(Capitulo 15)
UNA VISITA A LA ABUELA
Serena había despertado un poco tarde pues se había pasado conversando gran parte de la noche con su amiga Luna... cosas del pasado que no recordaba bien y algunos secretos con respecto a la personalidad de su madre.
Luna le contó que tanto ella como Artemis estuvieron mucho tiempo en el limbo tratando de cumplir los requisitos para poder visitar a la reina Serenity, pero lo que más les había costado era convencer al guardián de que la dejara salir unas horas para aclarar los malentendidos. Menos mal finalmente había accedido, pero lamentablemente seria la última vez que podrían ver a la reina Serenity.
Serena despertó a causa de los sutiles movimientos de su abdomen, de seguro la bebé necesitaba desayunar, Serena rió con ese pensamiento.
"Buenos días, dormilona n.n" - La visitó Luna y la ayudó a levantarse. - "¿como dormiste hoy?"
"Bien, Luna ¿donde estabas?"
"¿Yo? mmm... haciendo vida social con la familia, la Sra. Lana es una buena mujer, le estaba agradeciendo por cuidarte"
"Luna..." - A Serena se le acababa de ocurrir esa idea y necesitaba aclarar un asunto. - "Tía Lana sabia de ti? es decir¿Tu le dejaste mi cuidado?"
"No exactamente, ella fue la que me convenció de ir a buscar a la Reina Serenity y ella se ofreció a cuidarte como si fuera tu madre sustituta" - Le aclaró Luna sin que desapareciera ni un poquito su sonrisa.
"Oh" - Y Serena miró al suelo para buscar sus pantuflas. - "Mamá llamó anoche, llegará en una semana, le dije que no era necesario encontrarle un colegio a Sammy pues estamos en pleno verano, cuando ellos lleguen y encuentren estabilidad quiero vivir con ellos"
"Y estas en todo tu derecho, hace mucho tiempo que no los ves y créeme el cariño de una madre en estas circunstancias es muy importante"
"Gracias Luna, por comprenderme" - Serena recordó las palabras de su madre en la primera conversación por teléfono. - "Mamá dice que tiene algo importante que decirme ¿tu crees que sepa algo de todo esto? bueno de todos modos cuando ella llegue se lo haré saber ya que no quiero ocultarle a mi familia por mas tiempo quien soy"
Luna se le desvaneció un poco la sonrisa y se sentó a su lado. - "Podría ser peligroso, no pienses que no quiero que se enteren, pero podría ser peligroso, tal vez seria mejor que ellos se quedaran en Japón"
Serena se puso de pie y la encaró visiblemente enojada.
"¡No! No quiero dejarlos ahí a merced de alguien que solo quiere hacerme daño, prefiero que estén conmigo y así pueda protegerlos yo misma!"
"Si, tienes razón... lo siento, es solo que ¿estas segura de querer decírselos?"
"Completamente" - Finalizó cortante.
"Bien, entonces no hay mas que hablar de ese asunto, los espiaremos y los protegeremos" - Y Luna volvió a mostrar esa sonrisa a prueba de balas.
Serena se sintió mucho mejor ahora que se desahogaba. Después de todo Luna había compartido igualmente con su familia que ella.
"Ah! por cierto" - Luna se metió en el ropero de Serena y de ahí sacó unas bolsas. - "Deberías probarte la ropa que te regalaron ya que en un tiempo mas podría quedarte apretada, además estamos en pleno verano y hay que lucir la figura" - Nuevamente ambas se rieron.
"Si, tienes razón" - Luna le allegó el pantalón de tela turquesa con el top de tirantes finos. A serena le gustó mucho, de todo los vestidos ese era simplemente su favorito.
Así mismo Serena se metió en su ropero y sacó una falda amarilla muy larga de una tela arrugada y un top con tirantes que se amarran en el cuello color negro con detalles amarillos.
"No quieras estar con ese traje todo el tiempo ¿que darían los ciudadanos?"
A Luna se le escurrió una gota, estaba con el mismo traje que cuando llegó, un traje bastante raro comparado con la vestimenta que se usa en estos días.
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Seiya se había levantado deshecho. Sus hermanos, Amy y Rai lo vieron pasar hacia el baño y no lo podían creer, se notaba que había pasado una noche devastadora.
Después de una media hora en la dicha aun así se le veía una cara de no haber dormido mucho, ojeras, labios secos, y parpados pesados. ¿Estaba conciente de lo que estaba haciendo? o lo hacia simplemente por inercia? era lo que pensaban sus hermanos.
"Seiya, esta listo el desayuno" - Le gritó Taiki.
"Si, ya voy" - Respondió desde su cuarto.
En un principio pensó en no desayunar pero el no era capas de no comer, sus tripitas se lo exigían. A demás con la nochecita que había pasado no quería que el viento lo pillara desprevenido.
"¿Que te ocurre Seiya? pareciera que hubieres estado combatiendo toda la noche"
"Así fue Rai... así fue"
No pudo dormir en toda la noche, algo se lo impedía. De repente tenia mucho calor, no se podía acomodar y lo peor de todo es que tenia sueño, toda la noche tuvo la desagradable sensación de ser observado desde una de las esquinas de su habitación, pero estaba tan cansado que a penas podía enfocar la mirada.
