(Capitulo 20)
EL ÚLTIMO SACRIFICIO
La bruma lenta y tortuosamente fue desvaneciéndose. Lo primero que los ojos de las Sailor Scout divisaron fueron los hierros forjados y retorcidos que formaban la reja de la mansión. Ni la sombra de lo que alguna vez fue la gloriosa casa Tenou.
Los ojos de las Sailors pudieron divisar algo mas a la lejanía y como si una mala película de zombis se tratase los guerreros enfrentaron con horror un grupo, no, mejor dicho un ejército de personas que los esperaban tras esa reja. Todos con risas maliciosas y chillidos eufóricos como si lo que estaba a punto de pasar fuera lo mas parecido a ir a un parque de diversiones.
“Son demasiados” – Susurró Heler, si había algo que le molestaba era admitir que estaban en problemas.
“Estos… ellos… se han multiplicado” – Pronunció casi tartamudeando Felicia que por primera vez dudó. La visión de hace unos días volvió a su cabeza. Sangre, caos, devastación.
“Se me hace difícil pensar que hayan influenciado a tanta gente” – Añadió Calizto quien parecía ante todo calmada.
“Chicos, no hay que dejarse amedrentar por ellos, recuerden que la calidad es mejor que la cantidad” – Los incentivó Rai intentando convencerlos y a la vez convencerse a si misma. Phobos y Deimos asintieron decididas.
“Yo te protegeré hasta el final Bombón, no dejaré que nada te suceda” – Aunque Fighter tenia voz de mujer Serena pudo sentir muy bien sus palabras como si fuera el mismo Seiya quien las decía. Asintió al igual que todos.
“No nos queda otra opción” – Reconoció Amy bajando el rostro.
“Si, tenemos una, podemos enviar por los demás para que nos ayuden”
“¡No hay tiempo!” – Gritó la pelinegra asustando a Felicia.
“Esperemos por favor, si vamos de seguro nos aniquilaran pero si vienen mis amigos tendremos mas posibilidades de seguir” – Insistió.
“Felicia tiene razón” – La apoyó su amiga. – “No podemos darnos el lujo de perder en primera vuelta, tenemos que lograr llevar a la princesa hasta el interior de la mansión… o por lo menos rescatar a los prisioneros”
“Mina y Lita nos ayudaran” – Dijo Serena con los ojos brillantes. – “Estoy segura que ellas nos esperaran y que no dejaran que nada les suceda a Luna y Artemis” – Nadie apoyó las palabras de la rubia, todos sabían que ellas estaban arrepentidas pero ya no ponían las manos al fuego por ellas. Es el precio de la traición.
“Chicas… hay otro problema” – Si, Maker tenia razón y al igual que ella todos se dieron cuenta que los portones se estaban abriendo.
“¡Huyamos!”
“¡No hay tiempo!”
Tan rápido como un relámpago las Sailors rodearon a Serena con la intención de protegerla de un inminente ataque del enemigo. Lanzaron los ataques a diestra y siniestra preocupándose de que nadie se acercara a la princesa, no importaba si morían pero protegerían a la persona que más quieren hasta el último de sus latidos. Cada vez improvisaban más.
Los Kebass iniciaron rápidamente su ataque también rodeándolos por completo, desde las alturas así como desde el mismo suelo. Insultos y risotadas, más ataques, burlas y chiflidos. Todos se reían de la situación en que ahora estaban los guerreros de la Luna.
Cada palabra se clavaba en el corazón de la Princesa quien una vez más se sentía traicionada.
De pronto, entre un sinnúmero de ataques vieron caer a unos cuantos del otro bando como moscas. Los pocos que pudieron giraron la cabeza para ver de qué se trataba y ahí los divisaron. La salvación.
“¡George!” – Gritó Felicia alegremente, llegaron en el mejor momento.
Los recién llegados también rodearon a la princesa y así se fueron enfrentando al enemigo que de pronto perdía considerablemente la ventaja. Los miembros del Círculo, así como los muchos otros miembros que traían consigo, se animaron a pelear y así alejaron al enemigo de las Sailors así como de Serena.
