(Capitulo 17)
REGRESO A TOKIO
“Buenos días Tokio” – Rai saltaba muy contenta de regresar. A penas resistía las ganas de chillar de la emoción.
“Aun se me hace difícil asimilar que por allá sea verano y que aquí estén en pleno invierno”
“Si, yo me equivoqué de equipaje” – Confesó Yaten apenado.
“Aquí están los gatos” – Taiki regresaba con una jaula compartida para los gatos. Estos se veían agotados y con muchos rasguños. - “Ya parece que se desconocieron”
Amy y Rai se llevaron la jaula a los baños del aeropuerto. Al poco rato volvieron con Luna y Artemis humanos.
“Lo que debemos hacer ahora es tomar un taxi que nos lleve hasta el templo, desde ahí comenzaremos con el resto de los tramites”
“Y yo dormiré un poco” – Añadió Yaten bostezando.
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Serena no quiere estar contigo, sabes muy bien que pese a que te acepta no eres a quien ama… nunca te va a amar ¿Por qué desperdiciar tu vida acompañando a alguien que jamás te vera de otro modo que no sea una segunda opción? Sabes que si el Príncipe de la Tierra volviera a buscarla no te quedaría mas remedio que decirle adiós…
‘No quiero… no quiero que me deje, pero si esa es su decisión la respetaré’
Solo te ve como una segunda opción ¿Acaso no tienes dignidad?
‘No, si es por estar a su lado perderé mi dignidad’
¿Aunque solo te vea como a un consuelo?
‘¡Basta!’
Acepta que llegaste tarde, acepta que perdiste… acepta que jamás te querrá. Pasarán los años y a cada intento de acercarte la princesa te evadirá, verás a su hija crecer con la sombra de su padre.
‘Es lógico, es su padre… debe parecerse a él’
¿Y quien se parecerá a ti?
‘¿A mi?’
¿Te abstendrás de formar tu propia familia con hijos propios, sangre de tu sangre?
‘Si… ya lo he pensado, pero es un precio que pagaría con gusto por adoptar a la hija de Serena’
¿Y crees que te permitirá adoptarla?
‘No lo sé’
Y si no quiere, y si piensa que ese es un tema muy compromisorio y prefiere evitar tener que darte alguna falsa esperanza.
‘No lo sé, aun me quedaré a su lado esperando una sonrisa de su parte que me haga revivir cada día’
Eres una persona noble que deja pasar toda su vida para hacerle compañía a un amor platónico… una mujer que te quiera, hijos a los cuales dejar tu legado, el respeto que mereces.
‘No. Te equivocas. Soy un miserable que aun no cae en cuenta que nunca obtendrá el amor, que se conforma con la minúscula parte del cariño de una persona que jamás le corresponderá, que ve en la oscuridad, que escucha donde nadie susurra, que siente donde no hay… soy un asco’
Serena se levantó y después de arreglarse y arreglar a Seiya lo llevó hasta la cocina para tomar un buen desayuno, al llegar encontró a su familia ya sentada a la mesa y entre ellos estaba ¿Felicia?.
“Felicia ¿Qué haces aquí?” – La mencionada antes de responder la ayudó a ubicar a Seiya en uno de los asientos. Seiya se vio mucho mas contento llevado por Felicia que por Serena.
Después de acomodarlo la joven se acercó hasta la oreja de Serena
“Estuve haciendo guardia con algunos chicos”
“¡¿Qué?!” – Serena se sorprendió mucho al saberlo.
“Primero desayunemos y luego te explico”
“¿Y donde están los demás?”
“En casa, yo me quedé para saber como dormiste”
“Bien” – Respondió aun sorprendida. Aunque no durmió del todo bien ya que las pesadillas en que veía morir a sus amigos la persiguieron toda la noche.
“Ya dejen de tanta platica y comiencen a servirse si no se va a enfriar”
Algunas horas después…
Serena, Seiya y Felicia caminaban por la playa, afortunadamente la casa queda a unas cuantas cuadras del mar.
“Este chico parece un bebé” – Felicia llevaba a Seiya del brazo porque este pese a todos los esfuerzos no quiso que Serena se le acercara.
“Me preocupa que empeore” – Reconoció la rubia bajando la cabeza y escondiendo sus acuosos ojos.
