(Capitulo 13)
DE COMPRAS
Serena había despertado de lo que fue el sueño mas maravilloso que había tenido en mucho tiempo, se levantó mas tarde que de costumbre. Caminó hasta el ropero en donde escogió un lindo vestido, se lo puso sobre el pijama para ver en el espejo si es que le quedaba bien, sonrió. Una vez puesto se contemplo detenidamente en el espejo, definitivamente cada día que pasaba se le notaba mas el embarazo, se sentía feliz por ello.
TOC TOC TOC.
- “Adelante…” - Dijo Serena aun viéndose en el espejo, pensaba en como peinarse el día de hoy.
- “Buenos días Serena, te traje el desayuno porque hoy te levantaste mas tarde…” - Dejó la bandeja sobre la cama y luego se quedó parada mirando a la rubia, se quitó las gafas que tenia puestas.
- “Hola Felicia…” - Le respondió al saludo muy contenta mientras se sentaba en la cama.
- “Estoy aquí porque tenemos que hablar”.
- “Es cierto.” – Su semblante cambio por otro mas serio. – “¿Qué te pasa con Seiya?”
- “Sabes que a ti no te puedo mentir… el tiene algo extraño, desconfío de él…” - Serena se rió un poco.
- “¿Pero como vas a desconfiar de él…? es la única persona que ha estado a mi lado siempre…” - Sirviéndose un poco de leche.
- “No tienes que hacerme caso, es solo que te estoy contando mis inquietudes, no dudo que realmente quiera protegerte… pero en su mirada veo algo mas… algo que no puedo descifrar… eso es lo que me hace desconfiar de él.”
- “No tienes que preocuparte de él… yo confió plenamente en Seiya, él nunca me haría daño.” – Ambas se miraron directamente a los ojos, el semblante de la pelicastaña cambio a uno de tristeza.
- “Estas mucho tiempo con ese joven, podrían hacerte daño, podrían hacerle daño al bebé.”
- “Seiya jamás dejaría que algo me sucediera y menos al bebé porque me ama.” – Ante esas palabras Felicia no supo que decir, quedó completamente sorprendida y salio de la habitación de inmediato. La rubia no entendió porque de su actitud.
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Al otro lado del mundo ya era cerca de las dos de la tarde, el día estaba muy nublado y dentro de la habitación del doctor Chiba no había nadie, lo único que cobraba vida a parte del espejo era el movimientote ula ula que daban las cortinas al compás del viento, las ventanas no se habían serrado en toda la noche y el ser que habitaba dentro del espejo tampoco parecía haber descansado mucho.
De pronto un gatito de color gris se asoma por el balcón de dicha habitación, el gato se veía tambaleante, tenia una horrenda marca en la frente como u a cicatriz oscura. El ser que habita dentro del espejo la reconoció de inmediato. El animal fue cubierto de luz y en un abrir y serrar de ojos el bicho se había reemplazado por una bellísima mujer de cabellos plata y ojos como la noche. Estaba completamente desnuda, solo su cabello cubría sus pechos. Sin decir una sola palabra avanzó hasta su armario y saco lo primero que encontró, un vestido negro con tirantes hasta las rodillas. Se ató su cabello a una moña baja dejando que este arrastrara por el piso de la habitación.
Todo lo que hacia lo hacia de mala gana, gimiendo, refunfuñando, tirando cosas, el ser del espejo no decía ni hacia nada, simplemente ya sabia todo lo que había pasado. Solo esperaba que ella le dijera algo. Al fin después de gritar y hacer todo lo que quiso se fue a parar justo en frente del espejo, lo tomó por las orillas, no le importaba que se hiriera con las espinas, nunca había sentido el dolor.
- “¡Tu siempre lo supiste! ¡¿Por qué nunca me dijiste nada?!” – De pronto una poderosa energía salio del espejo empujando a la joven unos metros hasta caer sobre la cama.
- “Nunca vuelvas a dirigirte a mi en ese tono o lo lamentaras…” - La joven poso su mano sobre el vientre, ese golpe de energía pudo haberle costado todo lo que ella quería. Se calmó, volvió a ponerse trató de controlar sus impulsos.
- “¿Por qué jamás me dijiste que ella también estaba embarazada? ¿Qué esperabas, que Darien lo supiera y me dejara por ella?”
- “El príncipe de la Tierra ya lo sabe.” – La mirada de la joven cambio por una de horror y sorpresa.
- “¿Q-que estas… diciendo…?”
- “Lo que escuchaste mi querida Katsue…”
- “¡Por qué jamás me lo dijiste!” – Volvió a perder el control de sus emociones pero esta vez no de su cuerpo.
- “¿Ves que el Príncipe te haya dejado?”
- “…No…” - Respondió de mala gana.
- “Eso quiere decir que no te dejara. Por lo menos no por ahora.”
- “¿A que te refieres con que no por ahora?”
- “El príncipe esta adquiriendo mas poder con el cristal Dorado que despertaste en él, algún día se dará cuenta…”
- “¡No! ¡El no se dará cuenta de nada!” – Golpeo las sabanas de su cama con toda la furia contenida.
- “Lo que tienes que hacer en primer lugar es controlarte porque si no él se dará cuenta mas rápido” – Pausó un momento y espero que la joven se sentara – “… Lo segundo que hay que hacer es evitar que tenga contacto alguno con la princesa de la Luna. Te casaras lo antes posible con el príncipe de la Tierra y te lo llevaras lejos.” – La joven lo escuchaba sin decir o hacer nada. – “Actos como el que hiciste anoche son letales para nuestro plan, tuve que sedar al príncipe para que no se diera cuenta de tu huida… tienes que ser mas cuidadosa… De la princesa de la Luna yo me encargaré cuando sea el momento, te mantendré alerta cada vez que sea necesario… Nunca volverás a ver a ese joven… te lo prohíbo…”
- “Sabes que jamás te haré caso con respecto a eso, tu dependes de mi tanto como yo dependo de ti, tu me has puesto estas condiciones, la ultima te la pongo yo a ti… Dejaras a esa estrella fugaz para mi…” - La criatura que estaba dentro del espejo no le quedó otra opción que asentir.
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Las chicas se habían quedado en el departamento de los Kou, de ahora en adelante habían quedado de acuerdo en vivir juntos. Las chicas quedarían en un dormitorio, Taiki y Yaten en otro y Seiya… bueno con el no hubo caso se quedó en su habitación ya que necesitaba harto espacio para lo que había comprado.
