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(Capitulo 28)
EXODO
Cuando vi por primera vez tu rostro tan puro, esos ojos tan inocentes, tu lucha por adaptarte a este mundo… Entonces supe que el mundo debía ser tuyo, y yo me encargaría de construir un mundo que tu merecieras, en el que no te sientas sola, en el que nunca te falte algo, en el que nunca sepas la verdad…
Este día yo decido dejar de ser una Sailor Scout para siempre. Hoy dejo de ser Sailor Moon para convertirme en la Neo-Reina Serenity…
. . .
“Serena logrará construir el mundo con el que todos soñamos, aunque el futuro en un momento se vio muy adverso” – Dijo Ami frente al tocador decidiendo qué maquillaje usaría el día de hoy.
“No se si puedas llamar esto construir… mas bien yo diría precipitar, o ¿Por qué no llamarlo huir?”
“No seas cruel Rai, ella esta saliendo adelante sola” – Defendió Lita saliendo del armario con un envoltorio largo, tan largo como ella misma era. La situó sobre la cama y comenzó a desvestirse.
“¡¿Qué?! No pueden decir a estas alturas que ella esta sola ¡Nos tiene a nosotros!” – Al ver que nadie la contradijo, ella se calmó. – “Por lo demás, no es mucha la diferencia estando o no el Príncipe de la Tierra con nosotros… ella lo ha hecho todo sola desde que recuerdo”
Una vez más nadie pudo contradecirla. Rai gruñó nuevamente e irritada fue a encerrarse en el baño. Las chicas escucharon como algunas cosas cayeron intentando camuflar los sollozos de la Sailor del Fuego.
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“Debo felicitarte, aun no puedo creer que este día haya llegado y al fin puedes hacer tu sueño realidad” – Expresó Taiki después de acomodarle la corbata. Luego se situó a su lado y ambos quedaron frente al espejo de cuerpo entero que reflejaba ahora a los tres hermanos Kou vestidos formalmente.
“Hasta que llegó el día en que casamos al hermano menor…” – Pronunció Yaten con fingido desdén.
“jajaja pero si ni si quiera te has casado tu Yaten”
“¡Ni pienso casarme! Y dejar que se pierda este pedazo de humanidad… hay mucho Yaten para todas”
“Siempre igual, no pienses que serás una celebridad por siempre ¿Cierto Seiya?”
El nombrado solo sonrió.
“Vamos Seiya no puedes estar tan nervioso ¿A caso temes que ella se arrepienta a ultimo momento? Jajaja que te deje plantado”
Ambos hermanos rieron divertidos por el semblante tan apesadumbrado del menor de los tres.
“No… la verdad es que… yo la amo y sé que ella me quiere… también sé que ella adora a su pequeña por sobretodas las cosas… la amo aun mas por eso y… quiero que ellas sean felices y este día parece tan irreal y sólo quiero ser su sostén, la persona que las proteja desde hoy en adelante, su amigo y quizás algún día… su amor”
Tanto Taiki como Yaten se miraron sin comprender, o, mas bien, sin querer entender lo que acababa de decir Seiya.
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Kenji entró a la habitación compartida con su esposa, ahí la encontró a ella jugueteando con la pequeña Hotaru y mientras que al lado de esta dormía su nieta placidamente.
“Ikuko deberías comenzar a arreglarte ¡Hoy se casa tu hija! Además quedan pocas horas… ¡Dios! ¿Me veo bien? Es la primera vez que entrego a mi preciosa joya en matrimonio… no se si lo haré bien… ¿y si no quiero soltarla? Además todos hablan de irse a la Luna ¿Qué porquería es eso? Aún no termino de adaptarme a la idea que MI hija era ni mas ni menos que Sailor Moon y ahora nos vamos a la Luna” – Kenji, en todo este rato no podía dejar de acomodarse el cabello, luego los anteojos y luego el corbatín para volver nuevamente al cabello.
