algo malo.
“No… no se como decirles, se van a avergonzar de mi”
“Si no quieres decírselos por lo menos escríbeles, tal vez esa sea una noticia muy buena para ellos” – La animó Rai.
“Si, a demás mi mamá ya sabe todo lo que he tenido que pasar, todo lo que pasó con él, supongo que ella me entendería… ¡lo haré!” - el resto del día caminaron por la playa como ya lo acostumbraba a hacer Serena desde hace mucho tiempo. Esa sorpresa le había llenado parte de su alma, pero ella no sabia que esa no seria la única sorpresa que le esperaba.
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“¿Y esto?” - Dijo Felicia mirando toda su casa. Esta había cambiado muchísimo, entre todos estaban ordenándola y arreglándola como si fueran a hacer una fiesta.
“No lo sabemos” - Dijo Calizto acercándose con un montón de elementos para fiesta.
“Solo Esmeralda nos dijo que teníamos que festejar una llegada especial” – Se sumó George con otra caja.
“¿Llegada especial?” ò.o
“No nos dijo nada mas” - Todo estaba siendo decorado con rapidez, algunos ya estaban cansados de colgar adornos en la pared y cosas así.
“Entonces a mi me lo tendrá que decir” - Y dejó a sus amigos para irse a la cocina donde estaban sus dos hermanas. – “¡Esmeralda! ¿Que es todo esto?”
“No te diré nada” - Se dio vuelta para quedar cara a cara con su hermana y para su sorpresa esta llevaba unas gafas oscuras. – “¿Creíste que caería en tu truco? jejeje Ya te dije que no diré nada. Y mas vale que te cambies y te vistas decente para esta ocasión” - Felicia quedó pensando un poco y luego recordó a las amigas de Serena.
“Ahh… ¡Entonces es por eso! Pero si ellas ya están aquí y no creo que sean merecedoras de una gran fiesta…”
“Jajaja sabia que me ibas a decir eso, pero de nuevo te equivocaste… se trata de otra bienvenida… pero no te diré mas” - y sin mas le pasó algunos platos para que los ponga en la sala.
“Que cruel eres…” - iba saliendo de la puerta cuando se topo con su tía Lana – “Tía ¿sabes algo?”
“La verdad es que ni a mi me lo ha dicho” – Obviamente eso era mentira. Felica sabia que entre ellas rara vez existía un secreto. La mujer dirigió la mirada a su sobrina menor quien dedicaba sonrisas maliciosas. – “Creo que no lo sabremos hasta que ocurra” - Y sin mas Felicia salio de la cocina y se fue a la sala.
Calizto y George la estaban esperando.
“¿Y bien, que te dijo?” – Preguntó el chico. Ella solo negó con la cabeza.
“¿Y Serena? No me digas que la dejaste sola…”
“¡¡¡Como se te ocurre!!!! No la verdad es que se que está con unas amigas que la vinieron a ver”
“¿Y eso no es peligroso?”
“Si lo fuera Felicia no la dejaría sola” – Habló el chico por ella. Al decir eso la joven de cabellos blancos frunció el seño.
“Estas mal…” - dijo en un susurro.
Ding Dong…
“Yo abro…” - dijo resignada al ver que estaba mas cerca de la puerta, pero cuando iba a hacerlo una nube de polvo la sobrepaso dejando a todos perplejos.
“¡Hola!” - fue lo único que se escucho desde la entrada. Todos estaban impacientes por saber de quien se trataba.
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“Serena…” - todas iban caminado por la ciudad en dirección a la casa donde vive Serena.
“¿Que sucede Rai?”
“Tienes nuevos amigos…” - Ella asintió con la cabeza. – “Son muy poderoso, ¿como los encontraste?” – Estaba preocupada.
“Yo no los encontré, ellos me encontraron a mí” – Respondió simplemente.
“¿Ellos son de este planeta?” – Preguntó Amy interesada en el tema. La joven asintió.