Despertaron muy temprano, tenían muchos planes, entre ellos.
- “Vamos a tener que ir a sacar el dinero que esta en nuestras cuentas en Japón.”
- “Taiki tiene razón, no creo que volvamos por allá.”
- “Pero no creen que podría ser peligroso, digo porque allá esta esa mujer…” - Amy les decía a los dos mayores Kou.
- “No te preocupes Amy, cuidaré a Taiki como si fuera mi hermano…” - Ambos se sonrojaron al comentario de Seiya, este se levantaba del sillón después de haber leído casi todas las revistas que había comprado, estaba casi completamente instruido.
- ¬¬UUUUUU
- “No se porque lees tanto” – Le preguntó Rai algo divertida – “… Ser padre o madre no es algo que se deba aprender en los libros… es algo que nace de aquí” – Señalándose el corazón. – “Desafortunadamente mi madre murió cuando yo era muy joven y mi padre era un importante político, nunca tubo tiempo para mi… y murió solo por ello.”
- “Lo que Rai trata de decirte…” – intervino la Sailor del agua – “Es que padre no es quien te da la vida, si no quien te enseña la vida… nadie nace sabiendo ser padre, es algo que se aprende con el tiempo, te veo preocupado, te veo atento a las necesidades de Serena y del bebé… eso es lo que una mujer necesita.” – Taiki escuchaba muy atento esas palabras, de pronto un sentimiento de nostalgia invadió su ser… ¿Yo también podría ser padre… alguna vez?
- “Gracias chicas… estoy muy feliz de contar con su apoyo.” – Seiya se veía muy feliz, tenia un rostro nuevo, como todo aquel quien le cambia le vida. – “Hey a propósito Bombón quedó de llamar a su mamá anoche.”
- “¡¿Queeeee?!” – Todos visiblemente sorprendidos.
- “¿Le va a contar a la señora Ikuko?” – Dijo Rai quien no cabía en su asombro.
- “¿Le va a contar que esta embarazada?” – Añadió Amy
- “Su mamá no sabe quien es ella en verdad ¿no es cierto?” – Preguntó el mayor de los hermanos.
- “No, no sé que suceda con esto ahora.” – Amy estaba preocupada.
- “No importa lo que suceda, yo siempre estaré con mi bombón.”
- “·A propósito de ir a Japon… ¿ustedes han tenido la oportunidad de ver a las demás?” – Amy hace un rato estaba con esa duda, según lo que había escuchado hace algunos días ellos pasaron por Japón antes de llegar a este país.
- “Vimos a Lita y a Mina” – Se apresuro a decir el de ojos azules.
- “Es que anoche soñamos con ellas… es curioso pero ambas despertamos al mismo tiempo…” - Prosiguió la sacerdotisa.
- “Estaban arrepentidas, lloraban sangre… las vimos morir…” - Apoyó con vos de ultratumba.
- “Ella las mató…” - Los tres hermanos quedaron asombrados, Yaten inmediatamente serró los ojos, Rai observaba esa reacción mientras que los demás estaban visiblemente angustiados por la situación. De pronto Yaten abre los ojos.
- “No se preocupen por ellas, ambas están vivas…” - Se mareo un poco y se vio obligado a sostenerse la cabeza con las manos.
- “¿Te encuentras bien?” – Su hermano se apresuró a ver como se encontraba.
- “Si Taiki, no te preocupes, estoy bien… están vivas… están tristes… solas.” – Sin mucho sentimiento, mas bien sin ningún sentimiento.
- “¿Como puedes saberlo?” – Preguntaron ambas.
- “Solo me guié por la esencia de las Sailors. Las encontré… y eso, están vivas.” – No le quiso dar mas importancia al asunto y siguió tomándose su desayuno a pesar del gran dolor de cabeza que le había dado por hacer ese gran esfuerzo. Rai solo lo miraba.
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Dos jóvenes con traje de marinero paseaban por unos enormes corredores, sus miradas indicaban complicidad, caminaban tranquilamente, nada hacia suponer que sus intenciones desde hace algunas horas habían cambiado. Caminaban haciendo guardia por el ala oeste, el sitio donde estaban las recamaras de las outers, según las jóvenes estas deberían estar haciendo cualquier otra cosa que no sea estar durmiendo, estar con su “princesa” por ejemplo.
Pasaron por el primer dormitorio que correspondería al de Haruka, Nada. Al frente de aquel estaba el de Michiru, Nada. Pero pronto hubo algo que detuvo la atención de ambas. En el dormitorio del fondo habían ruidos, mas bien parecían gemidos, se acercaron cautelosamente, aquellos gemidos de pronto se les hicieron familiares, de igual manera conservaron la calma. Miradas cómplices nuevamente que indicaban que escucharían tras la puerta. Pudieron escuchar cosas sorprendentes.
- “Hotaru aun no despierta, debemos hacer algo, hace muchísimo tiempo que esto no le pasaba” – La mujer de cabellos arena por primera vez en mucho tiempo estaba preocupada, una de sus manos estaban sobre la frente de la pequeña Sailor de la destrucción que yacía casi inerte sobre su lecho, lo único que se oía de ella eran esos gemidos casi demasiados escandalosos para una niña de su edad (Ustedes entienden no? ;))
- “Qué mas se puede hacer, ahora no tenemos mas que su presencia para saber el futuro… mi espejo dejó de mostrármelo hace algunas semanas” – Al escuchar eso las dos jóvenes que estaban tras la puerta no pudieron evitar sorprenderse por la situación, eso era algo que no sabían. Pero lo que de todas maneras las sorprendería mas seria lo que iban a escuchar.
- “Apenas podemos transformarnos, esto es algo preocupante, y sobretodo me preocupa el no saber lo que sucederá en el futuro” – ¿Que? ¿Que era a lo que se refería la Sailor del tiempo? A caso… No, no podía ser esa la respuesta… A caso… - “La puerta del tiempo no me ha dejado entrar… es como si hubiera cambiado de cerradura… es como… Si esta llave ya no sirviera” – Señalando el cetro granate que estaba apoyado en la pared como si tan solo fuera un articulo cualquiera.
- “Tenemos que avisarle a la princesa, ¡no podemos seguir así!” – La sailor del viento comenzó a desesperarse, se puso de pie y paseo por toda la habitación, era ya muy sabido el carácter de la rubia… pero esto de verla desesperada realmente era preocupante. Hotaru volvió a gemir de repente.