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"¿Que es todo ese ruido en la cocina?" - Preguntó Serena, curiosa.
Desde la cocina se escuchaban la risa de las chicas y alegatos de los chicos.
"No lo sé" - Respondió Luna, también curiosa.
Ambas entraron a la cocina donde todas las mujeres de la casa estaban rodeando la mesa muy emocionadas como si estuviesen viendo a un cantante famoso.
"¡Artemis!" - Gritó Luna, furiosa.
El gato se asustó tanto que paró los pelos y cayó de espaldas. Ahora entendía que era lo tan emocionante, un gato parlante. Artemis saltó de la mesa abriéndose paso entre las jóvenes y se transformó en Artemis humano.
"Ohhhhhh!" - Estaban aun mas sorprendidas tanto las chicas como los chicos.
"Me gustaba mas como gato" - Pronunció decepcionada Coralia, la chica de cabello azul.
Serena estaba solamente expectante, algunas al verla la saludaron y le dijeron lo linda que se veía, pero la atención estaba mas centrada en los consejeros de la reina Serenity. Serena pudo distinguir al grupo de muchachos amontonado cerca del refrigerador cuchicheando y riéndose.
"¿Ves que no has cambiado en nada? Sigues siendo el mismo gato impresionando a las jovencitas que creen que eres especial"
Luna apegada a la puerta de la cocina discutiendo, los otros jóvenes incluyendo Serena estaban pendientes de lo que sucedería, pero George se percató por una de las ventanas que Felicia venia a toda prisa y si no actuaba rápido iba a ocurrir un accidente.
George se movió al tiempo que Felicia abrió de golpe la puerta y esta daba contra Luna. Luna perdió el equilibrio y se fue para delante pero cuando menos lo esperaba fue recibida por George causando la impresión de todos.
Felicia entró, no saludó a nadie, se dirigió a un mueble, sacó algo que puso en su bolsillo y se fue. Mientras tanto todos aguantaban el aire pensando que Felicia armaría un escándalo o que le gritaría a George o que saludaría a Serena, pero nada.
Serena se sintió invisible, bueno, todos se sintieron invisibles, pero Serena se sintió mal ya que notó a Felicia enojada y tuvo la desagradable sensación de que ella tenia la culpa por abandonarla. Mia también la vio y a pesar de que no tenia muchas ganas de ir fue arrastrada por Elizabeth para ver a su hermana.
"Mrr mrr ehemm" - Hizo Calizto.
Entonces George puso de pie a Luna, esta se sonrojó un poco. Ambos, Calizto y George también salieron pero por la puerta del balcón.
Todo quedó tenso, tanto así que el desayuno fue en total silencio. Luna acompañaba a Serena y le dedicaba miradas de odio a Artemis que solo atinaba a sonreírle para que lo perdonara.
"Bien, ya terminamos, ahora nos vamos" – Anunciaron los muchachos estirándose como si recién se levantaran.
"Esperen, esperen ¡¿Quienes se creen para dejarnos a nosotras lavando los platos?!" – Exigió Calizto quien recién llegaba junto con George, este solo rió y se unió al grupo masculino.
Luna miró asesinamente a Artemis por si se le ocurría alguna otra locura.
"Hombres machistas" – Respondieron simplemente saliendo por el mismo lugar que habían salido antes Calizto con George, al balcón.
"¡¿Que?!" – Respondieron las demás.
Y así se fueron dejando a las mujeres con la palabra en la boca y como no podían dejar la cocina hecha un desastre tuvieron que hacer algo. Todas las mujeres se pusieron a ordenar, incluyendo a Serena y Luna.
Todas refunfuñando mil maldiciones en contra de los hombres… en general.
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"Que raro..."
En la puerta de cristal del Dulce Corazón colgaba un gran letrero que decía CERRADO y mas abajo CLOSED.
"Cerrado" - repitió Yaten.
"Bueno, entonces nos vamos a casa" – Sugirió Taiki.
"No, ¡yo quiero ir a ver a mi bombón!"
"Ok vamos" – Concilió Taiki de inmediato.
"Si, yo también quiero verla " - Se agregaron las chicas.
"OK, ok!"
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Tokio
"¿Como esta doctor?"
Katsue estaba en su tercera sesión de ecografía desde que esta embarazada, al fin esperaba saber si era o no una niña, aunque ella sabia perfectamente la respuesta.
"Esta bien... finalmente supimos que va a ser una niñita" – Le anunció el doctor corriendo nuevamente el censor con el liquido helado por otro sector de su abdomen.
"Que alegría" – Fingió estar sorprendida y feliz por la noticia.
A eso tocan la puerta rápidamente y sin casi recibir el permiso Darien entró sumamente ansioso.