“Pronto, sigan, ahora tienen abierto el paso” – Indicó Felicia sonriente. – “George, Calizto y yo los acompañaremos un poco mas aya si es que necesitan ayuda” – Añadió. Lo cierto es que entre los Kebass no había visto al líder, es decir, Josh, y mucho menos a su sequito.
Dejaron la batalla y se internaron por el inmenso jardín delantero hasta que un poco antes de llegar a la mansión encontraron a los que buscaban. Cuatro sujetos mas, pero entre ellos tampoco estaba el líder -ellos ya se imaginaban eso-, los esperaban justo en la puerta principal.
“Ahora nosotros nos encargaremos” – Indicó Felicia. Todos asintieron de inmediato.
“Ustedes sigan” – George y Calizto sonreían, se notaba que esperaban la revancha hace mucho tiempo. Felicia sin embargo no estaba tan segura, después de todo lo que pasó aun tenia recuerdos del pasado pero aun así estaba dispuesta a dar lo mejor de si.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
“Porque siento que el corazón se me contrae”
“Doctor Chiba…”
“Siento que algo malo esta pasando… Serena ¿Será que nuevamente siento que estas en problemas?”
“Doctor Chiba ¿Se encuentra bien? ¿Cree que pueda seguir?”
El doctor Darien Chiba despertó de su letargo, tenía un escarpelo en su mano derecha. Cierto, estaba en plena cirugía ¿Cómo pudo olvidarlo?
“¿Doctor Chiba? ¡A dónde va!”
Salió de pabellón sin dar explicación alguna, hace tiempo que no tenía esta sensación y algo le decía que era la única forma de aclarar sus sentimientos. Debía llegar hasta Serena.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
Así como lo planearon dieron vuelta alrededor de la mansión, no se iban a arriesgar en caer en la trampa del enemigo entrando por la puerta principal. Mercury aprovechando de que la niebla había desaparecido utilizó su computadora para alertar del peligro.
“Hay una presencia muy poderosa en el ala este de la mansión, puede ser la de Katsue ¿Qué hacemos?”
“Debemos tratar de pasar desapercibidos”
Al llegar a la última esquina la cual daría con la puerta trasera se detuvieron en seco e instintivamente adoptaron la posición de defensa.
“No creo que lo logremos” – Dijo Heler que repentinamente estaba mas pesimista que nunca.
Nuevamente unas personas los estaban esperando. No las habían visto nunca, estaban seguros, pero algo les decía que esa iba a ser una desagradable sorpresa. Los encapuchados -en total cinco- estaban quietos y ocultaban completamente su existencia.
“Es increíble. En la computadora no aparecen registrados, es como si pudieran borrarse por completo” – Pero no pasó mucho para que de los encapuchados brotara un aura extremadamente poderosa… y maligna.
No hacia falta que Amy lo dijera, todos los presentes se dieron cuenta de lo desmesurado que era el poder de aquellos individuos.
“¿Quiénes son ustedes?” – Gritó Fighter ganándole por poco a Mars.
Silencio.
“Tengo miedo” – Pensó Serena, algo le decía que sabia la respuesta pero como en las ocasiones anteriores se negó a creerlo.
Inesperadamente y en total sincronía los individuos se quitaron las capuchas y un as de luz segadora les impidió la visibilidad por unos segundos. Luego de eso lo que vieron los dejó sin habla… pero no por mucho.
“No puede ser” – No, sus ojos no la engañaban, frente a ella estaban Sailor Plut, Sailor Uranus, Sailor Neptune, Sailor Júpiter y Sailor Venus con unos trajes similares a los de Mars y Mercury pero con detalles negros que las diferenciaban de ellas.
Las outers así como Venus y Júpiter estaban serias y con miradas duras.
“¡Esto es mentira!” – Gritó desgarradoramente Serena al tiempo que Uranus medio sonreía y lanzaba un ataque.
“No lo permitiremos” – Mars y Mercury se interpusieron y lanzaron dos de sus mejores ataques para bloquear el de Sailor Uranus que resultó ser mas poderoso que cualquiera de los anteriores que haya usado.