“Cuando llegue aquí a las primeras personas que encontré fue a la familia de Felicia, la chica que las trajo aquí” - Las demás entendieron – “Está la tía Lana y la tía Soe, ellas son como mis madres, ellas me cuidan y me protegen, especialmente la tía Lana, a ella le tengo un cariño especial. También esta Felicia, yo me inscribí en el mismo colegio que ella porque como estábamos a mitad de año no podía perderlo por completo, mi embarazo paso desapercibido durante el primer mes que estuve aquí… En un principio se veía como una familia normal pero de repente todo cambio un día comenzaron a suceder cosas muy extrañas y fue así como supe de El Circulo, ellos me ayudaron mucho…”
“¿Circulo?” – Amy se detuvo a analizar.
“Por lo que yo sé, ellos son una comunidad en la que todos los jóvenes y niños que tienen esos dones especiales los entrenan para que hagan el bien… ellos ya sabían de nuestra existencia y para ellos nosotras éramos sus héroes” – Informó Serena brevemente.
“Hasta que llegó esa maldita…” – Pronunció Rai con resentimiento.
Todas agacharon la cabeza.
“Bueno ¡aquí es!” – Anunció la princesa alegremente.
“¡Es enorme!” – Exclamó Amy, esa casa ni se comparaba con la que ella vivía.
“Aquí vivimos todos”
“Nosotras te dejamos aquí, mañana nos vemos en el Dulce Corazón” – Dijo Rai al sentir esas presencias extrañas y poderosas.
“¿No quieren pasar?” – Insistió la rubia y Amy no se demoró en responder.
“Preferimos comenzar de a poco” - estas dieron la media vuelta para irse cuando se abrió la puerta de golpe dejando salir la misma nube de polvo que la vez anterior. Luego de eso se veía como la pequeña Esmeralda traía de los brazos a las Sailors de agua y fuego haciendo que a todos le apareciera una gota en la cabeza.
“¡No crean que las vamos a dejar fuera de la fiesta!” - Dijo muy feliz.
“¿Fiesta?” – Serena no entendía nada.
En eso salio Felicia con George y Calizto.
“No vas a creer lo que sucede allá adentro” - Serena estaba confundida.
“¿Ellas son las amigas de Serena?” – Preguntó el chico sonrojado. Las mujeres asintieron. Luego se acercaron las Sailors para presentarse.
“Mi nombre es Rai Hino. Mucho gusto” - se presentó ante todos con una reverencia. Lo mismo hizo Amy.
“Mi nombre es Amy Mizuno”
“Vaya que tienen nombres extraños los japoneses” - Dijo Calizto con un humor extraño.
“¿Acaso van a entrar o van a dejar a la visita esperándolas?”
“¿Visita?” - Aun más confundida.
El grupo entró. Para Serena la entrada de la casa se veía de lo más normal del mundo. Esmeralda abrió la puerta de la mampara y estos al pasar encontraron ese ambiente festivo, caminaron por el pasillo que estaba lleno de puertas y al pasar por la puerta principal…
“No puede ser…” – Musitó Rai anonadada.
“…” - Al igual que la vez anterior Amy solo pudo taparte la boca con las manos.
Estas habían sido las primeras en pasar y los primeros rostros que vieron fueron de unas personas a las que ya conocían desde hace ya mucho tiempo. Estos sujetos se pusieron de pie. Inmediatamente entro Serena con una gran incertidumbre. Esta última no pudo contener el grito de asombro, estaba perpleja, anonadada, estupefacta, estaba visiblemente asombrada.
“Un sueño…” - Uno de los sujetos se acercó a mayor velocidad hacia Serena, al parecer estos estaban igual de asombrados que ella. El muchacho la tomó de los hombros, ambos pares de ojos estaban cristalinos.
De pronto Serena comienza a sentirse débil y comienza a perder el equilibrio, tomó su vientre que nuevamente comenzaba a estremecerse y poco faltó para que esta cayera, si no es por aquel muchacho que la socorrió y la llevó al sillón para recostarla. Una vez ahí él le tomó la mano derecha.