"Lo siento doctor, siento la tardanza, es que me tocó un paciente de urgencia y…"
"No te preocupes Darien, todo esta bien, precisamente estaba diciendo que van a tener una hermosa niñita"
"¿De verdad? ¿Y esta bien?" – Darien se dirigió rodeando la camilla donde estaba Katsue para estar junto a ella y tener una mejor imagen en la pantalla 3D.
"Bueno, eso es lo que estoy viendo ¿quieren escucharla?" – Propuso tentativamente el doctor al tiempo que hacia todos los malabares para conectar los parlantes.
"Si" – Contestaron ambos padres dichosos.
El doctor prendió el aparato de sonido que acompaña la maquina de ecografías y ahí se escucharon unos movimientos y seguido de eso el corazón...
"¿Que pasa doctor? ¿Darien?" – Katsue se asustó al notar que tanto Darien como el doctor se habían puesto muy serios y trataban de escuchar mejor. Katsue inmediatamente se puso nerviosa.
"Su corazón no se escucha como el de un bebé normal" – Comenzó Darien conversando con el doctor.
"Es cierto, también me di cuenta, es muy probable que sea una malformación"
"¿Malformación? Doctor dígame que todo estará bien... ¡Darien!" – Al ver que no le respondían, mas se sentía nerviosa, incluso se sintió invisible o que no la tomaban en cuenta.
Se sentó aun con el líquido escurriéndole por los costados del abdomen y aun así no recibía respuesta. Darien aun escuchaba la maquina hacia un sonido muy parecido al de una bolsa y luego unos latidos mas… luego mas bolsa…
"Le haremos los exámenes correspondientes"
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Felicia, Mia y Esmeralda se habían unido al asunto de ordenar la cocina, parecía que los chicos la dejaron mas sucia de lo normal exclusivamente para molestarlas.
Felicia no decía nada, solamente de vez en cuando conversaba con Calizto, su mejor amiga o con Elizabeth. Mia tampoco parecía muy preocupada de saber lo que le sucedía a su hermana mayor, estaba en su propia onda con las gemelas secando los platos y guardándolos. Tanto Luna como Serena se preocupaban de ordenar la mesa y las demás barrían o sacudían. La cocina siempre fue el lugar mas concurrido de la casa ya que al ser inmensa como una sala y tener una mesa gigantesca todos se entretenían conversando y sirviéndose algo de vez en cuando.
Artemis le ayudaba especialmente a Luna y se preocupaba especialmente de rozarla para tener una oportunidad de hablar o de ser gritado, cualquier cosa era mejor que la indiferencia ¿o no?
“Serena, tienes visita” – La Sra. Soe abrió la puerta y al ver al grupo de chicas ordenando no pudo hacer otra cosa mas que reír. – “Para que vean que el trabajo de una dueña de casa no termina nunca”
Serena se fue luego de mirar por ultima vez a la las chicas, estas hacían sus cosas incluyendo Felicia que ni siquiera se dio el lujo de mirarla. Luna le indicó que seria mejor que fuera y así lo hizo.
“¡Seiya!” - Fue a la primera persona que vio y corrió a saludarlo. Aun se sentía algo culpable por lo de ayer pero trató de disimularlo y enterrarlo. Lo abrazó y este correspondió el abrazo pero algo fue distinto, notó algo raro en Seiya, no era el mismo abrazo, carecía de algo. Serena lo miró bien y notó que unas ojeras oscuras se delineaban en la parte inferior de sus ojos también se fijó en el claro cansancio que denotaba su mirada.
“¿Qué te pasa?” – Seiya iba a responder y notó que esta inseguro, como pensando lo que iba a decir.
“No dormí bien anoche” – pronunció finalmente.
“Mmhhrr ehemm”
“Ahh pero por supuesto que no me he olvidado de ustedes” – Y Serena con la misma felicidad que saludó a Seiya saludó a los demás. – “Que rico que me vivieran a ver”
“Pensamos que podías estar en la heladería” – Dijo Amy.
“Pues yo tampoco sé porque no fueron hoy. Solo me desperté y los vi ahí, ni siquiera les he preguntado”
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Tokio
“¿Estas segura de lo que estamos haciendo?”
Un rayo rompió el silencio de la tarde lluviosa.
“Dijiste que me ibas a ayudar ¿Recuerdas o ya te arrepentiste de enmendar tus errores?”
“No, para nada, lo que me preocupa es que Haruka nos haya visto salir”
“Bueno aunque a mi también me preocupe no me voy a retractar”
Lita y Mina caminaban con sombrillas por la calle directamente a una parada de autobús para tomar uno. Se sentaron en la banca a esperar.
“A propósito de eso Mina ¿Qué crees que le esta pasando a Haruka? La note extraña”
“¿Cómo no la vas a notar extraña con lo que acaba de saber?”
“Lo sé, pero la noté arrepentida, tal vez sea buena idea que la unamos a nosotras”
“¿Estas loca Lita, quieres que todo se arruine? Aunque este arrepentida aun no me da confianza, a demás recuerda que está mucho mas cercana a esa Katsue que nosotras” – Y luego añadió rápidamente antes que Lita pudiera decir algo. – “Además esta cerca de sus compañeras exteriores y de lo que sí no estoy segura es que ellas estén arrepentidas como ella”
“Si… es cierto, pero aun así me dio pena verla así…”
.::Flash Back::.