Ikuko se acercó a él y cariñosamente lo hizo voltear.
“Todo saldrá bien, cariño” – Tomó el corbatín y lo ajustó, tomó el peine y terminó de acomodar su cabello, por ultimo tomó los anteojos y luego de limpiarlos con la tela de su vestido se los colocó perfectamente. – “Lo harás esplendido” – y lo besó en los labios.
“Prométeme que siempre estarás conmigo y que no habrán mentiras entre nosotros”
Ikuko no pudo evitar sorprenderse por las palabras de su esposo.
…Chibi-Usa aun es muy pequeña para darse cuenta de las cosas, esto puede esperar hasta que te sientas lista… o al menos hasta que te enamores verdaderamente…
…¿Es que ya no lo entiendes mamá? Ya pasó mi tiempo, alegrías, tristezas, amores y desamores… ahora es el tiempo de aquellos que vienen, esa es mi nueva lucha y quiero hacerla ahora que siento que puedo… porque si dejo pasar el tiempo… podría no sentirme capaz de irme de este planeta…
“Lo prometo amor” – Dicho esto lo volvió a besar.
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Al rato después…
Al atardecer estaba todo preparado sin ningún contratiempo que pudiera arruinar la ceremonia. La Comunidad estaba distribuida de tal forma que, según sus habilidades, se dispersarían en ciertos puntos para hacer guardia. Siempre alerta.
Viendo todo esto se encontraba Felicia quien desde sus adentros maldecía su mala suerte.
“Esto es lo que ellos querían, que este día llegara así podrían ser reconocidos y llevados a la Luna por la Princesa Serena” – Comentó venenosamente a George.
“Lo dices con mucho resentimiento”
“No sé que pensar… Todo este tiempo estuve luchando por lo que yo creía, por Serena, por mi princesa y sin ningún animo de recibir algo a cambio”
“Bueno, todos nosotros luchamos por el mismo ideal y sea o no verdad lo que nos dices, lo que importa es que la princesa esta bien, la princesita también. La Princesa muy pronto va a ser coronada para ascender como estaba escrito”
“Pero es que el futuro no está escrito” – Replicó la muchacha.
“El de ella si lo está, ella es el Enviado del Bien por lo que debe velar por la paz. No es nada que no haya hecho antes, ahora sólo se hace oficial” – Explicó él. Felicia ya sabía eso.
“Pero aun así no dejo de pensar en los mayores… siento que todo esto lo hicieron por otros fines. Mira a los chicos como hacen guardia en todos los sectores. Los mayores han puesto especial cuidado en este día para que nadie lo sabotee”
La impotencia se reflejaba en sus ojos que, cansados de retener, soltaron lágrimas en abundancia. No podía hacer nada por evitarlo y no por sus mayores sino porque la misma Serena estaba mas que convencida que así debía ser.
“Hermana, por favor no sigas, pese a lo que piensas todo se llevará a cabo y nada malo sucederá este día. Ten la esperanza y la fe en el esplendoroso mañana que nos espera”
Ambos voltearon para encontrarse con la menor de las Loccus.
“Esme ¿tu crees que todo saldrá bien?” – Felicia la miró muy angustiada.
“Si me lo preguntas apelando a mi don para ver el futuro inmediato la respuesta hasta el momento es si… Pero si lo que deseas saber es si prosperará mi respuesta es no” – El pánico no se hizo esperar en el rostro de Felicia.- “…Y no te lo digo porque lo haya visto, sino porque es la ley universal, a mayor es el poder mayor es el deseo de derribarlo para los que lo ambicionan… habrán mas enemigos pero siempre estaremos nosotros para detenerlos”
“Nos convertiremos en la guardia lunar y nos encargaremos de entrenar como corresponde a todas las tropas siguientes” – Proclamó George inflando el pecho y viendo hacia la Luna que estaba haciéndose notar en el cielo mientras que hacia el horizonte matizaban los colores rojizos.