- “Calma pequeña, tienes que ser fuerte…” - Mientras la joven de cabello rizado le acariciaba la frente y le hablaba con voz maternal…
- “No podemos avisarle a la princesa, ella ya tiene muchos problemas… a demás tiene que estar tranquila en su estado… es muy peligroso que use su energía” – Dijo calmadamente la dama del tiempo.
- “Ahhhgg…” – Nuevamente Hotaru comenzó a gemir descontroladamente, se sacudía como si tuviera un ataque de epilepsia. Las Sailors trataron de sujetarla pues estaba como poseída por un demonio, sus gemidos se hacían más fuertes, el sudor corría por sus cien como una cascada. De pronto una gran corriente de energía salio de su cuerpo empujando a las Sailors, estas quedaron pegadas a la pared. En ese instante la pequeña se sentó, sus ojos cambiaron repentinamente a negros. – “Debemos proteger a nuestra princesa… su bebé esta en peligro… Proteger a la pequeña princesa de la Luna, protegerla de su progenitor… de las garras del mal… castigo hacia las traidoras quienes vieron en su reflejo la verdad, solo vieron mentiras… castigo a las que viajaron al otro lado del espejo… la maldad solo se ve en sus ojos noche…” - Repentinamente la pequeña como si hubiese sido empujada por una fuerza extraña dio de nuevo en la cama y se quedó profundamente dormida… no despertaría en mucho tiempo.
- “¿Q-que… es lo que acaba…?” – Las Sailors se miraron entre si, cada una mas sorprendida que la otra, a penas se pudieron poner de pie. Se sentaron para poder digerir la información, la verdad es que todo estaba confuso, y lo peor de todo que esas palabras lejos de darles consuelo les daba temor… mucho temor. La Sailor del tiempo de pronto bajó la mirada.
- “¿Saben?... ahora que lo pienso mejor…” - Comenzó a reír, la ocasión no ameritaba reírse de esa manera, sus otras compañeras no decían una sola palabra. La risa de la Sailor luego se volvió desquiciada, completamente desquiciada. Las otras dos solo la miraban sin decir una sola palabra. Sorprendidas – “… La ultima vez que tuve un aviso de Cronos… vi que nuestra princesa estaba embarazada… jajajajjajajaj!...” – Nuevamente parecía haber perdido el control pero repentinamente su voz cambio a la habitual, fría y escalofriante. – “… Dime Neptuno… ¿que fue lo que viste en el espejo cuando me anunciaste la llegada de la otra princesa?”
- “¿Pa-para que lo quieres saber…?” – Preguntó tímidamente, no obtuvo respuesta, la mujer tomó su espejo, lo miró con nostalgia, lo acaricio por las orillas, las otras dos solo la miraban. – “… vi que nuestra princesa… la antigua princesa se miraba en un espejo muy grande…” - Acaricio ahora el cristal de dicho espejo recordando como si fuera ayer que vio esa imagen. – “Vi a la nueva princesa frente a aquel espejo, sus cabellos plata… su insignia lunar… acariciando su vientre… supe en ese mismo instante lo que debía hacer…”
- “¿Y que tiene que ver eso?... ¡Responde Setsuna!”
- “¡Jajajajaja!” - Nuevamente esa estruendosa risa. Las dos Sailors que estaban tras la puerta no podían dar crédito a lo que decían ni hacían, especialmente la Sailor del tiempo. – “… Siempre he querido saber que viste en el reflejo de aquel espejo…”
- “¿El reflejo?” – Haruka no entendió la pregunta y miró a su compañera que de un momento a otro abrió los ojos hasta que casi se salieron de sus orbes. Se asustó, miró nuevamente en aquel espejo de Neptune como si pudiera ver esa imagen, iba a abrir la boca pero nada quería salir de sus labios.
- “Responde Neptune, es importante…” - Nuevamente la voz de ultratumba de la sailor del tiempo irrumpio los pensamientos de la Sailor de las profundidades marinas.
- “Yo-… a- no puede ser…” - Se llevó las manos a la cabeza, las Sailors tras la puerta estaban mas que ansiosas. La joven volvió a abrir los ojos, estos estaban llenos de lagrimas – “…Como no me pude dar cuanta antes…. ¡Como!” - Haruka corrió en su auxilio a tomarle las manos antes que con estas se arrancara todo el cabello. Michiru parecía haberse vuelto loca. La rubia la comenzó a zamarrear para que recobrara la cordura.
-“Michiru por favor responde, esto es importante…¡Reacciona!” – Le dio una cachetada bastante despacio para lo que acostumbra a dar ella. Michiru pareció reaccionar, se miraron a los ojos, la primera con rostro de preocupación y la segunda con lagrimas de desesperación e impotencia, hubo un momento de silencio hasta que de los labios de la joven, como un susurro, salio la respuesta. – “Vi… a Serena… Ella también estaba embarazada…”
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- “Ahhhh….” – Era un suspiro…. Hace tiempo que no suspiraba, ¿seria que la primavera había llegado a su corazón? Caminó despacio por todo el gran corredor que llevaba hasta la cocina, ahí estaba la señora Lana, al verla se sorprendió. – “Hola Tía Lana…” - corrió a abrazarla.
- “¿Como te sientes hija?” – La amable mujer estaba preparando lo que seria el almuerzo para un regimiento. Serena al ver la gigantesca olla no pudo mas que reírse para si misma. – “Estos jóvenes comen mucho, sobretodo los que están en etapa de crecimiento…. Jajaja… si te contara lo que mis ojos ven en los jóvenes que están en esta casa te sorprenderías… y eso que no tengo ningún don especial… Serena hija mía toma asiento” – Le extendió la silla que estaba junto a ella, después de poner la gigantesca olla a fuego lento se sentó al lado de la joven. – “¿Sabes algo? Vi a Felicia salir muy afectada de tu habitación… por lo que he visto le no le cae muy bien el joven Seiya…”
- “Si, ya me di cuenta… ayer no lo trató muy bien…”
- “Le pasa lo mismo con George” – La señora tomó un tejido que tenia bastante avanzado. – “¿Te gusta?” – Le mostró lo que iba a ser un ajuar en color rosado.