“Si, y pensar que no me cayó bien en el principio, ahora comprendo todo lo que sientes por él”
“Si…”
“Así que tus amigos se fueron a Tokio a combatir con el enemigo” – Inició tentativamente para cambiar de tema. Pero el cambio en el rostro de la rubia no fue demasiado.
“Eso es lo que pienso”
“No es difícil de deducir, fue la primera idea que se me pasó por la cabeza cuando me lo contaste”
“Solo espero que estén bien”
“Bueno si se trata de las Sailors Scout sabrán como cuidarse”
“Es que son solo cuatro Sailors” – Protestó Serena. Enfocó su mirada hacia el abdomen.
“Te entiendo pero opino que es mejor pensar positivo y enviarles buenas vibras” - ¿Estaba escuchando bien? ¿Por qué Felicia parecía tan calmada?
“Si pudiera haría cualquier cosa para ayudarlos”
“Pero tienes que entender que no puedes, al menos esta vez no” – Serena por primera vez se sintió completamente inútil por su estado.
De pronto ambas reaccionaron al mismo tiempo ante una presencia conocida, pero no se dieron cuenta que Seiya desde hace mas tiempo atrás se había percatado.
“Felicia llévate a Seiya y cuídalo” – Pronunció gravemente. Felicia se sorprendió por la petición pero luego comprendió la razón.
“No, no me iré” – Se rehusó tajantemente.
“Entonces cuida a Seiya y aléjense”
“¿Estas loca?” – Seiya al ver a Darien se inquietó y comenzó a moverse tratando soltarse de su acompañante.
‘Soy un miserable que se conforma con unas migajas… ¡Quiero que me quieran!’
Cuando vio a Serena de esa manera tuvo la fugaz idea de haberla visto antes ¿Pero cuando si no la ha visto desde que supo que está esperando un hijo suyo? De igual manera al cruzar miradas se intimidó, Serena ya no se ocultaba sino que lo encaraba desafiante. Miró a su lado ¿Por qué Seiya actuaba como descerebrado? ¿Qué era lo que estaba diciendo?
“Creo que me he perdido de bastante” – Emitió dando unas cuantas zancadas y quedando a unos cuantos metros de Serena. Por alguna razón no quería acercarse demasiado. Tal vez era debido a la vergüenza.
“¡A que has venido!” – Gritó Felicia aun tratando de sosegar a un cada vez más rígido Seiya.
Darien la observó de reojo maldiciendo su presencia. Luego se dio cuenta que no sabia como empezar, solo estaba ella ahí estática como si lo analizara.
“So-solo vine a… a saber como estás” – Se olvidó de los demás y solo se limitó a Serena.
“Como me vez” - ¿Pasaba algo? pensaba que Serena respondería de otra manera. De cualquier forma no dejaba de pensar que la que estaba ahí no era la Serena que conoció.
Serena por su parte se sentía fatal, unas inmensas nauseas se apoderaron de su frágil cuerpo ¡Un punto en contra! Debía permanecer lo más desafiante en esta situación ya que si se mostraba débil este podría atacarla por sorpresa como sucedió la última vez. Pero algo no estaba igual ¿Qué pasaba con él? ¿Por qué se veía tan… tímido? Una parte de si quiso suspirar aliviada pero otra la obligaba a mostrarse implacable ante el que alguna vez fue el amor de su vida.
“¿Sucede algo…? Bueno no importa, vine a verte ya que… hace mucho tiempo que no sé de ti” – Se atrevió a dar un paso hacia delante cosa que descompensó mucho mas al joven Kou.
“¿Bromeas?” – Serena escupió una carcajada. ¿Estaba jugando con ella? – “A que has venido” – Preguntó mortalmente.
Darien estaba muy sorprendido por esa actitud.
“Bueno estoy aquí…” – Tragó saliva – “Bueno no estoy precisamente aquí por ti… quisiera ver como va” – Intentó hacer un gesto con las manos para que Serena pudiera entender a lo que se refería pero esta y ninguno de los presentes entendió. – “Como está el bebé”
“El bebé…” – Repitió Serena mecánicamente. Miró a otro punto como si se le hubiera olvidado la existencia de una amenaza frente a ella, acercó su mano aun mecánicamente hasta su vientre. Luego encaró a Darien con una expresión vacía.
Darien no supo como ni cuando pero al instante siguiente estaba en el suelo. Su mejilla izquierda le ardía inmensamente.