“Felicia, George, Esmeralda ¿Se quedarán ahí todo el día? ¡Apresúrense esta comenzando!” – Gritó Elizabeth mientras rápidamente se devolvía.
Los tres, sin excepción aspiraron una gran bocanada de aire para luego dejarla salir…
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A los invitados les esperaba un hermoso Altar. Un lugar al aire libre decorado con miles de flores, todas las sillas con cintas blancas en fila dejando un pasillo en medio por donde pasó la gente para acomodarse en los mejores lugares. Rodeando el lugar lucían antorchas altas cuyas flamas ondeaban al compás de la brisa.
La familia de la novia estaba en primera fila: Ikuko, Sammy, Luna y Artemis. Ikuko llevaba en brazos a la pequeña dama mientras que Luna a Hotaru. Una bebé dormía mientras que la otra estaba atenta a lo que sucedía y a penas balbuceaba.
En el lado de la novia estaban Rai, Ami, Lita y Mina como las damas de honor, todas de color rosa claro y un pequeño ramo de flores de colores rojo, azul, verde y amarillo respectivamente. Del lado del novio estaban Taiki y Yaten usando trajes de color gris los cuales usaban también una flor en el ojal de color amarillo y blanco. Al lado de estos y en el lugar del novio estaba Seiya de pie, rígidamente lo cual delataba en cierta manera lo nervioso que se encontraba. Si no fuera porque jugaba con sus pulgares podría decirse que se trataba de una estatua del parque.
Yaten rió divertido al ver a su hermano de esa manera. Fugazmente se imaginó a si mismo en su lugar ¿Qué haría él?. Lo que no pudo evitar imaginar fue a Mina en el lugar de la novia y radiantemente vestida de blanco.
“Cuando yo me case con Ami no quiero nada tan grande como esto pero si me gustaría un altar al aire libre” – Comentó Taiki.
“Me alegro por ti” – Se limitó a contestar Yaten repentinamente malhumorado.
La melodía de la marcha nupcial alertó a todos los presentes que debían volverse y ponerse de pie para recibir a la novia que pisaba la alfombra beige que la conduciría al altar…
Taiki fugazmente miró a Seiya notando como pronto había vuelto a la vida y sus ojos recuperaban el brillo que vio desaparecer esta mañana.
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En otro lugar…
“Siempre pensé que no debía ser así… que debería ser yo quien estuviera esperándola en el altar, yo quien la acompañara en esta, la mas dura de las batallas que le espera y… sin embargo… estoy aquí, esperando que llegue mi turno para librar mi propia batalla, resignado a vivir sin ella y rezar por su felicidad porque… se lo merece”
“Es verdad, su alteza, podría ir a verla antes de que se marche si usted desea”
“No, es demasiado tarde, estoy seguro que ya no hay nada que hacer, además… ¿Qué haría yo en un lugar como ese? Todos se han esmerado en que nada arruine la celebración, hay centinelas a cada diez metros en un radio de un kilómetro a la redonda, esperando que ningún intruso ingrese, ni los periodistas. Yo no podría acercarme ni un centímetro sin ser detectado… ahora que he recibido el legado de mi planeta mi poder es infinito y debo aprender a controlarlo…”
“Tiene razón, el Cristal Dorado es muy poderoso, llama mucho la atención y necesitará tiempo para disimular su presencia”
“Ambos quedaron viendo al horizonte, hacia el lugar donde un espectáculo de luces sobresalía de entre los edificios y se perdía en el cielo”
“Usted nuevamente tiene razón” – Habló Setsuna levantando la mirada, haciendo que el hombre la imite. Frente a ellos la luna empezaba a sufrir una transformación hermosa, preparando la llegada de sus nuevos moradores, como si este fuese el acontecimiento que esperaba la historia. – “Es el mas maravilloso eclipse lunar que he visto en mi larga vida”
“Todo será como debe ser, el mal será limpiado de este planeta y se restaurará el sistema solar para dar paso a la nueva Era Plateada, Era donde la Luna nuevamente será la líder y la Tierra envidiará su posición haciendo que poco a poco se distancien… lo que una vez estuvo unido…volverá a separarse…”
“Es el castigo eterno del destino para aquellos que osan revelarse contra él” – Pronunció solemnemente la ex Sailor del Tiempo.