- “¡Es bellísimo!” – Serena tomó un extremo para tomarlo con mas cuidado, luego la señora comenzó a tejer. – “… ¿Por qué dice que Felicia le pasa lo mismo con George? No que eran tan amigos”
- “… Lo que sucede es que George esta enamorado de ella… Me preguntaras qué tiene de malo eso… sucede que hace casi dos años Felicia usó uno de los hechizos mas antiguos que existen” – No sabia por qué pero Serena ya presentía lo que venia, hace ya un tiempo que había desarrollado esa habilidad de saber lo que la gente iba a decir con solo escucharla, como que adivinaba todo. – “… Mató su amor… Felicia no quiere amar, no puede amar, se siente decepcionada del amor, tú sabes que ella puede saber el pasado de las personas con solo mirarlas… Ese hechizo tiene que ver con esa facultad, ella como no quiere saber de amor también perdió la facultad para verlo en los ojos de otras personas, es por eso que cuando ve como el joven Seiya te mira le da miedo… ya que no sabe porque te mira así…”
- “Ohh… entiendo… si lo hubiera sabido antes…”
- “Si lo hubieras sabido antes puede que hayas querido hacerte lo mismo… Ella lo hizo a escondidas y fue por eso que fue castigada, su castigo terminó el día que te conoció… ese castigo no se lo recomiendo a nadie” – Serena no quiso preguntar mas detalles.
- “Entiendo… pero pienso que debe ser triste no poder enamorarse nunca mas… especialmente teniendo una oportunidad como esa al lado…”
- “Ellos tienen su mundo… ellos escogieron su destino y el destino los escogió a ellos. Siempre será una paradoja…” - La señora lana suspiró, dejó de tejer por unos instantes y miró a la rubia a los ojos. – “Si te detuvieras a mirar a tus compañeros unos minutos te darías cuenta de muchas cosas… hace mucho bien hacerlo… descubres que cada quien tiene su propia vida a pesar de la misión que tienen en común… George casi no come, Calisto esta preocupada por ambos… ¿sabes? He estado pensando que podrían irse unos días de paseo al campo… te haría mucho bien… a todos los chicos les haría mucho bien… también a los hermanos Kou… también a tus amigas… de todos modos tengo la impresión que se les aclarara mucho su mente… ahí esta mi mamá, ella estará feliz de estar con ustedes”
- “Este yo…”
- “Esta decidido, los quiero mandar al campo, será buena la reflexión que tengan, es buena terapia…” - Siguió con el tejido. – “…Y también puede fortalecer la relación que tienes con el joven Seiya”
O.O!
- “Ohhh…. No me mires así, vasta solo verte la cara para saber que te hace muy bien estar con aquel joven… como que te devolvió el alma al cuerpo, quien diría que nuestra princesa solo necesitaba una segunda oportunidad” – Dejó su tejido nuevamente esta vez para tomar ambas manos de la joven. – “…Te aseguro que el destino recompensara tu sufrimiento. Prénsalo” – Se puso de pie dispuesta buscar algunas especias en el invernadero que estaba afuera.
- “Nueva oportunidad… detenerme a mirar a las personas… observar sus acciones…” “Cada quien tiene su propia vida… estoy preocupándome en exceso por lo que sucederá… puede que esto me sirva para descargar mis tensiones” – Miró detenidamente el tejido que estaba sobre la mesa. Sin dudarlo lo tomó, hace mucho tiempo que su mama le había enseñado a tejer pero ella nunca se había interesado realmente en ello, su mama siempre le decía que algún día seria una buena ayuda el tener un ovillo de lana y dos palillos. Tal vez le haría bien experimentar cosas nuevas…. Mas relajadas, descansar… y porque no una visita al campo con todos sus amigos.
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- “¡Que buena idea! Gracias Rai, gracias Amy” – El joven Kou explotó de alegría, las chicas le habían dado una buena idea, se abalanzó hacia ellas y les dio un beso a cada una en agradecimiento y casi sin despedirse de sus hermanos salio de la casa con rumbo… ¿A dónde creen que ira?
- “Así que les emociona mucho la idea de ser madres ¿no?” – Fue la pregunta inquisidora del peliblanco. A Taiki desde la cocina pudo oír perfectamente.
- “¿Eh?” – Dijo Rai.
- “Yo creo que es el sueño de cualquier mujer” – Los ojos de la diosa del agua comenzaron a brillar peligrosamente, siempre su sueño había sido estudiar medicina, pero su segundo sueño siempre había sido ser madre, supongo que por ser hija única siempre se sintió responsable, a diferencia de otros hijos únicos. Su padre había muerto cuando ella era muy joven de un cáncer terminal a la sangre mejor conocido como leucemia, en ese tiempo la enfermedad era casi incurable.
- “Pero el mío no” – Respondió casi enojada la sacerdotisa. – “Pienso que es muy difícil encontrar a un hombre que sea buen esposo buen amante y sobretodo buen padre. Esa combinación es casi inexistente” – Hehe morenita fuiste exactamente al grano si vieras el efecto que causaste en todos. Bueno fue así, fue un golpe duro pero indirecto para los hombres que estaban en esa casa.
- “Es por eso Rai que tienes que buscar al hombre correcto” – Le dijo Amy.
- “Mi madre se casó enamorada, todos los hombres cambian luego de casados” – Respondió la sacerdotisa con la misma frialdad, hubiese puesto el ejemplo de Darien pero eso no venia al caso.
- “Sigo pensando que hay que buscar al hombre correcto… yo cuando me case lo haré enamorada, si no resulta es porque no era el correcto, me sentiré triste pero la vida sigue”
- “A demás puede que el hombre correcto este a la vuelta de la esquina ¿no Amy?” – Yaten señalaba la puerta que indicaba a la cocina, de ahí salía un hombre alto y muy apuesto sosteniendo una bandeja en la cual humeaba una deliciosa lasaña. El aludido había captado inmediatamente la indirecta sin embargo se hizo el que no escuchó. Amy por su parte se sonrojó mucho. Rai solo reía y Yaten… él mas bien estaba triste. Rai captó eso.
- “Hey Yaten, ¿quieres acompañarme a hacer una llamada?” – Este la miró desconfiado.
- “Pero si vamos a comer de inmediato”
- “Es por mientras que llega Serena” – Volvió a insistir al comentario de Taiki. Luego tomó a Yaten por el brazo y casi a empujones lo sacó del departamento. Los que quedaron se miraron por unos segundos.
Fuera del edificio.
- “¿Y bien?”
- “¿Y bien que Yaten?”
- “¿Para que querías que te acompañara?” – El joven se cruzó de brazos.
- “Es verdad. Quiero que me acompañes a hacer una llamada. ¿No viste que tu hermano necesita un poco de privacidad?”
- “¿Y no que no crees en el amor?”