“Te responderé rápidamente porque sé que después de esto tendrás muchas cosas que hacer…” – Simuló estar meditando – “Nuestra hija está muy bien, mírala” – Serena se entalló su polera para que Darien pudiera comprobar que existe una protuberancia bastante marcada. – “Ahí ves tú si crees que es una almohada o un bebé. Me encantaría pasarte los exámenes y las ecografías pero están en casa y… de todas maneras Seiya tiene mucho mas derecho a verlas que tu mmm ¿Fui clara o necesitas saber algo mas?”
Darien no respondió pero no sabía porque no podía emitir palabra, si era por la reacción de Serena, sus palabras o la alusión de Seiya. Se levantó pesadamente.
“Si… me imagino que Seiya en este tiempo te ha dado todo lo que yo no he podido brindarte”
“¡Corrección! Seiya me ha dado todo lo que tu nunca has podido darme ¿Quieres que te haga una lista?”
‘¿Qué es esto? Una luz ¿Por qué este lugar se llena de luz? No lo entiendo… pero me agrada’.
“Comprendo, todo esto lo haces para herirme ¿No es así?”
“Ohh pero que egocéntrico ¿Por qué querría herirte a ti? ¿Porque te revolcaste con mi gemela o porque además la embarazaste? ¡Ahh ya sé! Porque me embarazaste y me abandonaste ¿o será por todo eso junto?”
“Ya te dije que no quería hacerte daño y nunca pensé que quedarías esperando un hijo mío”
“Ahh… ahora me siento mejor” – Serena simuló estar mas tranquila – “¿Terminaste? Estoy verdaderamente cansada de verte la cara, me gustabas mas lejano” – Se alejó un poco. – “Ah por cierto, no quiero que pienses que esto lo digo por despecho y menos que lo hago para que te sientas culpable de mis desgracias… pero en cierto modo te agradezco lo que hiciste por mi, así descubrí nuevas amistades y afiancé los lazos con mis verdaderos amigos… hasta descubrí el amor y el verdadero cariño, ese que se da incondicionalmente no solo el que se da los fines de semana”
Aunque Darien quedó mas que aturdido con esa ‘confecion’ no se aguantó de responderle - “Cualquier persona que te oyera decir eso pensaría que si estás despechada”
“Si, también han dicho que no soy digna de la corona Lunar sin embargo el Cristal de Plata aun yace en mi poder, también han dicho que soy una llorona y cobarde ¿Tu que piensas?”
“¿En verdad eres feliz… Serena?” – Serena se detuvo, aun le daba la espalda. Miró a su amiga que aun sostenía fuertemente a Seiya… lo miró a él.
“No… no soy feliz. Solo seré feliz cuando tu esposa deje en paz a Seiya” – Darien se asustó por las palabras de la rubia. – “Por si no lo sabes gastar energía en encantamientos u otros es mortal para el bebé y sería verdaderamente una lastima que perdiera a ese hijo del cual estás tan orgulloso”
Darien no pudo evitar pensar en esa enfermedad diagnosticada por el medico hace algunos días. Quiso no creerle a Serena pero algo dentro de él le decía que conoce bastante poco de su actual novia.
“Dices que ella le hizo algo a Seiya” – Preguntó después de varios segundos. Serena ahora estaba junto a Felicia cuidando a Seiya quien ya no la rechazaba.
‘Calor… ¿Qué es esta tibieza que siento dentro de mi? Es como si el hielo de mi corazón de derritiera… siento ganas de estirarme… quiero hacer algo… Serena’
Darien comenzó a marearse, perdió el equilibrio hasta que cayó. Serena quiso ir a ayudarlo pero percibió que un aura maligna lo comenzaba a cubrir.
“¡Ya!” – Gritó Felicia y al instante un grupo de jóvenes rodeó a la princesa. Serena comprendió entonces porque Felicia estuvo tan tranquila.
El príncipe de la Tierra se elevó hasta reincorporarse, una sombra cubría sus ojos. Comenzó a reír desquiciadamente.
“¿Crees que en verdad me preocupabas? Ahora sé cual es tu punto débil y no dudaré en herirte donde mas te duele ¿Quieres saber lo que pienso? Si, eres una cobarde y llorona, el asunto del Cristal está por verse y con respecto al pasado… ¿Crees que me hieres con decirme que Seiya te da mucho mas? Jajaja Nunca te di ni la cuarta parte de lo que le doy a Katsue”
“¡CALLATE!” – George e Ian enrabiados por ese comentario se abalanzaron sobre Darien, este sin ningún problema los derribó. Algunos fueron a socorrerlos.