Mina y Lita pensaban en salir lo más rápidamente posible ahora que Katsue y Darien no estaban, tratarían de volver antes que Katsue para no levantar sospecha.
“¿Van a algún lado?”
Mina y Lita saltaron del susto, las habían descubierto ¿Qué inventarían?
“Nosotras, vamos a ir… al”
“¡Centro Comercial!” – Añadió Mina enérgicamente y sonriente.
“Oh, bueno… si la ven le dan esto por favor…” – Y del interior de su chaquetón sacó un objeto envuelto en un pañuelo.
Al tiempo que el objeto tocaba las manos de Mina, ambas pudieron notar algunos brillantes.
“Esto es…”
“Por favor, no diré nada” – Antes que pudieran decir algo o si quiera dar las gracias Haruka retomó su camino ascendiendo por la escalera principal que se dirige a su recamara y a la de sus compañeras exteriores.
El objeto fue puesto dentro de la mochila de Mina.
.::Flash Back End::.
“… Con sus ojos hinchados… estoy segura que lloraba”
“No mas que nosotras Lita, no mas que nosotras… solo que ella es cobarde y no se atreve a dar la cara, en cambio tú y yo estamos haciendo algo para mejorar las cosas”
Lita se limpió las lágrimas que le querían caer y dio un fuerte respiro.
“¿Estas segura que encontraremos lo que buscamos?” – Cambió de tema a uno más importante.
“Si no lo hacemos por lo menos encontraremos a alguien que nos ayude”
Desde entonces cuando tuvieron esa discusión hay una parte de Mina que ha madurado y la ha despertado como la líder de las Sailors interiores, se le nota en los ojos, ahora piensa objetivamente. Su mirada ha cambiado se ha vuelto un poco fría, es la mirada de la decisión.
Se dieron cuenta que ahí venia por fin un autobús que las llevaría al lugar donde se dirigen: Al Templo Hikawa.
Mientras se subían, la luz de la casita donde se refugiaban de la lluvia parpadeó… en el vidrio aparecía la silueta de un rostro de ojos rojos que sonreía malévolamente.
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Darien detuvo el vehículo al ver que Katsue estaba mal, lo estacionó cerca del parque Nº 10, mala idea según él pero tenia que consolar a su futura esposa de alguna manera.
La sacó a caminar, Katsue aun lloraba en silencio ocultando el rostro.
“Vamos cielo no llores mas”
“Que vamos a hacer Darien, yo no quiero que nada malo le suceda a mi bebé”
En efecto Katsue lloraba con un sentimiento profundo ¿Qué sucedía si llegaba a perder al bebé o algo le pasaba y moría? Darien no tendría ningún motivo para quedarse con ella, nada los uniría y ese bebé no podría heredar el poder de la Tierra que tanto anhela.
“Ya veras que todo estará bien, ya te harán los exámenes y así podremos saber que es lo que le sucede al bebé, si por alguna razón tiene una malformación en el corazón haremos todo lo posible para que pueda llevar una vida normal”
“Darien… ¿se va a morir?”
“Esperemos que no sea tan grave”
“Oh! Amor mío no me dejes nunca”
Darien la abrazó y aquel abrazo lo llevó a pensar en Serena ¿Cómo estaría ella? Y lo más importante ¿Cómo estará su bebé? Una curiosidad enorme lo invadió, deseos de saber si su otro hijo estaría en las mismas condiciones o peor. Se sintió mal por nunca haberse preocupado por la salud de Serena, el hecho que no haya nada entre ellos no cambia el que Serena vaya a dar a luz un hijo de su sangre.
Pero si quería ir y hablar con ella necesitaría hacerlo con precaución, Katsue no debería darse cuenta como la última vez en que Serena cayó al hospital. Esta vez tenia que ser cuidadoso, la fecha del matrimonio estaba cerca, faltaban escasas dos semanas y después de eso dudaba en poder tener excusas para poder saber de su otro bebé.
Katsue seguía abrazada de su futuro marido, pero sus pensamientos estaban muy lejos de Darien… estaban al otro lado del planeta en un rincón rodeado de montañas…
“...Ahora comprendo todo lo que me ha dicho, usar mis poderes afecta el embarazo… anoche usé demasiado para visitar a mi estrella fugaz… seria mejor que dejara de usarlos por un tiempo… solo espero que la droga mental dure hasta que me recupere… o hasta que dé a luz… solo espero eso…”
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Tal como Seiya invitaba a almorzar a Serena algunos días, los hermanos Kou, Amy y Rai fueron invitados a comer a la casona. La Sra Lana y Soe hicieron grandes cantidades de comida pues se trataba de muchas pero muchas bocas que alimentar este día… ambas estaban extrañamente felices, Serena lo había notado desde que vio pasar a la Sra. Lana y esta le guiñó un ojo. Luna y Artemis desaparecieron, presumiblemente se fueron a pasear por los jardines de la casona.