- “En el amor si mi querido Yaten, solo que no creo en los hombres…” - Al tiempo que decía esto de su carterita sacaba una libreta en la cual tenia anotado un Nº Telefónico. – “Llamare a Japón, quiero saber como están las cosas allá” – El joven solo arqueo una ceja. La gente que pasaba por los alrededores se sorprendía al escuchar el idioma extraño que hablaba la joven (NA: Amy y Rai hablan en japonés todo el tiempo, los Kou se saben algunos idiomas mas, Serena también aprendió el idioma, los demás chicos del circulo son bilingües, eso quiere decir que hablan los dos idiomas y algunos mas) – “Nicholas… si, si, si, dejemos eso para después, ¿que averiguaste?... Me lo temía… gracias, ¿has sabido algo de las demás?... entonces te llamaré mas tarde para saber… ¿y con respecto a la familia de Serena?... ¡QUE!... pe-pero… si, mejor te llamo después… adiós Nicholas…” - Su rostro cambio completamente, Yaten se dio cuenta de todo, se rió para si. Rai por primera vez se reía de esa forma especial que lo hacen las mujeres. – “…Si…Yo también…Hasta la tarde…” - Colgó el auricular.
- “Mmmmmm….. Así que la Sailor guerrera del fuego no sentía amor por nadie… debería grabar todas tus palabras para que las escuches después y veas lo cómica que eres” – Algunas cruces salieron en la cabeza de la joven.
- “¿Y que te hace pensar que a mi me gusta Nicholas?” – Rai trató de hacerse la ofendida pero ante la risa del peliblanco esa postura se le quebró completamente, un color rojo invadió su ser.
- “Me acabo de dar cuenta… Lo amas, lo extrañas, lo necesitas…”
- “Lo amo tanto o mas de lo que tu amas, extrañas y necesitas a Mina” – Ups! Digo Ooooops! ¿Que fue lo que paso aquí? Yaten de pronto se atoró con la saliva, esta vez era la morena la que se reía casi descontroladamente. Iba a contraatacar o defenderse pero unas bocinas lo hicieron recapacitar.
- “¡Mira ahí viene Serena!” – Lo alertó la sacerdotisa, a el no le quedó mas remedio que guardarse sus palabras y ponerse serio. Se saludaron y subieron por el elevador al quinto piso, Seiya y Serena conversaban amenamente con Rai pero Yaten estaba callado, Rai volvió a notar su silencio. Antes que abrieran la puerta Seiya puso sus dedos sobre los ojos de la rubia indicándole que adentro la esperaba una sorpresa.
- “¡Pero Seiya me voy a caer!”
- “Sabes muy bien Bombón que yo estoy aquí para protegerte” – La tomó de la cintura para tener precaución, un sentimiento invadió su ser al chocar con el bultito que estaba en vez de su cintura. Serena también pudo sentirlo.
Al principio abrieron la puerta, los dos que estaban adentro saludaron a la recién llegada pero como esta seguía con los ojos tapados no pudo hacer mas que lo que su acompañante le guiaba. Pasaron por el living hacia un pasillo en donde el último dormitorio le pertenece al susodicho. Entraron con cuidado, todos los seguían por detrás.
.::FlashBack::.
- “Tengo muchísimas ilusiones en este tiempo, quiero lo mejor para mi Bombón, me gustaría mostrarle lo que ayer le compré para su bebé… Quiero decir: Nuestro bebé”
- “¿Y porque no la invitas a comer? a ella le encanta la lasaña” – Propuso Amy.
- “¡Y después podríamos ir de compras!” – Dijo Rai saltando y saltando como una verdadera demente. – “Perdona si te despierto la enfermedad del comprador compulsivo pero me encanta la ropa de embarazadas, las hace lucir tan elegantes…”
- “¡Es verdad! No lo había pensado” – Esta vez fue Amy quien estaba toda alborotada. – “¿Te imaginas a nuestra princesa luciendo su estado?”
- “¡Por todas las calles!”
- “¡En la playa!”
- “¡En las cenas con los amigos!”
- “Ahhh…” – Suspiraron las dos al mismo tiempo, en verdad aquel tema las llegaba a hacer alucinar. A dos de los muchachos les escurrían unas cuantas gotas pero había otro que estaba igual de alborotado. Se levantó se despidió de ellas y luego se fue a buscar a su bombón.
.::Flash Back End::.
- “Bien ahora a la cuenta de tres vas a abrir los ojos… Todos me ayudan ¿ok?”
- “Uno… Dos…” - Era triste para Serena pues desde el primer instante que entró con los ojos tapado ya sabia que se trataba de una sorpresa para su bebé, algunas veces maldecía tener aquel don de predecir lo que sucedería. Lo mismo pasó cuando le anunciaron el embarazo de su hermana gemela, y muchas otras veces mas. – “…¡Tres!” – Le destaparon los ojos y Serena casi se desmaya, sabia que alguna sorpresa debían tenerle por lo del misterio… PERO ESTO ERA DEMACIADO!
- “Esto es…” - Trató de recuperar el aliento, a pesar de que ya tenia algunas cosas para la bebé… wow, esto si que era una sorpresa: Mamaderas, chupetes, muchos pañales, set’s enteros de limpieza y cuidado para el bebé, simplemente esto era mucho mas de lo que siquiera pasaba por su mente – “Gracias chicos…” - Dijo una vez recuperado el aliento.
- “No nos agradezcas a nosotros, agrádesele a aquel que le ha dado la locura de la paternidad” – Señalando a Seiya. Serena se le lanzó a los brazos con todas las hormonas descontroladas, lo llenó de besos, incluso para sorpresa de todas casi le da uno en los labios (Imagínense el infarto que les hubiera dado a todos) incluso el mismo Seiya estaba sorprendido pero feliz, muy feliz, definitivamente ver s su bombón sonreír así como lo hacia antes era mucho mas de lo que podía pedir.
- “¡Gracias Seiya! Muchas gracias!” – Luego recuperando la compostura. – “…No tenias porque molestarte…”
- “¿Como que no?” – Aparentó sentirse ofendido y luego sonrió. – “Es mi bebé el que viene en camino. MI BEBE”
- “No ¡ES MIO!”
- “¡MIO!”
- “¡MIO!” – Peleaban como dos verdaderos niños, los demás veían esta discusión como si fuera un partido de tenis.
- “Ya ya ya… es de los dos pero por favor no nos dejen así y muéstrenos todo ¿ok?” – Yaten, el era el mas indicado para intervenir. Comenzaron a ver todo lo que había, ¡wow! era mucho mas de lo que a simple vista se veía. Los demás, especialmente las chicas no paraban de asombrarse de todas las cosas que se les podía comprar a un bebé, aquí había mucho mas de lo esencial, MUCHO MAS.