“¡TRAICION!” – Gritó Mars dando la orden para atacar sin piedad. Fighter se quedó con Serena protegiéndola y abrazándola para que no pudiera ver lo que estaba ocurriendo.
Mientras tanto Serena se hundía en el pecho de su estrella y lloraba sin poder detenerse. Estaba devastada.
“¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” “¡POR QUE!”
El humo que causó el conjunto de ataques pronto se disipó dejando ver a las (ahora) enemigas casi sin ningún rasguño y en vez de eso vieron otra escena que los dejó helados. Luna y Artemis estaban en el suelo completamente heridos, al instante se transformaron en gatos.
“Ustedes son… SON UNAS COBARDES” – Mars gritó encolerizada.
Serena se reincorporó dándose cuenta de lo que había pasado. Fighter la sostuvo con más fuerza para que no fuera hasta ellos y no se arriesgara. Su vientre comenzó a palpitar repetitivamente pero eso ahora poco le importaba.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
“La verdad es que nosotros los estábamos esperando a ustedes ya que ese es nuestro objetivo principal” – Pronunció Lilandra. Se veia segura de si misma y eso les daba mala espina.
“¿Objetivo principal?” – Repitió Felicia. De pronto algo se le vino a la cabeza, una visión de las variadas que aun circulaban por su mente, solo que esta en particular aclaró otra de sus dudas.
“No nos importa lo que hagan las Sailors así como no nos importa lo que hagan las supuestas princesas, lo único que queremos con todas nuestras fuerzas es acabar con ustedes para que el mundo sepa de nosotros y que sepa que somos una raza mejorada de la humanidad. La evolución”
“Cállense, nosotros no permitiremos que eso suceda” – Gritó George impotente, aunque sabia que sus palabras no causarían absolutamente nada en sus oponentes.
“Nadie puede detenernos”
De pronto una explosión fuera de lo normal que venia desde el lugar donde se fue la princesa llamó la atención de todos (Nota: La explosión que se origina por la unión de todos los poderes que ocurrió anteriormente) Felicia estuvo por ir a ayudar pero…
“No deben quitar la atención del enemigo” – Lilandra embistió a Felicia propinándole un puñete en la cara que la lanzó unos cuantos metros. George quiso ayudarla pero corrió la misma suerte.
“Esto me lo debías hace tiempo”
“¡Bastardo!” – Se limpió el labio y comenzó con un ataque de dagas de hielo.
Calizto se elevó por los aires llamado a su elemento y preparándose para un ataque verdaderamente devastador.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
Heler en un acto heroico se adelantó para rescatar a los felinos que aun seguían bastante cerca de ellas. Con sus técnicas esquivó cualquier ataque que pudieran enviarle pero sorprendente ellas no lo atacaron, solo estaban quietas como estatuas. Entonces ella tomó los cuerpos de los felinos y se permitió un segundo para observar el rostro de aquella persona.
Estaba tan vacío.
“¡Heler cuidado!” – La mano de Sailor Venus se levantó y sin decir una palabra le lanzó un ataque que lo regresó de vuelta con sus amigos. Su cuerpo resistió el ataque pero su corazón lo recibió de lleno.
“Te arriesgaste demasiado” – Le dijo Maker, pero no lo reprendió ya que sabia que fue por una buena causa.
“Luna, Artemis” – Serena fue en busca de los felinos y se quedó con ellos ya que sabia que en una batalla así ellos estorbarían. Estaban inconscientes, magullados, sangrando. – “Descuiden, los ayudaré” – Sutilmente y sin que Fighter se diera cuenta ella los fue sanando poco a poco y lentamente con ayuda del Cristal de Plata.
“Porque… Ahora entiendo cual fue el juego de ustedes, ahora entiendo todo” – Mercury dio un paso al frente para encarar a las que una vez consideró amigas y a las que sin querer había vuelto a creer días atrás. – “Nos engañaron durante meses en los que creeríamos en su arrepentimiento. Mina, Lita ¡Yo nuevamente confié en ustedes! Tuve esperanzas… pero ahora ya no voy a caer… ahora sabrán de lo que soy capaz”
“¡Amy!” – Maker alcanzó a tomarle la mano y atraerla hacia los demás antes que el ataque de Plut le diera, pero a estas alturas Mercury ya no sentía nada, ahora en su mente estaba una sola palabra: Venganza.