Serena estaba hablando con sus amigos y les contaba lo que Luna le había dicho sobre la travesía para encontrar a la reina y traerla, todos estaban muy emocionados. Seiya mientras tanto estaba dormido apoyado en los hombros de Taiki, Serena lo comprendía pues le habían dicho que al parecer había pasado pésima noche. Lo extraño fue que Serena podría jurar haber percibido un hedor a menta salir de entre la respiración de Seiya de vez en cuando y desde que lo conoce nunca ha sabido que le gustara masticar chicle.
El bebé ya se movía mas, sobretodo cuando se acercaba la hora de comer ya que el olor era exquisito. Aunque la doctora en el ultimo control le dijo a Serena que tenia que cuidar su dieta no podía soportar el día sin saborear uno de los ricos dulces del Dulce Corazon y esta era la ocacion en que antes de almuerzo se estaba comiendo un rico chocolate de almendras.
“¿Quieren?” – Serena ofreció el pedazo de chocolate que le quedaba.
“No gracias… no acostumbro a las golosinas antes de comer” – Dijo Amy mirando de reojo al chocolate que tenia marcados los dientes de la rubia.
“Digo lo mismo” – Concordó Yaten y los demás asintieron.
Seiya que para estas alturas estaba roncando y haciendo ruidos desagradables murmuró algo así como: Choggolatte
Todos rieron divertidos…
La hora de sentarse a la mesa llegó y esta vez usaron el comedor ya que como eran tantos necesitaban la gran mesa de ahí. Seiya fue obligado a despertar o quedarse sin comer y este prefirió despertar y comer. Al cabo de una hora en la que todos estaban concentrados en atacar lo máximo que podían Serena se dio cuenta que Seiya estaba muy extraño, casi no la miraba y si por casualidad cruzaban las miradas este la desviaba inmediatamente como si hubiese hecho algo malo y temiera ser descubierto ¿Qué esta pasando?
“Bien, bien, bien…” – La señora Lana se levantaba al lado de su hermana que estaba a la cabeza de la mesa haciendo sonar su copa con un tenedor. – “… Ahora que estamos todos satisfechos y que todas las personas importantes están juntas quiero informarles que iremos de viaje a visitar a mi madre” – Muchos de los jóvenes aullaron de felicidad, sin embargo Felicia estaba con el seño fruncido y Calizto le daba palmaditas en la espalda. – “Nos iremos por todo el fin de semana largo, así que estaremos de vuelta en unos cuatro días”
Ahí fue cuando todos comprendieron la gravedad del asunto. Les estaban pidiendo que fueran a visitar a otra persona mientras dejaban a la casona sin guardia. Algunos comenzaron a protestar.
Serena sabia que cada vez que la Sra. Lana decía algo era por el bien de toda la comunidad pero la decisión de abandonar el fuerte era algo completamente descabellado, era como invitar al enemigo a que viniera y saqueara la casa y todos sus secretos. También sabía muy bien existía la coincidencia de que siempre estaban preparadas para cualquier cosa, supieron cuando ella calló al hospital por ver a Darien, supieron cuando llegaron los hermanos Kou y también cuando llegaron Amy y Rai.
Muchos sucesos ya los habían predecid, tal vez eso quería decir que si tomaban la decisión de irse un fin de semana largo seria porque no sucedería nada, tal vez tenían razón y hacia falta un poco de descanso para aliviar las tensiones.
Dicho y hecho ya al rato todos estaban listos, esta vez todos serian los invitados para asistir a una especia de retiro espiritual. Todos tuvieron la orden de llevar una tenida para la nieve ¿estarían pensando en ir y escalar las montañas? Sorpresivamente cuando Serena estaba haciendo su bolso llegó Luna y le facilitó un traje de nieve a ella.
“Y esto Luna, no estarán pensando en llevarme a mi también ¿o si?”
“¡Por supuesto que si!”
Y se fue dejando a Serena muy preocupada. Luego llegaron los Kou con las chicas con sus equipajes, ellos no habían opuesto mucha resistencia ya que si su princesa iba ellos la protegerían donde fuese.
Se distribuyeron en tres vehículos: El auto de Taiki, fueron a buscar el de Seiya y la camioneta de la familia de Felicia donde fue la mayoría de los jóvenes.
Serena se fue todo el camino mareada pero cada vez que Seiya le ofrecía parar ella se negaba y decía que ya se sentiría mejor. Pero cuando tomaron un atajo de camino de piedra su estomago se revolvió completamente y en una maniobra casi heroica Seiya detuvo su auto y Serena alcanzó a abrir la puerta y vomitar en el camino.
A pesar de eso y de que los otros dos autos se detuvieron para ver el estado de Serena, dijo que se encontraba mejor y que siguieran. El viaje simplemente terminó cuando tomaron otro atajo internándose en un sitio extenso en el que se veían tres cabañas y la de mas al fondo y mas grande estaba habitada ya que había ropa tendida en los colgadores.