Luego y como lo habían acordado fueron a comer esa exquisita lasaña que por culpa de la demora hubo que calentarla de nuevo pero no importa porque estaba muy rica.
- “Y… bien ¿como te fue con la llamada anoche?” – Seiya titubeó al empezar el tema pero ya no aguantaba las ganas.
- “Si es cierto Seiya nos lo contó. ¿Como te fue?” – Serena lo miró de forma asesina, por su parte Seiya solo se le escurrió una gota y una gran sonrisa de tarado.
- “Bueno, pues…” - Comenzó a jugar con el resto de comida que le quedaba – “…Ella viene a verme…”
- “¿Eh?”
- “¿Que viene hacia acá?”
- “No entiendo” – Fueron las respuestas de Seiya, Amy y Yaten. Por su parte los otros dos se quedaron en silencio.
- “Es que…”
.::Flash Back::.
- “¿Hola?”
- “Mamá…”
- “¿Serena? Cielo, hija ¿eres tu? … respóndeme por favor…”
- “Si mamá… soy yo… Serena. Siento llamarte a esta hora…”
- “No importa hija, lo único que importa es saber de ti… dime ¿como estas?” – Las palabras de la mujer se escuchaban en un tono angustiado, pero como no lo iba a estar ya que hace algunos días había visto a alguien que juraría que era su hija paseando por el centro comercial de la mano de Darien, el chico que le rompió el corazón a su hija.
- “… ¿Sabes?... estoy bien… realmente estoy bien… es solo que…” - Serena hablaba de forma atropellada lo que hacia que su madre dudara que estaba tan bien como decía. Por el otro lado del auricular pudo escuchar la vos de su padre Kenji que estaba igual de atento que la señora Ikuko. – “Dile a mi papa que lo quiero mucho…” - Se escucharon algunos susurros por el otro lado del auricular, Serena sonrió un poco.
- “Serena, tu padre y yo estamos preocupados por ti… queremos saber que es lo que sucede… hace mucho tiempo que no nos escribes y yo… Mi intuición como madre me decía que no estabas del todo bien… hija… cuéntame…” - Lagrimas salieron de los ojos de Serena, empezó a sollozar lo que causó que su madre también lo hiciera.
- “Mamá… estoy embarazada… lo siento mucho” – Se escuchó por el otro lado un “santo cielo” y un “No puede ser” Serena se apresuró a añadir. – “… Darien… Es de Darien… me di cuenta poco tiempo después que llegue aquí… siento muchísimo el habérselos ocultado…” - Serena no paraba de llorar, por el otro lado del teléfono podía escuchar unos cuantos “rosarios” por parte de su padre quien estaba hecho una furia.
- “Hija, voy por el otro teléfono para que hablemos mas tranquilas OK?” – Tardaron unos segundos y luego su madre volvió a contestar. – “…Hija yo ya sabia que algo así te estaba pasando… no creas que es por mi intuición… te lo explicaré cuando vayamos a verte”
- “¿Vas a venir? Pero…”
- “No hay peros hija, yo quiero estar contigo, quiero de una vez y por todas decirte la verdad… no me preguntes nada ahora, solo espera que lleguemos hasta ti” – se apresuró a añadir la mujer antes que su hija se le adelantara con mas preguntas.
- “Entonces aquí te esperare… dile a papa que lo siento… de verdad, lo decepcioné” – Serena volvió a llorar desconsoladamente.
- “Serena… tu padre esta sorprendido, pero sabes que no se puede enojar contigo…” “A demás sabía que esto tarde o temprano sucedería…” “Tu padre no te reprochará, a demás pronto vas a cumplir los 18 años, eres una mujer… yo sé que no fue toda tu culpa, sé muy bien que ese desgraciado te hizo sufrir….” – La mujer calló unos segundos, Serena seguía derramando lagrimas. – “Hija ¿ese sabe que estas embarazada?”
- “No mamá… y por favor si lo vez no se lo digas… no quiero que se entere nunca…” - Todo esto lo decía entre sollozos, la verdad es que no podría si quiera imaginarse que es lo que haría si se enterara que va a tener dos hijos en vez de uno.
- “No hija, no se lo diré… ahora hija no te quito mas el sueño, nos estaremos comunicando para arreglar los tramites de ingreso al país… ¿te pido un favor? ¿Podrías buscarle un colegio a Sammy?”
- “¿Estas segura que quieres venir con todos? Digo… es un cambio bastante grande, sobretodo de idiomas y costumbres”
- “Si tú fuiste capas de acostumbrarte entonces nosotros también… Anda prométeme que te cuidaras, no quiero que estés triste, ¿sabias que eso le hace muy mal a los bebés?” – Ante ese comentario Serena comenzó a reír, una sonrisa pequeña pero sonrisa al fin y al cabo. – “Ves así me gusta… ahora duerme y no te preocupes que en dos semanas a mas tardar estaremos ahí contigo”
- “Chao mamá…”
- “Hasta pronto hija…”
.::Flash Back End::.
- “Así que eso fue lo que sucedió…” - Seiya nuevamente inicio el tema.
- “Pero lo que me parece extraño es cuando me dijiste que tu mama tenia una verdad que confesarte” – Rai jugueteaba con su amuleto.
- “Eso es cierto… ¿será que tiene que ver con lo de Sailor Moon?”
- “No Amy no lo creo, a demás… La verdad es que ya no se lo que esta pasando, todo ha cambiado, no me sorprendería que mi mama supiera todo desde un principio…” - La tristeza que había en sus ojos se contagio a todos los presentes, solo había una forma de curarlo.
- “¡Compras!” – Rai se levantó animadísima de su asiento para tomar su bolso. A todos casi les da un infarto.
- “¡Yo quiero ir de compras!” – Esta vez era la diosa del agua quien se levantaba de su asiento adivinando las intenciones de la morena. Pero antes de tomar su bolso le ayudó a Taiki a retirar la mesa. Los demás tardaron un poco en entender que tramaban pero la que no entendía nada era la rubia.
- “Pero si quieren ir de compras, ¡entonces vamos!” - Esta vez Seiya se levantaba de su asiento y ayudaba a la rubia a levantarse, esta lo interrogó con la mirada pero lo único que obtuvo por respuesta fue un beso en la mejilla, se sonrojó un poco. Yaten salio del edificio rumbo a buscar el coche.