“Seiya…” - Aquel hombre que jamás creyó volver a ver estaba ahí a su lado, no podía negar que verlo le causó una especie de sentimiento distinto, no podía negar que verlo ahí en vez de hacer detener su corazón lo había acelerado. Esos ojos zafiro le hacían recordar bellos momentos del pasado y pensó - “¿Aun estará enamorado de mi…?”
Todos permanecieron ahí viendo a la princesa, la mayoría en silencio sin embargo habían algunos que murmuraban tratando de adivinar quienes eran esas personas y que hacían ahí con su princesa de la Luna. Felicia estaba algo de mal humor, no había tenido tiempo para rondar los ojos de aquel joven pero era evidente que aquí existió, por parte de él, algo mas que una simple amistad, o por lo menos eso aparentaba en esos momentos.
Al parecer los Kou no se habían percatado del estado de Serena pero esta si, y rápidamente se sentó como escondiendo su abdomen. Esto se hizo evidente para los Kou y al ver que ella ocultaba algo quisieron preguntar con la mirada, pero nadie quería responder. Estos eran uno de los momentos de más suspenso.
Era cierto, Seiya se había dado cuenta desde que la vio que había algo extraño en su mirada, no podía saber que era pero sin duda era algo que la hacia ver mas hermosa e inocente. Por su parte Serena se sentía muy mal, era como si de un momento a otro se sintiera avergonzada o sucia, no quería que se enteraran porque la verían de mala manera, especialmente Seiya… Era la primera vez que se sentía así, no quería experimentar ese sentimiento pero era inevitable, para ellos tres Serena era una imagen de dulzura y pureza. La situación era incomoda no solo para ellas si no que para todos y eso si lo podían ver bien.
En un acto desesperado Felicia reaccionó.
“Hey! ¡Quiero que todos salgan de esta habitación!”
“¿Que?” – Exclamaron todos viéndola de mala manera.
Calizto apoyó a su amiga.
“¿Que no oyeron? ¡La princesa necesita descansar!” - Todos fueron saliendo de a poco, como la casa es grande se distribuyeron en ella.
“Ustedes… psiit!!” - Llamó la atención de los Kou restantes. – “Ustedes también, yo creo que es necesario que hable con él” - Señaló al joven de cabellos azabache.
“Entiendo…” – Asintió comprensivamente Taiki, pero Yaten no estaba de acuerdo.
“¿Qué? No, no, ¡no! Yo quiero saber que esta pasando” - dijo muy alterado.
“Jejeje…” – Felicia rió falsamente mientras le empezaban a salir las venas en la cabeza y apretaba los puños – “¿No puedes dejar que hablen solos?”
“¿Y que vas a hacer para sacarme de aquí?” - A ella le empezaron a salir mas venas en la cabeza. Taiki comenzó a temer por su hermano y trato de sacarlo que ahí pero este simplemente estaba muy entretenido haciéndose el rudo desobediente.
“¿Sabes lo que le pasó al ultimo idiota que me desafió?” - Esas palabras de algún modo sorprendieron a los presentes cuando sintieron esa energía que emanaba del cuerpo de la joven. Serena alertó a Seiya para que sacara a su hermano de ahí si es que apreciaba su vida.
“¡Yaten, sal de aquí inmediatamente! Después dices que yo soy el inmaduro”
“Esta bien” - Se resignó al final, de todos modos no se vería bien en su prontuario que una mujer lo golpeara. Al último salió Felicia.
Seiya y Serena se quedaron solos.
“Bombón…” - Dijo después de mucho rato de silencio en que la joven solo miraba hacia abajo. – “Bombón dime qué te pasa…” - La joven al fin levanto su rostro lleno de lagrimas, lagrimas silenciosas, lagrimas que no se detenían.
“Seiya yo…” - Dudaba un poco, no sabia como decírselo, no quería decírselo, no quería que él se enterara que aquella mujer que el consideraba como ángel ahora estaba ahí embarazada y sola. No sola en compañía, sino que sola, sin un padre para esa criatura. – “Yo… no se como decirte…” - Seiya toma sus manos y le dedica una tierna sonrisa.
“Entonces empieza por el principio” - Eso le dio más seguridad, ella tenia que decírselo, ella tenia que decirle que había sido cambiada por su hermana gemela y que estaba embarazada del hombre que algún día había jurado amarla por el resto de la vida.