“¡George!” – Gritó Felicia.
“Jajajaja parece que te dolió solo espero que no inundes tu habitación con tu desagradable llanto” – Al instante desapareció.
Serena al ver que todo había pasado se abrazó aun mas a Seiya y se permitió llorar. Los restantes se agruparon alrededor de la princesa, la miraban con tristeza ¿Cómo era posible que un amor tan fuerte haya acabado de esa manera? ¿Cuánto tiempo más duraría la desdicha para la princesa? Felicia con cuidado se separó de ambos y se abrazó a George quien estaba ya repuesto.
De pronto todos ahogaron un grito de asombro.
“Bombón… tuve un sueño extraño”
Serena reaccionó tardíamente. Creyó escuchar la voz de Seiya y más aun ese apelativo que tanto le agrada ‘Bombón’. Levantó la cabeza lentamente rogando que no sea su imaginación, rogando que haya sucedido un milagro.
“¿Seiya?” – Contempló esos ojos cristalinos que creyó que jamás volvería a ver – “Seiya… oh Seiya” – Lo abrazó con tanta fuerza, no quería que se le volviera a escapar, no quería que la rechazara otra vez.
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Aunque él recibió su llamado no lo creería hasta que sus propios ojos la vieran entrando por las puertas del templo. Al final el tiempo en que ella no estuvo fue tan insignificante que pasó muy rápido. Había tantas cosas que contar tanto que decirse… él tenia algo muy importante que decirle…
Nicholas esperaba la llegada de Rai y sus compañeros con mucho afán. Con escoba en mano pero no barría .
.::Flash Back::.
“¿Ya te vas?” – La joven de cabellera negra asiente. – “Te deseo suerte en tu viaje, y… espero que vuelvas pronto”
“El trayecto es muy largo, tengo dos paradas y luego volveré. Espero que sea antes de dos meses”
“Yo te esperaré y cualquier cosa que suceda te voy a avisar así que cuando llegues déjame el teléfono de donde estás”
“Gracias Nicholas por apoyarme en esta decisión, gracias por todo y te prometo que todo saldrá bien”
“Que crees, me dio pena” – Sus ojos se vuelven aguados – “Me siento como si no te fuera a ver jamás, pero sé que volverás y te esperaré”
“Volveré, te lo prometo” – Ambos se abrazan tiernamente y después de un beso en la mejilla la sacerdotisa se sube al taxi y se va rumbo al aeropuerto.
.::Flash Back End::.
“¡Nicholas!”
Este despertó al oír su nombre, posó la vista en la entrada del templo y vio como una joven de cabellera negra le hacia señas de saludo. Este se estremeció completamente, dejó caer la escoba y fue a recibir a los recién llegados.
El abrazo entre Rai y Nicholas fue cinematográfico, incluso a Amy le salieron unas lagrimas. Aunque Rai estaba muy contenta de volver a verlo no pudo evitar reaccionar violentamente cuando notó que en la entrada del templo dos jovencitas de apariencias similares tomadas de las manos los observaban.
“¡Que significa esto! ¡Que has hecho de mi templo en todo este tiempo!”
“Ya volvió a ser la misma Rai de antes” – Comentó Yaten.
“Y pensar que el amor la haría recapacitar sobre su actitud”
“Espere, no es lo que está pensando… no me rete” – Se disculpaba el pobre.
Rai sin previo aviso se adentró al templo para encarar a esas dos jóvenes que para ella eran unas descaradas. Pero para su sorpresa al llegar hasta ellas hicieron una reverencia sumamente majestuosa.
“Estamos contentas con su llegada princesa de Marte” – Rai se espantó.
Los demás llegaron lo más rápido que pudieron cargando el equipaje.
“Es lo que quería explicarle señorita Rai, ellas son Sailor Phobos y Sailor Deimos”
“¡Los cuervos!” – Rai recordó a sus cuervos que siempre le traían mensajes. – “Pero ustedes un día se fueron”
“Pero hemos vuelto para ayudar”
“Fantástico ahora tenemos mas ayuda” – Comentó Artemis quien se sintió inmediatamente familiarizado con sus bellezas. Luna solo lo miró con reproche.
Al rato…
“Así que es verdad” – Rai sostenía en sus manos un paño, dentro de este yacía la espada de Urano.