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- “Ahhhhh! Pero que divino!” – La voz de las chicas era notada en todas partes y no solo por el hecho de hablar en japonés… mas bien por lo chillonas.
- “Pero ahora hay que pensar en Bombón... recuerden que después voy a irme directo al bebé” – Según el plan del joven Seiya este consistía en dar sus últimos suspiros para Serena y luego de ir a Japón en donde tiene una suma mas que millonaria en ese momento se preocuparía por La bebé.
- “Seiya tiene razón... ehmmm veamos...” – Rai se había separado del resto del grupo para cubrir mas terreno, no se atrevía a preguntarle a nadie... nadie la entendería.
- “Ehh disculpe señorita ¿me podría decir en donde esta el vestuario de embarazadas?” – Seiya había decidido actuar ya que si seguían así no acabarían nunca. La señorita que atendía aquella sección le señaló un lugar. – “Muchas gracias... Hey Rai” – La joven se acercó, el joven le habló al oído, la sacerdotisa asintió contentísima. Luego se alejaron.
- “Oye Serena ven por aquí!” – Amy y Serena aun estaban en la sección de bebés y fue la morena la que acabó con la inspiración de ambas al jalarlas hasta el segundo piso. El joven Seiya las seguía por atrás.
- “Vieras lo difícil que es estacionar los vehículos en los centros comerciales” – Taiki se veía muy cansado. Ambos hermanos llegaban después de un intento casi fallido por estacionar el auto en algún lugar que quedara lo suficientemente cerca del Mall.
- “¿No se suponía que nos esperarías en la entrada? Que! ¿Esperabas que te encontráramos?” – Yaten empezaba ahora con la discusión.
- “Ya me encontraron ¿no es así? Ahora sigamos...” – ¿Sigamos? OO! Taiki ya iba con las chicas. Los otros dos se apresuraron para no quedarse atrás.
- “Hay! Las escaleras mecánicas me dan vértigo!”
- “Tranquilízate Serena, ya va a pasar... ¿viste? Ya se terminó” – La voz de consuelo de Amy no era suficiente para una ya casi verde Serena.
- “Sección para...” – Rei seguía buscando con la mirada hasta que la encontró por esas típicas jardineras que se ponen las embarazadas. – “LA ENCONTRE!” – Nuevamente el estruendoso grito de la sacerdotisa hizo que mas de alguna multitud de gente pensara que estaban siendo víctimas de un atentado japonés.
Serena casi no entendía porque subían al segundo piso, mas bien la obligaban a subir, ¿qué se traían entre manos? Cuando lo averiguó a penas alcanzó a tartamudear algo y fue arrastrada nuevamente por la sacerdotisa.
- “¿Todavía crees que fue una buena idea venir con las chicas?”
- “Yo creo que fue lo mejor Yaten, son las únicas que son capaces de convencer a Bombón para que le compre algo... Y tu Tai” – Dándole un codazo – “Parece que te has quedado pegado con la peliazul... Auch!” – Taiki le había dado un coscorrón.
- “Deja de joder y mejor dedícate a tu princesa que yo me dedico a la mía...” – Para que voy a describir tan detalladamente la reacción de los otros hermanos... simplemente se sorprendieron. Una cara graciosa viniendo de Yaten.
Serena apareció detrás de los vestidores con un traje muy hermoso color turquesa, de dos piezas un pantalón completamente elasticazo y un top con tirantes de la misma tela en el busto y del comienzo del abdomen con una tela mas translúcida y de dos capas tapando el vientre con los huelos (NA: La verdad es que no soy muy buena para describir pero puedo decirles que Serena quedó muy bella). Seiya quedó simplemente fascinado.
Serena lo miraba con rostro de suplica pero el poder de las chicas era mas. La jalaron nuevamente al interior de los vestidores. Lueguito salió con una tenida distinta un pantalón negro igualmente elasticidad que el anterior y el top color crema de mangas tres cuartos y abierto hasta los hombros, era mas suelto y se amarraba con una cinta de color negro para que combinara con el pantalón. Bellísima.
Nuevamente fue jalada por sus amigas. Esta vez salió con una blusa rosada con dos plises a la mitad del vientre de forma vertical. Definitivamente divina.
Después de probarse algunas cuantas tenidas incluyendo un bikini muy bonito para la playa el cual le dio vergüenza mostrar decidió volverse a poner su vestido con el que venia, se sentía algo agitada.
- “Y bien mi princesa, ¿Qué de todo lo que te probaste no te gustó?” – A penas había alcanzado a dar un suspiro cuando se acercó el joven Seiya a hablarle.
- “¿Bromeas? Todos son muy bonitos...” – Respondió aun agitada, el joven Seiya se preocupo y apresuro mas las compras.
- “Entonces los llevamos todos”
- “¡Que!” – A penas cerró y volvió a abrir los ojos y ya estaba fuera de la tienda, todos sus amigos con bolsas y ella... ella ya estaba mas tranquila.
- “¿Te sientes mejor Bombón?” – Se acercó cuidadosamente al oído de la rubia para preguntarle.
- “¿Eh? Si estoy mejor... creo que me había subido la presión” – Sonrío alegremente. – “No debiste molestarte, nunca pensé...” – Pero un dedo en sus labios impidió que siguiera hablando.
- “¿Que me tratas de decir? ¿No quieres que te regalonee? Me siento ofendido” – Trató de aparentar que lo estaba, pero sabia que no podía y menos cuando sintió los cálidos brazos de la rubia rodeando su cuello.
- “Gracias...” – Le susurró cerca de su oído. De pronto algo captó su atención, se separó de Seiya las chicas dieron unos pasos mas antes de detenerse, lo mismo hicieron los chicos. Serena se había quedado pegada en la vitrina de una tienda que a pesar de no ser la misma le traía los mismos recuerdos de años atrás en Japón. Un hermoso, frondoso y blanquísimo vestido de novia en un maniquí. A la joven se le llenaron los ojos de lágrimas. Sus amigas de inmediato adivinaron el por qué. Hace muchos años pasaban horas enteras en los mall de Tokio viento los vestidos de novia, soñando algún día el poder casarse con el hombre que quieren. Ahora eso no podía ser. ¿O tal vez si?
- “Algún día te llevaré mas hermosa al altar...” – Seiya, el siempre haciéndola sentir viva, querida y ahora con una segunda oportunidad de ser feliz. Serena se apoyó en su hombro una vez mas antes de partir.