Comenzó a pensar positivamente, de todos modos no era su culpa que el la hubiera cambiado, ella había salido embarazada pero ella lo hizo con amor, con todo el amor del mundo que sentía por él y ella no podía mostrar arrepentimiento justo ahora después de todo lo que había sucedido. Si, tenia que decírselo.
“No sé en verdad como comenzó todo, lo único que sé es que un día aprecio una mujer que dijo ser mi hermana gemela y que en efecto lo es…” - Tomó aire, un aire amargo – “Darien se quedó con ella porque según él ella es mejor que yo…” – Sus ojos se llenaron de lagrimas, pero aun así prosiguió – “¡Yo me sentía morir! Es por eso que cuando pude me vine aquí, lo hice sin dudar. Este era un lugar alejado de todo lo que me recordaba Tokio…” - fue entonces cuando decidió ir al grano – “Lo que sucedió después es que descubrí que…” - Vaciló un poco pero ya no se podía detener – “… que estoy embarazada…” - Acabó por fin, luego de eso bajó nuevamente la mirada, no quería encontrarse con una mirada decepcionada.
Pasaron largos y pesados segundos en espera que él dijera algo ¡Cualquier cosa!
“A mi me parece lo mas hermoso que pueda sucederle a una mujer” - La verdad es que no se esperaba esa noticia – “Bombón, yo ya sabia todo lo que te había pasado… excepto esto que me acabas de decir” - Por fin Serena levantaba el rostro lleno de incógnitas, Seiya le dedicó una tierna sonrisa – “Verás, nosotros… bueno yo en especial quería venir porque un hombre fue a buscarnos a nuestro planeta Kinmoku, la verdad es que me sorprendió cuando vi esa luna creciente en su frente… de primera pensé que lo habías enviado tú” - Ahora Serena estaba aun mas confundida – “Pero luego nos aclaró que venia a buscar ayuda porque estabas en peligro y que tus amigas te habían traicionado… no sabia que tenias una hermana hasta que la vi…”
.::Flash Back::.
Tres jóvenes se veían algo desorientados por todo el tiempo que no pisaban estas tierras terrestres las cuales hace algún tiempo atrás le habían entregado lo mejor de su hospitalidad… claro que ellos esta vez no venían con las intenciones de agradecer, sino mas bien de buscar una explicación. La poca información que les habían dado solo les hacia deducir que se encontraba en algún lugar, pero poco mas sabían sobre eso… tenían que buscar respuestas pero tenían que encontrar a la persona indicada.
Caminaron un buen rato sin saber por donde empezar. Con todo lo que se habían enterado no era favorable nada de lo que sucediera… Fue entonces cuando la vio, estaba ahí tan sola, estaba ahí tan indefensa, estaba apoyada en el barandal de un mirador… “que coincidencia” Pensó el mas joven de los tres. Seiya le pidió a sus hermanos que lo esperaran, que necesitaba hablar a solas con su princesa… sus hermanos obedecieron.
Seiya se acercó cautelosamente hacia la muchacha de largos y hermosos cabellos color ¿plata?, llevaba un vestido el cual le llegaba hasta la rodilla y este bailaba al compás del viento. “Que extraño…” pensó al acercarse y notar ese cambio de energía, de seguro le había pasado algo muy malo, supuso. Sin duda, el no podía equivocarse, la conocía perfectamente, era ella, pero por algún motivo dudaba que si era su ‘bombón’. Caminó mas lento, ya estaba a unos dos pasos de ella, le iba a tocar el hombro cuando ella se dio vuelta.
“Serena…” - fue lo único que alcanzó a pronunciar antes de abrazarla, la verdad es que no había querido verle los ojos, fue por eso que la abrazó de inmediato, pero ese abrazo era distinto. - “No es la misma energía, la de Serena es calida, dulce y llena de amor… en cambio esta era diferente, es fresca como de un sabor a menta muy picante, llena de un vacío indescriptible… también su piel es muy blanca… ella no es mi bombón“
La joven se zafó al cabo de unos segundos muy confundida, lo miró detenidamente, definitivamente su mirada expresaba no haberlo visto jamás, ella inclinó la cabeza hacia un lado para ver a los que se encontraban tras él, ahí vio a dos jóvenes mas… pero aun así su mirada no reflejaba mas que sorpresa y desconcierto. No pronuncio una palabra.