La vista era preciosa a gusto de Serena, frente a ella brillaban como lentejuelas las olas del lago mas hermoso que haya visto. Frente al lago unos cerros adornando el paisaje tras ella las montañas nevadas.
Simplemente paradisíaco.
“¡Llegamos!” – Se escuchó la voz emocionada de Esmeralda.
Todos se bajaron y se reunieron. Una señora de edad apareció por la puerta de la casa y al verlos se puso muy feliz.
“¡Abuela!” – Gritó Esmeralda una vez mas y se fue corriendo a saludarla. Felicia casi igual de rápido fue a saludarla también y para sorpresa de todos estaba muy feliz. Mia era la única de las tres nietas que no mostraba tanto interés en saludar.
“Hola mamá, te traje a mis chicos” – Dijo la Sra. Lana feliz.
“Hay! Pero si son chiquillos muy jóvenes y buen mozos” – Todos se sintieron un poco apenados – “Dime hija, donde esta la princesa de la Luna, me prometiste que la traerías contigo”
“Hay! Mamá!... bueno, ahí esta” – Serena dio un paso al frente y la anciana que ya había alcanzado al grupo la miró de pies a cabeza.
“Ui! Pero si eres mas hermosa que tu madre” – Serena se sonrojó y sintió pena, al mismo tiempo que una curiosidad la invadía por saber de donde conocía a su madre.
“Verás yo conocí a tu madre en el Milenio de Plata, pero yo era mucho mas joven y tu era demasiado pequeña para acordarte de mi… pero pasen jóvenes, esta noche utilizaremos todas las cabañas para alojarlos y miéntanse cómodos”
Ahora Serena entendía de donde había sacado la Sra. Lana esa forma de ser tan amable.
Llegó la noche muy rápido y Serena se quedó con los Kou, Amy, Rai, Luna y Artemis en una cabaña, los otros jóvenes en otra y las mayores junto a Esmeralda se quedaron en la otra.
Cabaña 1
“Me alegra poder conocer a la princesa de la Luna antes de morir”
“Hay mamá no digas eso, aun te queda mucho tiempo por vivir” – Le reprochó su hija Soe.
“A puesto que la abuela es tan despistada que no se dio cuenta de que la princesa de la Luna esta esperando un bebé” – Se rió Esmeralda.
“¿De verdad? Tan pronto… pero si a penas parece una niñita”
“Una niñita que ya ha visto la muerte muchas veces y que ha mantenido el planeta a salvo durante años” – Le recordó su hija mayor Lana.
“Si, supongo que me he puesto vieja… solo espero poder ver a esa preciosidad de bebé antes de…”
“¡Mamá!” – Le gritaron sus dos hijas.
Cabaña 2
“¡Tienen cable! ¡Tienen cable!”
“No me digas Yarin que en este hermoso campo te vas a poner a ver el canal de deportes” – Lo retó Elizabeth
“¿Porque no salimos a ver las estrellas?” – Propuso Ariel
“Seria una buenísima idea, aquí tiene una vista preciosa, y si vemos una estrella fugaz le pediremos un deseo” – La apoyó su hermana gemela.
“Vayan…” – Les dijo Yarin quedamente.
“Ui! ¡Eres un grosero!”
“Deben venir muchos turistas en esta época, espero no causemos problemas si es que vienen a pedir una cabaña” – Dijo Coralia viendo el hermoso lago siendo iluminado por la Luna.
Felicia y Calizto acababan de salir de una de las habitaciones y al entrar a la cocina encantaron al resto de los hombres armando alboroto, abriendo los muebles sacando ollas y sartenes.
“¿Qué creen que están haciendo?” – Les dijo Felicia con los bazos apoyados en la cintura.
“Hey! Relájate, hace hambre y queremos comer”
“Son unos bestia. Mejor salgan de aquí y nosotras nos encargamos de hacer algo decente”
“Como quieran, eso si, me gusta con ketchup y mayo” – Calizto le mostró el puño a Ian y este salio a carcajadas.
“Ohh, ¡cable! Canal de deportes”
“Yeahh!” – Escucharon desde el living y luego las maldiciones de las mujeres.
“Así que aquí estaban” – Dijo Coralia llegando junto con las gemelas y Elizabeth.
“Propongo que hagamos algo que nunca olviden” – Inició Umbriel.
“¿Donde esta el picante?” – A las chicas les brillaron los ojos y sonrieron maliciosamente.
Cabaña 3
“Hagamos algo entretenido ¿Qué opinan?” – Propuso Serena.
“Ya pero después que termine de hacer esto” – Luna con Amy estaban preparando la comida.
“Que bien porque tengo mucha hambre!”
“Claro, después que vomitaste todo lo que comiste”
“¡Yaten!”
En ese momento Seiya sale del baño con el rostro pálido
“¿Seiya que te pasa?” – Serena se acercó inmediatamente a Seiya, se veía mal, enfermo.
“Solo tengo que dormir y se me pasara” – Le respondió mirando al suelo y se fue a una de las habitaciones sin haberla mirado ni un momento.
“¿Estará enfermo?”