“Puede ser que Haruka haya recapacitado”
“No lo sé, se me es difícil pensar que después de todo este tempo hayan recapacitado”
“Mencionaste Rai que Nicholas tiene una carta escrita por Haruka” – Recordó Amy.
“Es verdad” – Exclamó el hombre acordándose de la carta. Cuando regresó le entregó la carta a Rai. Esta la leyó en voz alta.
Soy una basura, no tengo palabras que expresen lo culpable que me siento, lo siento.
Finalmente comprendí que el don de ver el futuro es solo para gente que lo merezca y sepa usarlo. Un día Neptuno me dice que vio en su espejo la figura de la nueva reina que daría a luz un hijo que enlazarían la Tierra y la Luna, pero es una lastima que no lo haya sabido interpretar como corresponde. Comprendimos que es verdad que existen dos princesas y que nuestro deber como Sailor Outers es proteger a la que no fue elegida, es por ello que fuimos desterradas.
El daño que hemos hecho es enorme y con gusto recibiré mi castigo cuando este venga a buscarme, solo espero que para cuando eso suceda comprendan que estoy arrepentida de cambiar el futuro y de arruinarle la vida a mi gatita, hasta entonces me declaro fuera de esta guerra e intentaré devolverles a Mina y Lita ya que sé muy bien que ellas están arrepentidas desde el fondo de su corazón.
Entrego mi posesión mas valiosa para que comprendan que es verdad que estoy arrepentida… intentaré que mis compañeras también lo comprendan…
Mis mayores deseos de felicidad se los envío a mi querida princesa de corazón.
Sailor Uranus
Después de leer la carta todos meditaron.
“Pareciera que Haruka está arrepentida pero que su deber como sailor es estar al lado de la otra Princesa”
“Nosotras podemos explicar eso” – Ambas invitadas se pusieron de pie al instante.
“Las escuchamos” – Declaró Rai aunque un poco desencajada con las libertades que se tomaban las jovencitas.
“El nacimiento de Gemelos en las familias reales es una preocupación muy grande ya que siempre uno representará el lado negativo y el otro el lado positivo…”
“…La reina se sentía muy apenada por tener que elegir solo a una y lo peor es que ella no podía elegirlas, el Cristal de Plata elegiría solo a una”
“La otra debería morir” – Esas ultimas palabras afectaron a los presentes.
“Pero lo que muchos no saben es que la Reina Serenity tenia una favorita y centró todas sus esperanzas para que el Cristal de Plata la eligiera a ella”
“Pero… para sorpresa de todos eligió a la otra”
“Eso quiere decir que la Reina quería mucho mas a Katsue” – Preguntó Rai.
“La princesa Trinity como se llamaba en esos tiempos era la mas parecida a Reina es por ello que le tenia un profundo cariño, incluso a veces rechazaba a su otra hija”
“Cuando el oráculo anunció a la elegida la Reina casi cae en la locura, pero reglas son las reglas”
“La otra princesa debía ser sacrificada por la prosperidad del reino Lunar”
“La madrugada siguiente a la elección de princesa la otra debía ser sacrificada”
“Esa madrugada se derramó la sangre de un bebé inocente” – Todos hicieron esfuerzos sobrehumanos para no tener que imaginarse esa escena.
“La Reina ocultó a las dos princesas en el palacio y durante mucho tiempo nadie se enteró”
“Así pasaron tres años”
“Hasta que ocurrió una catástrofe en la que la mitad del reino fue destruido”
“La Reina mintió a todo el pueblo ocultando que una de sus hijas fue la causante”
“La Tierra quedó excluida de la alianza Lunar”
“¿Eso quiere decir que culparon a la Tierra de ese accidente?” – Las dos jóvenes asintieron a la pregunta de Amy.
“Muchas cabezas inocentes fueron cortadas”
“Pero la Reina comprendió que estaba haciendo mal con conservar a sus dos hijas”
“Es por eso que decidió deshacerse de la gemela mayor, Trinity. La envió a los confines del universo donde la cuidarían y nunca se enteraría de su realidad”
“Eso es monstruoso” – Declaró Taiki.
“Bárbaro” – Añadió Rai.
“Así que ese es el verdadero Milenio de Plata” – Concluyó Yaten.
“No se confundan, aunque hayan sucedido estos incidentes fue el Reino mas justo que existió”
“Pero la Reina es mujer y una mujer hace todo por sus hijos”
“Eso es comprensible pero…” – Amy no quiso terminar.