“Bombón…” - Ella no respondió solo se dedicó a contemplarlo, quizás que cosas pasarían por su cabeza pues se veía algo distraída. Seiya insistió una vez mas – “Serena… ¿eres tu?” - En ese momento la joven pareció volver a reaccionar pero su mirada se volvió seria y algo malévola.
“Yo no soy Serena” - Respondió tan fríamente que a Seiya no le pudieron caber dudas, esta no era Serena, eran iguales pero tan distintas
“¿Quien eres?” - Dijo al fin, después de un tiempo de meditar.
“Mi nombre es Katsue, la otra es mi hermana gemela…” - Estas palabras las pronuncio de una manera tan despectiva que a Seiya le dieron ganas de salir de ahí, o de decirle algunas cuantas verdades…
“¿Será este el motivo de la traición hacia Serena?” - pensó el joven… hubiese querido seguir preguntándole cosas pero no podía seguir a su lado pues esa energía lo repelía de tal forma que se hacia insoportable su presencia. Sin más Seiya le dijo a sus hermanos que se fueran y sin despedirse ni decirle otra palabra se alejaron los tres.
.::Flash Back End::.
“¿Te das cuenta que no hay manera de que te confunda? A pesar que son muy parecidas hay una diferencia enorme que solo pueden descifrar las personas que en verdad te conocen y te aprecian…” - Serena estaba triste, acababa de recordar las palabras de su hermana.
…Vamos a tener un bebé…
“Y luego cuando no sabíamos que hacer ni donde encontrarte apareció una de tus Sailors” – Serena lo miró extrañada.
.::Flash Back::.
Ellos iban vagando por las calles tratando de crear una idea que les sirviera para encontrar a Serena, pero hasta el momento nada les servia, fueron al templo pero no encontraron en él a la sacerdotisa, sino mas bien a un hombre que decía que esta había ido en busca de su mejor amiga y que no sabia donde estaba. Otro caso perdido. Pero cuando iban por las calles cerca del Crow Center una chica los alcanzó, una chica que antes se veía muy alegre pero en el estado que se encontraba en ese momento dejaba mucho que pensar, Yaten en ese momento les da la espalda y avanza algunos pasos. Mas atrás venia otra mujer de pelo castaño amarrado a una coleta, esta venia de muy mal humor. Mina venia más que nada nerviosa y temblorosa.
“Mina” - Taiki se había preocupado por el estado en que se encontraba pues tiritaba completamente, Mina no pudo responderle porque venia muy apurada, solo le dedicó una muy débil sonrisa. De inmediato se dirigió a Seiya.
“Seiya… cuídala… cuídala de nosotras… y en especial de ella…” - estaba muy agitada. Le tomó la mano y en esta depositó un papel rápidamente, seguido de eso miró a Yaten quien estaba un poco mas alejado – “Yaten… perdóname…” - seguido ella se va con una muy malhumorada Lita quien solo miró con reproche a su amiga y luego desaparecieron entre la multitud. Seiya al abrir el papel encontró que en el estaban escritas una palabras aunque casi indescifrables por lo temblorosa de la letra… finalmente Taiki pudo desifrarlo.
.::Flash Back End::.