“No, yo creo Serena que esta cansado, Seiya sin dormir sus 9 o 10 horas diarias no es nadie”
Artemis puso los cubiertos, pero a Serena ya se le había quitado la mayoría del hambre así que no comió mucho mas. No quería preocupar a nadie o tal vez era solo su imaginación, pero volvió a sentir ese extraño olor a menta y ahora recordó donde mas había percibido ese aroma… de Katsue.
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Tokio
Era ya de madrugada, pero en la carpa negra al fondo del jardín de la mansión Tenor estaban lejos de conciliar el sueño. Las tenues luces de colores rojizos y sombríos, los vapores coloridos y sofocantes, los aullidos como de hienas en fiesta, algunos candelabros de formas extrañas, desorden botellas rotas y otras con un líquido que al ser atravesado por la luz colorida da un aspecto fantasmal. Así es el lugar donde habitan los llamados Kebass, los enemigos a muerte de El Circulo y la comunidad mágica del planeta. Ellos son rebeldes, les gusta vivir la vida a concho, ser respetados y temidos y sobretodo envidiados.
No hay compartimentos en la carpa, solo es una tela oscura con una abertura para salir y entrar, pero algunas habitaciones están separadas por cajas arrumadas o cortinas mal puestas. En una de ellas se lleva a cabo el bien conocido ritual de pintarse el cuerpo desnudo, figuras un tanto satánicas y otro tanto simbólicas para ellos mismos. Una joven esta recostada en sus aposentos separada por cajas del resto de la multitud, otra muchacha esta hincada sobre ella pintando su espalda descubierta con colores rojizos negros y azules, la chica que la pinta ríe mientras la otra bebe algo y vuelve a apoyar la cabeza entre sus brazos, está visiblemente ajena al rumor exterior.
De pronto ve algo que le llama la atención, hace rato que estaba buscando al dueño de ese caminar y ahora que venia hacia ella no lo iba a dejar irse sin decirle lo que pensaba.
“Josh, necesito hablar contigo ¿puedes?” – El joven aun reía recordando el lugar de donde venia. Al notarla la vio con deseo y se acercó hasta ella y la volteó bruscamente dejando sus pechos desnudos a la vista. La otra chica que pintó su espalda rió aun mas vacilando y cayendo al suelo.
“Lilandra ¿Te han dicho que hoy estas mas provocativa?”
“Quiero hablar seriamente Josh”
“Hablemos” – Y el chico comenzó a sacarse la camisa rápidamente.
“No Josh” – Y se levantó inmediatamente para quedar a la altura del chico, de pie frente a frente ella era un poco mas alta, además de mayor.
Josh se detuvo, la empujó para que cayera en la cama improvisada de cajas y colchoneta.
“Es mejor que estemos a la altura de los acontecimientos” – Luego se lanzó hacia ella y la besó.
La otra joven que había caído quedó inconsciente y torcida en el suelo.
“No, te dije que ahora no…” – Tomó aire ya que Josh le había robado la mayor parte del suyo. – “¿Por qué permites que esa mujer dizque princesa te manipule? Somos mas que eso, podemos acabar a los malditos de una” – Haciendo chasquear los dedos – “¿Qué es lo que buscas en esa mujer? ¿Qué tiene ella que nos mantiene aquí, sin movernos y manteniéndonos con una miseria de dinero que no nos alcanza ni para un pito?”
“¡Ya, ya!… ya entendí, si querías que te dejara en paz…” – Y se alejó pero al momento Lilandra se incorporó y corrió para detenerlo.
“¡Responde de una vez!” – Lo tomó del brazo pero en un acto sumamente rápido él le tomó el brazo y lo apretó fuertemente.
Lilandra a pesar del dolor no se quebró, le mantuvo la mirada impasible.
“Ya llegara nuestro tiempo… Lilandra” – Lo ultimo se lo dijo despectivamente. Le soltó la mano.
“No quiero estar aquí, quiero mi lugar, quiero mi respeto… el lugar donde todos podíamos hacer lo que quisiéramos y lo tomábamos sin si quiera preguntar… pero ahora…. ahora doy asco ¡Todos damos asco!” - Lloró desconsolada y presionando sus manos en sus ojos para ocultar el rostro.
Josh se acercó y la abrazó
“Ya, ya… todo va a estar bien, solo dame tiempo para obtener lo que quiero y luego nos vamos de este sucucho nodo de ratas”
Lilandra se limpió las lagrimas, Josh la dejó y se fue por el mismo lugar donde venia.
“Espero que pienses en nosotros cuando dices ‘lo que quiero’” – Le dijo aun sin mirarlo a los ojos.
“Lo juro” – Y sin voltear a verla se marchó.
Lilandra dio una última mirada a la joven que seguía inconsciente y pensó si estaría muerta, luego recordó las ultimas palabras de Josh.
“Si tan solo supiera que tu palabra vale algo…” – Sin muchas ganas caminó hasta su cama y tomó su polera.
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Cabaña 2
“Guaaaaaa! Que es esto”
“¡ME QUEMO!”