“Burbujas de Mercurio ¡Estallen!” – Las burbujas cubrieron el lugar y luego estallaron formando una bruma azulada mucho más poderosa que antes. Mercury aprovechó eso para acercarse sigilosamente a ellas.
¿Hacer algo? Las demás Sailors no sabían que hacer ya que Amy había tomado la delantera y ellas no podían arriesgarse en errar un ataque, la niebla se iba disipando y Meker estaba preocupada. Sintió un ruido como el caer de un saco y temía que a Mercury le hubiera ocurrido algo. La bruma comenzó a desaparecer y se dieron cuenta que así como Maercury Mars tampoco estaba con ellas.
“Te odio… te odio” – Se escucharon los susurros de la Sailor del agua a lo lejos. Sus manos apretaban con fuerza el cuello de la que una vez fue la líder de las Inners. Esta no hacia nada para defenderse.
Luego descubrieron que el ruido de saco fue cuando Mars acorraló y posteriormente amenazó a Uranus mientras que Phobos y Deimos amenazaban a Júpiter para que esta no se moviera. Pero hubo una cosa que no terminó por encajar, cuando la niebla terminó por disiparse Plut y Neptune no estaban en su lugar.
“Chicas ¡¡No!!” – Demasiado tarde, el grito de Fighter y Serena no alcanzaron a alertarlos y en menos de un segundo eran golpeados por los más poderosos ataques de ellas. Heler y Maker cayeron perdiendo la transformación.
Mercury completamente ajena a lo que ocurría seguía apretando con fuerza el cuello de Venus.
“Te odio, te odio” – De los ojos de Venus comenzaron a salir lagrimas pero eso no sensibilizaba a la peliazul ya que creía que era producto del asfixiamiento pero si hubo algo que la hizo de tener.
“Pe…per…don” – De momento los ojos de Venus volvieron a brillar como antes. Entonces Mercury comprendió todo. Un ruido llamó su atención y se percató que no estaba sola. Júpiter apuntaba un trueno hacia ella sin importarle que fuera amenazada por Phobos y Deimos pero algo la detenía y Mercury también se dio cuenta que de momento su rostro se contorsionó y sus ojos volvieron a brillar. Era como si lucharan contra algo que las manipulaba.
Otro suceso llamó su atención. Mars era derribada por Uranus quien no tuvo piedad y estaba ahora golpeándola duramente.
“¡Rapsodia Acuática de Mercurio!” – Eso lanzó unos metros a Haruka.
Júpiter hizo lo mismo con Phobos y Deimos librándose de ellas de una manera violenta. Fue entonces que Mercury se vio lanzada por Venus muy cerca de un Taiki inconsciente.
“¡No Fighter!” – El grito de Serena alertó a las que aun quedaban concientes solo para ver como Plut levantaba del cuello a Fighter quien intentaba por todos los medios liberarse propinándole patadas que no hacían casi ni un rasguño a la Sailor del Tiempo.
Neptuno se acercó hasta la princesa y la tomó de los hombros para levantarla.
“No ¡suéltame! ¡Seiya!”
Uranus corrió velozmente para alcanzar a Neptune, le arrebató a la princesa y luego la lanzó lejos. Nadie sabía que era lo que pasaba por la mente de las outers así como de Júpiter y Venus. A excepción de Mercury. Esta al darse cuenta que Taiki estaba inconsciente se repuso y lo ayudó al igual que a Yaten pero ninguno de los dos reaccionaba. Mars era ayudada por sus súbditas que no estaban mejor que ella. Ahora era cuando se sentían completamente inútiles.