- “Serena… así que tu no pierdes el tiempo…”
- “Esa voz… esa voz es de… no puede ser…” – Al darse vuelta distintas fueron las reacciones físicas, algunos contorsionaron el rostro, otros dieron un grito ahogado, expresiones de horror, furia… miedo.
- “Darien Chiba…” - Rai fue la única en pronunciar palabra, los demás estaban anonadados, Seiya se apresuró a tomar a Serena de un brazo. Ella parecía morir…
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Tokio
- “Aun no puedo creerlo…”
- “Ni yo… será mejor que busquemos la forma de salir de aquí…”
- “O por lo menos de avisarles. Puede que aun tengamos la oportunidad de enmendar los errores. Podríamos tal vez aliarnos con las outers”
- “Por lo que yo escuché ellas no están arrepentidas, solo se dieron cuenta de la equivocación”
- “¿Y si es verdad Lita?”
- “¿Si es verdad qué?”.
- “¿Y si es verdad que Serena esta embarazada al igual que Katsue?”
- “No sé… me sentiría peor que miserable… por dejarla en los momentos en que ella mas nos necesitaba”
- “Me pregunto si Rai y Amy estarán con ella”
- “Yo creo que si… recuerda como es Rai, de seguro fue a buscar a Amy a Londres y la llevó hasta allá”
- “Si…”
- “Al parecer somos las únicas que aun no perdemos los poderes…”
- “…Si y es mejor que nadie lo sepa… tengo un mal presentimiento”
- “Si yo igual… pero… no sé, tengo la sensación que esos chicos que nos mandaron a buscar… no son del todo fiables”
- “Yo también lo creo… me preocupa que puedan lastimar a Serena y nadie pueda hacer nada para detenerlos”
- “Pero según lo que yo he escuchado ella esta muy bien protegida…” - La rubia frunció el seño – “…Son un de la misma raza de los Kebass pero están de lado del bien o eso se ve”
- “Al parecer el destino jamás dejará que se pierda la esperanza…” - La rubia miró hacia el cielo como tratando de distinguir algo que no fueran solamente nubes. Su intento fue en vano. – “…Yaten…”
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- “¡Alejate de ella!” – Todos los que estaban con Serena tomaron una posición defensiva, las dos Sailors con pluma en mano y los tres con su broche de estrella. Le impidieron el paso a la princesa.
- “¿Que les hace pensar que pueden conmigo?” – Él nunca había sido muy cortés, era mas bien tranquilo, así lo recordaba la joven rubia, así lo recordaban las que una vez lo llamaron príncipe Endymión.
Los Kou no dejaban de mirarlo desafiantemente, sobretodo el mas joven, sabia exactamente lo que su presencia significaba. Serena… ella estaba petrificada, no se atrevía a hacer un movimiento, tal vez aun temía ser delatada, lo cierto es que volvió a sentirse asfixiada, como que le faltaba el aire.
Darien… él no era ni si quiera el despojo de lo que había sido antes, mas bien tenia una mirada fría, con un rostro total y completamente lleno de una tranquilidad indescriptible casi terrorífica. Definitivamente ya no era el príncipe azul que alguna vez representó hace algunos años. Serena fue la primera en darse cuenta que ya no era quien fue. Su corazón se trizó nuevamente pero una luz de esperanza volvió a florecer, era la seguridad de que ese ser extraño jamás le volvería a hacer daño, ya no aguantaría que se le acercara…
Darien miró de forma despectiva a todos, hasta que llegó al rostro de la rubia, lucía como un premio en medio de la basura que estaba rodeada. (Según él) El hombre con un movimiento de brazos hizo algo que nadie entendió. Luego comenzó a acercarse.
- “Dije que no te acercaras a ella” – Seiya trató de moverse, de transformarse, pero nada. Estaba completamente paralizado, al igual que los demás quienes intentaron hacer lo mismo pero no pudieron hacer el mas mínimo movimiento. Pronto ya no pudieron mover los labios.
- “¡Que les has hecho!” – Ella era la única que aun podía moverse, sabia perfectamente que por mas que Darien quisiera no podría hacerle daño ya que ella era el doble, o quizás el triple mas poderosa gracias al Cristal de Plata. Pero sus amigos no tuvieron suerte. Serena corrió a ver a Seiya, este no podía moverse, lo único que aun se le movían y con dificultad fueron los ojos. – “¡Te exijo que los dejes en libertad!” – Serena sacó su broche de transformación pero al momento de hablar, el hombre se acercó sigilosamente, con una mano le tapo los labios y con la otra el brazo en el que tenia su broche.
- “No arruines la diversión… a demás para esto no necesitamos mas estorbos” – La atrajo hacia si, ella no pudo oponerse ya que le sujetaba fuertemente el brazo y con el otro ahora la cintura. Algo en el interior de la princesa se alborotó, más bien alguien, Serena gimió de dolor, era la primera vez que su bebé se movía tan fuerte, era como si exigiera ser notado. El a miraba a los ojos, estaban abdomen con abdomen, Darien podía sentir perfectamente como se movía, mas aparento no sentirlo, solo miraba las expresiones de dolor de la joven, pudo darse cuenta que aquello le dolía y mucho. La soltó. – “Dime preciosa ¿que les has hecho a tus odangos? Se te veían tan preciosos…”
- “Si tanto te gustan pídele a tu esposa que se los haga” – Serena estaba algo encorvada pues el dolor aun no se le pasaba, Darien pudo notarlo pero igual que la otra vez se hizo el tonto.
- “A a a… Aun no es mi esposa… pero no falta mucho para que lo sea” – Esas palabras les hacían mucho daño, aun no aceptaba la idea de aquello.
- “¿A que has venido?” – Serena se puso de pie como normalmente lo hacia, pero puso su bolso a la altura de su vientre tratando de disimular. Darien también se dio cuenta.
- “A verte… y a otra cosa más” – Volvió a acercarse peligrosamente a la rubia, esta trató de retroceder pero el muro de concreto se lo impidió. Ya estaban a escasos centímetros y este parecía disfrutar lo que hacia. Serena lo único que quería era que ocurriera un milagro. – “Dime Serena… ¿que es lo que tratas de ocultarme?” – Nuevamente los golpes en el abdomen, al parecer la bebé no quería cooperar. Estaba entre la espada y la pared, sus amigos inmóviles y Darien casi asfixiándola por la cercanía. ¿Que es lo que le pasaba? ¿Porque actuaba así? Tan… irreconocible, tan… malévolo.
Continuará...
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