Las chicas habían ganado la segunda batalla, ahora estaban a mano por dejarlas lavando platos. Los hombres degustaron los exquisitos huevos con tocino y casi medio litro de picante.
“¡Pensé que era ketchup!”
“Para que tengan por malos, Ahora ¿Dónde están los machitos?” – Dijo Calizto con aire de superación.
“Jajajaja” – Rieron todas las mujeres al ver como todos los chicos se peleaban por lavarse la boca en el baño, Benicio agarró la ducha y se la metió a la boca.
“Ah por cierto ¿Dónde esta George?”
“¿George? Se me había olvidado que estaba aquí” – Reconoció Elizabeth al comprobar que no estaba por ninguna parte.
Calizto llamó la atención de Felicia quien estaba mirando para todos lados para ver si había algo de George que comprobara que había venido con ellos. Felicia se acercó a Calizto.
“Yo se donde esta, pero tengo mucho frío así que seria mejor si tu lo vas a buscar” – Le dijo en un susurro, Felicia asintió. – “Esta en el tejado viendo las estrellas”
“Espera ¿Cómo lo sabes si yo no te he visto salir?”
“Siempre lo hace cuando lo necesita” – Calizto le guiñó un ojo y Felicia tomó su chaqueta y salio por la puerta corredera sin que nadie se diera cuenta.
Cabaña 3
Seiya hace mucho rato que se retiró al dormitorio y su ausencia se hacia notar, especialmente para Serena quien no podía casi soportar el no tenerlo diciéndole Bombón, o jugando con ella, haciéndole cosquillas o hablándole al bebé.
Tampoco pudo sacarse de la cabeza la idea que había tenido hace un rato, no quería creerlo pero existiría la posibilidad que su hermana estuviera haciéndole algo a Seiya para perjudicarla o arruinarle la felicidad. Decidió que esperaría hasta mañana y si Seiya seguía igual pensaría en decírselo a los demás para comprobarlo.
Cabaña 2
Felicia salió de la cabaña y se fijó que en una de las paredes aun goteaban las escarchas de hielo, Calizto tenía razón, era seguro que estaba en el tejado. Usando un poco de su poder ilusorio creó una enredadera que la abrazó y la elevó hasta sobre la techumbre. Lo primero que vio fue a George recostado con su gorra tapándole la cara.
“¿Para que necesitabas dormir aquí?”
George despertó sobresaltado.
“Lo siento… creí ver un ángel ¿dijiste algo?”
“mmmmm… no ¿sabes? me di cuenta que de noche… aquí es mas bonito” – Felicia se sentó junto a él provocando que el se sintiera un poco torpe.
“Si, eso estaba mirando, hasta que me quedé dormido” – Ambos rieron.
George volvió a recostarse para quedar fijo mirando al cielo. Felicia lo imitó luego de meditarlo. La noche no podía estar mas bella, las estrellas brillaban como nunca antes y la Luna les daba un toque mas místico.
“Mira, ahí está el cinturón de Orión” – Le dijo señalando al cielo.
“Lo veo, eso quiere decir que el Gigante Orión esta… así” – Señaló en el cielo.
“¿Alguna vez has visto las demás constelaciones?” – Preguntó muy interesado George.
“No las reconozco bien”
“Entonces yo te enseñaré un poco” - Así empezaron con una entretenida conversación.
“¡Mira! ¡Una estrella fugaz!”
“Pide un deseo”
“¿de verdad?”
“¡Claro!”
Felicia cerró los ojos y se concentró lo mas que pudo apretando los puños para pedir su deseo. Cuando terminó giró la cabeza para ver al chico, este la miraba con mucha ternura.
“¿Has pedido tú un deseo?”
“Ya pedí tres”
“¡Tres!”
“Aha! Es que ya he visto tres estrellas fugaces antes que tu vieras la tuya”
“Mmmm…”
Se quedaron en silencio un momento
“¿Por qué estabas enojada en la mañana?”
“Oh… no, nada importante, solo que me palié con mamá y tía Lana porque no me parecía buena idea venir, pero ya estamos aquí y eso es lo que importa ¿no?”
“Cierto”
“Cierto” – Ambos se miraron nuevamente y volvieron a reír.
“Hace tiempo que no reíamos así, juntos… en este tiempo has estado evitándome así que me parece milagroso que aguantes tanto tiempo conmigo… ahora”
“A bueno, es que… ¿has escuchado el dicho que dice: por la noche todos los gatos son negros?” – Felicia le miró como había quedado pensativo.
“¿A que viene todo eso?” – Preguntó mas serio.
“gghhhh fiuuuuu….”
Felicita simuló estar dormida y esa fue la excusa perfecta para George de contemplarla un momento mas.
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Tokio
Lita y Mina estaban en la misma habitación que compartían, no decían nada pues estaban seguras que en estas paredes tenían oídos, pero con las miradas se decían todo, todo había resultado bien. Si bien no encontraron a Rai pudieron dar con una persona de suma importancia que estaban seguras ayudaría a la causa.
La Luz estaba apagada y los rayos alumbraban las cortinas pero ellas no tenían miedo, ya no mas.
Continuará...
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