Pese a lo maltrechas que estaban sus ultimas energías fueron dirigidas a Plut para con ello librar a Figther quien era el mas apto para ayudar a Serena pero justo cuando iban a lanzar sus ataques Plut la soltó, Fighter recuperó el aire y rescató a Serena y a los felinos llevándolos un poco más lejos. Plut llegó hasta Uranus y le dio un golpe en la cara que la hizo voltear.
Fighter llevó a Serena donde los demás. Taiki y Yaten estaban aun inconscientes pero respiraban y eso los alivió un poco.
“Que vamos a hacer ahora” – Dijo Mars con impotencia, una de sus manos presionaba con fuerza su costado herido. Miró de reojo a Venus y Júpiter que avanzaban para reunirse con las otras que ya estaban repuestas.
“No sé, no sé”
“Debo protegerte a como de lugar” – Dijo Fighter con decisión.
“Estamos demasiado heridas para continuar la batalla” – Dijo Mercury.
“Pero aun así moriremos por nuestra princesa”
“Fighter, llevala contigo, nosotros serviremos como carnada”
Pese a que ella dudó y a la rotunda negación de Serena, la jaló para llevársela a la puerta que en ese momento estaba a solo metros, pero al instante fue bloqueada por Plut y Neptune lo que los obligó a retroceder.
Las Sailors enemigas las rodearon mientras ninguno de los restantes sabia que hacer, al parecer este iba a ser el fin y ellas resultaron ser más fuertes. Mercury en ese momento sacó su computadora y tecleó rápidamente.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
“¿Qué demonios esta pasando aquí?”
Darien estaba mas que impresionado al ver su casa convertida en un campo de batalla. Veía cuerpos volar por todas partes y eso no le gustaba. Algo le decía que este era el momento justo para saber que diablos era lo que sucedía bajo sus narices.
Esquivando toda la batalla entre gente que no había visto jamás llegó hasta la puerta principal de la mansión. No muy lejos de ahí divisó a unas personas bastante familiares metidos en otra lucha.
“Eso quiere decir que Serena podría estar aquí” – Ese pensamiento lo alentó mucho mas a que ingresara y la buscara por sus propios medios. Siguiendo su intuición llegó hasta su propio dormitorio donde escuchó más de una voz.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
Felicia se sintió sofocada. Salió de la pelea que sostenía junto con sus amigos porque había tomado una decisión. Sabía que esa era la única manera de salir vencedores.
“Ya no permitiré que se sigan saliendo con la suya. Esta claro que nunca permitiré que los humanos se conviertan en sus esclavos” – Dijo Felicia mirando la batalla principal. Cayó cansada pero rápidamente se puso de pie.
Caminó sin importarle nada, aun no veía resultados favorables para su bando. Sabía que esta era la batalla final y que no debían perder por ningún motivo ya que la princesa de la Luna estaba dando todo de si para recuperar la paz del planeta. Ella debía hacer algo para corresponderle apropiadamente.
“Prometí que solo iba a hacer esto si fuera extremadamente necesario y ahora llegó ese día” – Susurró al tiempo que bajaba la mirada hasta su pecho y veía su medallón brillar. – “Es hora de mostrar mi verdadero yo”
El ligero brillo del medallón se convirtió en una poderosa luz que cubrió varios kilómetros a la redonda llamando la atención de todos. Ese brillo fue reconocido por gran cantidad de compañeros de El Circulo.
“No puede ser” – Pronunció George y dejó su pelea para lograr llegar a tiempo al lugar donde se originó esa gran luz. Calizto hizo lo mismo.
En una de las habitaciones de la gran mansión Tenou también logró penetrar ese brillo causando una reacción inesperada.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
Las manos de las Sailor Oscuras se levantaron hacia el cielo y materializaron unas grandes bolas de energía que de un momento a otro se enlazaron formando el contorno de un pentágono. Si la Princesa y sus Sailors habían temido antes no se comparaba con el sentimiento que tenían ahora.
“Puedo salvarlas… puedo salvarlas pero no debo por el bienestar de mi bebé” – Pensó Serena mientras contemplaba aun con horror el rostro sin color de sus ex guardianas. – “¿Morir? ¿Esa es una opción?”