“Mina…” - otras lágrimas salieron de sus ojos…
“Bombón… no llores… ¿sabes? Cuando la vi, me pareció que estaba arrepentida y asustada, creo que no has perdido a tus amigas”
“Tengo miedo… miedo a que les hagan algo a mis amigas… ella es mala”
“No te preocupes, ellas estarán bien… como ves, me voy enterando de las cosas, no sabia que… estabas embarazada y ahora que sé todo, creo que Darien es el hombre mas bajo que existe”
“Darien no lo sabe, sólo lo sabemos los que estamos aquí… él esta preocupado de su futura esposa e hijo…” - Ella notó de nuevo el rostro de incertidumbre del joven – “así es Seiya… Darien va a tener un hijo con mi hermana gemela… ahora veremos quien tenia la razón, a ver si salen hijos iguales” - sonrió con sarcasmo mezclado con tristeza. – “como ves esta es la vida que me toca ahora”
“No digas eso Bombón… yo pienso que las cosas suceden por algo… tal vez para darme una oportunidad” - esto ultimo lo dijo en un susurro lo suficientemente bajo para que ella no lo entendiera.
“¿Que dijiste?”
“Nada… es solo que ahora… no lo sé… jamás imaginé verte algún día así…” - Acercó su mano al vientre de la princesa con algo de temor, era cierto, ahí estaba, muy poco notorio pero ahí estaba. Posó su mano sobre la parte superior y sucedió… ambos se asustaron, tanto Serena como Seiya pues el bebé se había movido pero este no era un movimiento común, no era un estremecimiento normal… era una respuesta pues en la misma parte donde el había tocado se levantó… como si el bebé también quisiera tocarlo… Seiya sintió algo tan especial, tan bonito que quedó en la luna - “Bueno… si el bebé me acepta… pues la mitad del camino ya está hecho… Familia… me imagino como será ser padre… poder cargar un bebé en brazos y decirle hijo… que él me diga ‘papá’… Ese mal hombre que hizo sufrir a tu mamá no sabe lo que se pierde… yo seré tu papá… aunque tu madre no lo quiera…” - y como en respuesta una parte del bebé se asomó deformándole el abdomen, justo bajo la mano de Seiya… era un trato.
“Seiya… ¿que estas haciendo?” - El joven despertó súbitamente del trance en que estaba… ahora se sentía lo suficientemente bien para sonreír fuertemente. Retiró la mano de su vientre y ahora le tomó la mano a Serena.
“Y sabes lo que va a ser ¿hombre o mujer?” - La joven negó con la cabeza.
“No, aun no lo se… pero mañana lo sabré” - Seiya nuevamente no entendía – “lo que sucede es que mañana voy al hospital y con una ecografía sabremos que va a ser”
“¿Puedo ir contigo?”
“Te tendrás que levantar temprano…” - dijo mas alegre.
“¡No importa!”
“Gracias Sei… gracias por apoyarme y por no decepcionarte de mi…”
Seiya la toma del mentón y la mira tiernamente (De esas que derriten)
“Tontita… yo jamás podría decepcionarme de ti… porque tu lo único que has hecho es dar amor…” - Ella se sonrojó levemente.
De golpe se abrió la puerta para dejar entrar a una muy alegre Esmeralda quien traía al resto del grupo, ellos estaban muy alegres pues ya querían comenzar con la fiesta… tras ellos al ultimo venían los festejados algo incómodos por toda la alegría de los ‘desconocidos’ según ellos, pero de igual forma sabían que si estaba su princesa en ese lugar quería decir que estaba en un buen lugar. Tras de todos estos venia Felicia refunfuñando.
“Serena yo les dije que no entraran aun pero ellos no me hicieron caso” – Se apresuró a Decir Felicia.
“Pero si ya terminaron de conversar ¿cierto? – Dijo Esmeralda. Todos miraron a la pareja que aun estaban en sus mismas posiciones como paralizados por la sorpresa. Seiya asintió como por inercia pero Serena se largó a reír a carcajadas.
“Jajajaja!!... ¡¡debiste ver tu cara Seiya!!! Jajajaa… es que estaba muy cómica” - Terminó de decir tratando de ponerse seria. A lo que todos rieron.
“¬¬ bravo!! Ríanse del pobre Seiya. El es el alma de la fiesta…” - Esto causó aun mas risas entre la gente.
“¡Yo quiero bailar!”
Y así comenzó la fiesta en donde hicieron vida social con este nuevo tipo de personas, que al parecer son muy emotivas. No tardaron en caerse bien y sobretodo en reencontrarse, una vida mejor llegaría después de esta BIENVENIDA.
Continuará...
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