“Después de aquello la Reina nunca volvió a interponer sus sentimientos ante su deber”
“Solo una pregunta ¿Qué fue exactamente lo que hizo Trinity que provocó ese desastre en el reino?” – Era una pregunta que tenia clavada Amy.
“Toco el Cristal de Plata” – Dijeron al mismo tiempo las jóvenes.
“Los planetas exteriores fueron desterrados ya que nunca estuvieron de acuerdo con la ejecución e insistían que el oráculo había actuado a favor de los planetas interiores”
“Siempre ha habido una rivalidad entre los planetas”
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“Me alegra mucho que el joven Seiya se haya recuperado” – La Sra Ikuko le sirvió deliciosos alimentos. – “De seguro debe tener mucha hambre” – Y en efecto así era, Seiya se hundió en sus alimentos como si no hubiese probado bocado hace muchos días.
“Quien lo diría, con razón se me hacía tan parecido” – Contempló el Señor Kenji comparando una fotografía con el verdadero Seiya.
“¡En mi casa está Seiya Kou, en mi casa esta Seiya Kou!”
“¡Sammy deja de gritar!”
Los pertenecientes a la comunidad se marcharon ya que no podrían estar todos metidos en una casa tan pequeña, además necesitaban aclarar datos importantes con respecto al enemigo.
“Estaba muy rico señora Tsukino”
“Ohh gracias!!” – Sammy partió a su habitación muy contento después de recibir un autógrafo del fabuloso Seiya Kou.
“Ahora que estamos los adultos es necesario aclararte que sin importar que seas una estrella de la música mi hija es un tesoro para mi y si quieren ser novios debes prometer que la cuidaras y la respetaras… y la traerás temprano a casa”
“¡Papá!”
“¡Kenji!”
“Lo prometo” – Ambos hombres estrecharon las manos ante las atónitas miradas de Serena y su madre. Por alguna razón la preocupación de Serena por el bienestar de sus amigos se desvaneció por completo. No podía estar más feliz.
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Darien despertó en un lugar que reconoció como su habitación ¿Cómo había llegado hasta ahí? Sinceramente no lo recordaba. Giró su cabeza y vio que Katsue estaba ahí y no dudó en preguntar.
“Darien, amor que bueno que estás bien” – Katsue miró de reojo al llamativo espejo y vio como la figura de aquel se reía maliciosamente.
“Quiero que me digas si usaste tu magia para hechizar a Seiya Kou”
“¿Q-Que? De seguro estuviste soñando cosas extrañas” – Lo intentó abrazar pero Darien la tomó de los brazos y la hizo sentarse mientras que él se puso de pie.
“No fue un sueño, Fui a ver a Serena y me dijo que algo le hiciste a Seiya”
“Maldita zorra, como se atreve” “¿Fuiste…?” – En ese instante Darien comprendió que se había delatado.
“Es verdad, fui a verla porque ella también está embarazada”
Aunque Katsue se sorprendió por el acto de confianza simuló estar sorprendida por la noticia. – “¿Así de rápido te olvidó?”
“No, recuerda que ella fue antes mi novia y cuando se fue estaba embarazada, claro que ella no me dijo nada”
Katsue usando todas sus dotes de actriz simuló estar anonadada.
“¿Desde hace cuanto lo sabes?” – Bajó la mirada sintiéndose triste.
“Desde hace algún tiempo pero no te lo quise decir ya que no quería que creyeras que te iba a dejar”
“Pobrecita, y yo que la ataqué esa vez, debió sufrir mucho”
“Pensé que te ibas a enojar” – Y era verdad, este ultimo tiempo comenzó a conocer un poco mas a Katsue y es por eso que no se lo dijo… tenia la fuerte convicción de que no lo iba a tomar tan bien como lo está tomando ahora.
“Claro que me duele escuchar esa noticia pero soy comprensiva y entiendo que ustedes se hayan amado y que mi hermana haya resultado embarazada, lo que no entiendo es que ella no lo haya dicho antes”
“Lo hizo porque ella jamás me querría atar con un hijo”
“¡Pero está mal! ¿Cómo crees que me sentiría estando yo en su lugar y que te olvidaras que también espero un hijo tuyo?” – Tocaba un buen punto.