Lentamente las manos de las Sailor oscuras fueron bajando junto con la gigantesca bola de emergía oscura que se había formado por la fusión de todos los poderes. Pero de repente algo sucedió, algo que nadie logró comprender hasta que fue demasiado tarde.
Sobre ellos apareció el frágil cuerpo de Hotaru, vestida de blanco. La brisa ocasionada por las corrientes energéticas movía sus cabellos. Sus ojos se abrieron mostrando un púrpura intenso. Entonces sus labios también se abrieron.
“El destino siempre será favorable para nuestra verdadera princesa de la Luna”
Serena no sabia porque pero nuevamente ese sentimiento de angustia, como si algo lamentable estuviera a punto de suceder se instaló en su pecho, pero su boca no se abría pese a que quería hablar. Tal vez se trata del destino.
Del cuerpo de Hotaru salieron pequeñas esferas de luz morada que giraron lentamente alrededor de ella.
“Mi vida por la de mi princesa” – La pequeña cerró los ojos soltando una lagrima.
“¡Hotaru No!” – Gritó Serena pero Hotaru solo se giró para verla por última vez.
“Es el pago por mi traición” – Las esferas moradas de un momento a otro giraron a su alrededor con una velocidad impresionante. El cuerpo de la pequeña comenzó a brillar y las esferas se fundieron con ella formando un as de luz que inundó el lugar.
Cuando la luz desapareció lo último que se pudo ver fue el cuerpo de Hotaru desapareciendo como alguna vez Serena lo presencio… hace mucho tiempo.
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
“¿Que ha sido eso?”
“No lo sé mi querida Katsue” – Respondió el ser del espejo altaneramente.
“Me estas mintiendo”
“¿Por qué lo haría? En verdad ya no sé lo que pueda estar sucediendo… son muchas peleas” – Dijo de la misma manera. Katsue de momento sintió molestia en los costados. – “¿Te sientes mal?”
“Esta guagua que ya no la soporto… ahh… pero pronto, muy pronto me libraré de ella”
“No deberías decir esas cosas” – Los ojos del ser espectral se clavaron en la puerta pero Katsue no le hizo caso.
“¿Por qué no? Ya estoy cansada de ocultar mis sentimientos. ¡Desde el principio no me gustó esta maldita idea! Quiero volver a ser yo misma, quiero tener el control sobre mis decisiones ¡Quiero ser libre lejos de aquí!”
“Fue nada mas que tu idea la de embarazarte del principito para asegurarte un lugar en la realeza, además de hacer sufrir a tu gemela. Pero tus planes no han dado resultado, estas gorda y fea y aun no tenemos el Cristal de Plata”
Esas palabras hicieron hervir la sangre de la mujer quien lo miró con rencor. Si algo odiaba con todas sus fuerzas era que le recordaran sus errores a cada momento.
“¡Ya te dije que es cuestión de horas para que todo esto termine! Me desharé de este engendro y…” – Se detuvo, no estaba segura de querer decirlo.
“Katsue, Katsue, Katsue….” – Habló compasivamente. – “No estarás pensando en cometer una locura tras otra ¿O si?”
“Tal vez… pero ahora haré una locura acompañada del poder del universo. El Cristal de Plata estará en mis manos”
“Espero que no te refieras a la estrellita”
“Deja de sofocarme, aun estoy cansada” – Dijo para cambiar de tema.
“¿Qué vas a hacer con el príncipe?”
“No sé… no lo he pensado, le he tomado cariño y no quiero pensar que después de todo esto el vaya a volver con Serenity”
“¿Lo vas a matar?”
“No pero tal vez la mate a ella, mi orgullo no deja que ella también esté embarazada del mismo hombre que yo” – Dijo con total naturalizad.
Nadie sospechaba que la confesión de Katsue estaba siendo atentamente escuchada por la persona que menos imaginó que lo haría. Aunque le dolía escuchar las palabras sin ningún mísero sentimiento provenientes de la que iba a ser su mujer, no estaba tan mal. Solo se maldecía a si mismo por haber sido tan tonto, tan ingenuo ¿Cómo pudo caer en su trampa?
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
Las Sailor oscuras se detuvieron y quedaron estáticas.
“¡No! Hotaru no…” – Lloró Serena, Fighter la abrazó.
“Debemos salir de aquí, este es el momento justo”
Los felinos despertaron ya repuestos cosa que sorprendió a las Sailor.
“Nosotros ayudaremos” – Dijeron y seguido de eso volvieron a adoptar la forma humana.
“¡No me digas que tu lo hiciste Serena tonta!”
La situación era evidente y a Serena no le quedo más que asentir y luego ignorar los comentarios de la Sailor del fuego. Serena fue escoltada por Fighter mientras que Luna y Artemis llevaban los cuerpos de Yaten y Taiki. Las demás caminaban por su cuenta.
Una ultima mirada hacia atrás para comprobar que las Sailor oscuras estaban aun estáticas como si fueran maquinas y se les hubiera acabado la batería.
“Espera” – El Cristal de plata brilló tenuemente y Serena volvió a mirar hacia atrás. Ahí estaban Júpiter y Venus cayendo.
Serena intentó correr pero todos la detuvieron, lo que acababan de ver no significaba nada y esta vez no iban a dejar que nadie saliera lastimado. La llevaron por la fuerza.
“¿Que ha pasado aquí?”
“Estamos vestidas de forma extraña” – Dijeron Júpiter y Venus respectivamente sentándose en el suelo. De pronto miraron a su lado y vieron a las tres outers y ahogaron un grito.
“¡Que esta pasando aquí!”
“¡Mina! ¡Lita!” – Gritó Mercury.
“¡No vayas!” – Ordenó Mars.
“¿No se dan cuenta? Ellas estaban siendo controladas por Katsue ¡Son nuestras amigas de nuevo!” – Dijo muy emocionada.
“¿Es cierto eso?” – Serena los miró a todos pero a excepción de Mercury todos estaban dudosos.
Mercury y Serena aun intentaban convencerlos cuando los cuerpos de Júpiter y Venus empezaron a levitar.
“Q-que esta sucediendo”
“¿Por qué estamos flotando?”
Mercury corrió hasta ellas.
“Ahhh!!”
Mercury se detuvo en seco antes de llegar hasta ellas. Algo no estaba bien. Ellas aun estaban trasformadas.
“¡Destransfórmense! Tienen que volver a la normalidad” – Gritó la peliazul pero al parecer ellas ya no la escuchaban.
“Que esta pasando” – Gritó Mars que ya no entendía nada.
Serena intentaba por todos los medios de llevar a Fighter con ella. Nuevamente tenía un mal presentimiento.
“Es inútil, ellas no pueden hacer nada y lamentablemente ya no son necesarias” – Detrás de los arbustos aparece un hombre alto que nadie reconoció al principio.
“¡Es el líder!” – Gritó Serena desesperada – “¡Que alguien las ayude!”
El líder de los Kebass se acercó donde los cuerpos de Mina y Lita flotaban, ahora una luz las rodeaba y les impedía moverse.
“¡Suéltalas por favor!” – Imploró Serena intentando zafarse de los brazos de Fighter
La imagen se volvió a repetir. Así mismo como ocurrió con Hotaru los cuerpos de Mina y Lita brillaron con cierta fuerza para enseguida desvanecerse ante la impotente mirada de las Sailors y la princesa de la Luna.
“Las perdí…” – Serena cayó sobre sus piernas.
“No debemos quedarnos aquí” – Dijo Luna.
“Levántate por favor”
“Ya no tengo fuerzas… ya no las tengo” – Aunque la situación de Serena era compresible no era el momento de perder las esperanzas.
“Estamos aquí y no podemos retractarnos”
Mercury llegó junto con ellas con los ojos llenos de lágrimas. Su mirada de momento parecía completamente desquiciada.
“Intenté matar a Mina… fue mi culpa, debí hacer algo para que ellas no murieran… ¡Soy una maldita cobarde!”
Pahh
La mano de Mars se impactó en el rostro de su amiga.
“Debemos continuar, eso es lo que ellas querrían”
La puerta de entrada estaba a unos metros de ellos, solo era cuestión de huir pero Serena aun no tenia fuerzas para continuar.