“Katsue no te agites, debes estar calmada por tu embarazo”
“Tienes razón” – Se calmó - “pero aun me duele pensar que si yo fuera Serena me harías lo mismo”
“Creí que no me comprenderías pero como ahora veo que entiendes la situación te pido que me permitas ayudarle” – De alguna manera Katsue sabía que la situación terminaría así… tendría que ceder.
“No tienes que pedírmelo, es tu deber… no entiendo como llegaste a pensar que me opondría a semejante situación”
“Si, soy un tonto” – Miró hacia otro lugar ¿Qué le iba a decir a Katsue? Ya no lo recordaba. – “¿Quieres que te traiga algo?”
“Ehh, si, me encantaría un poco de sushi”
Darien abandonó la habitación.
“Maldita, maldita, maldita ¡Maldita! ¡Mil veces maldita!” – Se destapó y amortiguó un grito descomunal con su almohada. – “Me dijiste que no me preocupara ¡Me dijiste que todo estaba bajo control!” – Se situó frente a su espejo – “¿Qué estas esperando? ¡Responde!”
“El príncipe de la Tierra después que se enteró de la enfermedad de su preciado hijo sintió una inmensa necesidad por saber de su otro hijo y eso es algo que yo no podría evitar”
“¡Si podías!”
“Verás, el viaje era necesario y fue muy útil ya que me enteré de muchas cosas… pobre muchacho, ese hechizo lo dejó muy mal, apenas podía moverse”
“Fantástico, eso quiere decir que aun tiene efecto. Bien ¿Qué averiguaste?”
“Averigüe que la princesa tiene una actitud muy desafiante pero que es solo una careta, por otro lado no la noté muy desconforme con la vida que tiene, digamos que no tan desdichada como creíamos”
“Ya te dije que eso para mi no es lo primordial, solo quiero el Cristal de Plata”
“Pero, también noté que su único cable a tierra es ese joven llamado Seiya ya que le pidió al príncipe por favor que le devolviera a su Seiya” – Esto hizo enfurecer a Katsue.
“¡No se lo devolveré!”
“Es una lastima que eso no dependa de ti, ahora que no puedes utilizar tus poderes es muy difícil que mantengas ese hechizo”
“Pero tu podrías hacerlo”
“Claro yo puedo hacerlo… pero será cuando yo estime conveniente… si es que así lo quiero”
“Cada día me convenzo mas de que tu tienes tus propios planes, solo espero que no me traiciones”
“Con respecto a traición, sería bueno que supieras que Sailor Venus y Júpiter ya no son tus aliadas y cumplen un papel similar al de espías”
“No puede ser ¿Por qué?”
“Da la casualidad de que su lealtad por la Princesa Serenity es mas fuerte que por ti… pero como siempre déjame las cosas a mi”
“Porque me tiene que pasar esto a mi” – Maldijo nuevamente su estado pero para cuando volvió a ver el espejo la silueta ya no estaba.
“Katsue ¿Qué haces de pie?”
“Darien, no, nada, ya me acostaba” – Katsue caminó hasta acostarse.
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“Me alegro mucho que estés bien, todo este tiempo para mi fue una tortura… cada vez que me rechazabas sentía que mi corazón se trisaba”
“Lo siento, no fue mi intención”
“Sé que no fue tu culpa”
“No sé como me dejé llevar”
“Lo importante es que estés aquí y que estás conmigo”
“Si, pero tal vez sea mejor que vaya con los demás a ayudarlos”
“¡NO! No quiero que me dejes, eres mi único sostén, todo este tiempo que no estabas a mi lado me di cuenta que dependo mucho de tu presencia” – Seiya se sintió verdaderamente importante al escuchar esas palabras, pero se contrastaba con algo demasiado importante… el amor.
“Si me pides que me quede me quedaré”
“¿De verdad?” – Serena pareció volver de nuevo a la vida.
“De verdad” – Serena sonrió radiante.
“Claro, pues eres mi novio y no puedes dejarme sola y menos si estoy esperando un hijo que vas a criar”
Seiya parpadeó sin creer lo que acababa de escuchar.
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“Así es como lo haremos, tenemos poco tiempo así que escuchen bien…”
Y así planearon lo que sería un golpe perfecto, aprovechando la ayuda de Mina y Lita que fueron muy amables de darle la mayor cantidad de información a Nicholas sobre el estado del enemigo. Solo esperaban que vivieran para contarlo.
Continuará...
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