“¡Corramos!” – Advirtió Artemis al tiempo que la mano de Neptune se levantaba para atacarlos.
Alcanzaron a entrar justo antes de que el ataque saliera de la mano de su dueña, pero curiosamente este no llegó a impactar en las paredes de la mansión.
Neptune recuperó el brillo en sus ojos.
“¡Haruka!” - Uranus cayó con una profunda herida en el pecho. Neptune se lanzó para ayudarla pero era demasiado tarde, por la boca de la rubia salían chorros de líquido rojizo. Las orbes celestes de la mujer se clavaron por última vez en el bello rostro de su compañera y luego se borraron. – “Haruka… no… ¡No me dejes!”
x--------------------------------------------------xxxxxxxxx--------------------------------------------------x
“Mi querida Katsue, tu siempre has creído que yo tengo mis propios intereses pero recuerda que siempre les tiendo la mano a los que me la han tendido a mi”
La puerta de la habitación se abre dando un chirrido. Katsue ve con horror que ahí estaba Darien, este la miraba con desprecio por lo que deducía que había estado escuchando todo.
“No permitiré que sigas con este plan, no dejaré que le hagas daño a Serena” – Dio media vuelta para irse pero fue bloqueado por alguien inesperado. – “¿Tu?”
Recibió un golpe energético que lo empujó hasta la habitación. Cayó justo a los pies de Katsue.
“Bien hecho Josh” – El líder de los Kebass se inclinó respetuosamente ante las palabras del espejo. Katsue lo miró por el rabillo del ojo con rencor.
“Porque no me dijiste que estaba escuchándolo todo. Le entregaste toda la información y ahora tendré que matarlo” – Dijo fríamente. Luego miró a Darien, este se levantaba.
“No sé como pude fijarme en una persona como tu”
“No digas esas cosas cariño, recuerda que hasta el día de hoy aun no sabes lo que quieres, solo eres un hombre indeciso” – Alzó su mano para acariciar los cabellos del príncipe. Este se hizo a un lado violentamente. – “No deberías actuar así, los dos somos de la misma calaña, la traición siempre hace daño queramos o no”
“Yo nunca voy a ser como tu porque yo siempre hago las cosas con el corazón”
“Seiya también” – Pronunció ella. No quería usarlo de excusa pero tampoco quería que la insultaran sin poder defenderse. – “Pero a diferencia de ti, el es decidido y siempre supo lo que quería… mejor dicho… quiere”
Un recuerdo fugaz apareció en la mente del príncipe.
No… no soy feliz. Solo seré feliz cuando tu esposa deje en paz a Seiya
“¿Tu sabes lo que quieres? Me querías a mi para que Serena fuera infeliz… ahora quieres a Seiya ¿Para que? Por amor o para que Serena siga siendo infeliz”
“Jajajaja… no se si yo esté hecha para el amor… lo único que sé es que lo que quiero lo obtengo y ahora ya no te quiero. Lo que quiero es a esa estrella que no merece brillar para mi gemela… quiero que brille para mi”
¿En verdad estaba presenciando eso? Esto debía ser un sueño. No podía estar frente a Katsue porque ella siempre fue una mujer muy dulce y comprensiva. La que estaba allí era otra persona, tenia que ser su imaginación o un mal sueño. DESPIERTA DE UNA VEZ.
Darien bajó la cabeza. Aunque quería estar equivocado la evidencia era irrefutable, todo fue una mentira.
“Katsue… tu nunca me amaste” – Ella lanzó una carcajada ¿Respuesta suficiente? – “Ese bebé que esperas ¿Es mío o es un invento tuyo…o de otro hombre?”
“Esto… esto que esta en mi vientre lamentablemente si es tuyo, fue lo peor que he hecho en mi vida” – Esas palabras le dolieron mucho pero era necesario abrir los ojos lo antes posible. – “Ahora que me he desahogado te pediré un favor mas”
Darien sintió su cuerpo extraño.
Continuará...
![]()
Anterior | Principal | Siguiente