La pequeña Kousagi se acomodó ligeramente en los brazos de Setsuna abriendo su boca en un gran bostezo para volver a dormir nuevamente. Entonces, tanto el príncipe como ella, se dieron cuenta de algo asombroso.
“Mira… en su frente es…”
“…El emblema de la dinastía Lunar“
La media luna en la frente de la pequeña brillaba con mucha intensidad, Darien se imaginó a su pequeña primogénita de la misma manera, sólo que quizás ellas jamás se encontrarían y eso era lo mejor que podría pasar.
“Esta, mi querida Setsuna, es la prueba de que el destino puede decir muchas cosas, pero la sangre siempre llama y siempre será aun mas poderosa que el mismo universo”
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TRES AÑOS DESPUES…
Planeta Tierra
Amaneció una vez mas, el cielo se hizo azul y el sol brilló con todo su esplendor atenuando el diamante más hermoso que iluminó la noche. Tokio despertó una vez mas con un aire sereno, tranquilo, agradeciendo el buen clima, propicio para las actividades fuera del palacio.
El Rey Endymion salió a dar un paseo, como todas las mañanas, llevando en sus brazos a su pequeña hija. Debía distraerla lo suficiente para que no se percatara que hoy se llevaría a cabo una celebración muy especial. Ella siempre era muy activa e intuitiva, como un torbellino y se las ingeniaba para escapar de la custodia de su niñera e interrumpir habitualmente todas las reuniones diplomáticas de su padre, y es que no había nada mas entretenido que verlo a él montado en su corcel negro guiando la caza, experto conocedor de sus terrenos y siempre volviendo vencedor.
Mas hoy, sin embargo, era su cumpleaños, por lo que no debía ni si quiera intuir lo que ocurriría dentro del palacio, y quién mejor que su padre para cumplir la labor distractiva si era a quien mas amaba la pequeña Kousagui.
“Papá mira…” – Señaló con su pequeño dedo una mancha que se encontraba en el cielo, muy parecida a una nube pero de forma redonda. – “Pelota”
“Jejeje, no es pelota, es La Luna”
“¿Luna?” – Frunció el entrecejo enojada. – “Nooo, nube”
“Verás, de día también está la Luna y también las estrellas, pero no siempre se pueden ver, porque cuando el sol ilumina el cielo la noche se esconde, también las estrellas, pero la Luna es tan grande que no se puede esconder por completo y por eso parece una nube”
“Ohh…” – Exclamó la pequeña asombrada por lo que acababa de aprender.
“Majestad, Kousa, es hora del té” – Anunció cantarinamente una mujer alta y de cabellera verdosa.
“¡Mamá!” – Gritó Kousa retorciéndose en los brazos de su padre. Este la dejó en el suelo y ella corrió a todo lo que sus pies daban hasta llegar donde Setsuna.
Su parte favorita de la mañana era la hora del té, momento en que ella, Setsuna y sus muñecas, tomaban el té y hablaban de la vida en el palacio.
“Papá quédate” – Pidió la niña arrojando una de sus muñecas y así desocupando la silla que estaba justo a su lado.
Endymion no era una persona que le gustara mucho jugar a esos juegos, por lo que muy de vez en cuando accedía. Hoy sería una de esos días.
“Hoy está de muy buen animo majestad, le brillan los ojos”
“Hoy es el día mas especial del año mi querida Setsuna” – Dijo él y luego suspiró entornando cariñosamente su mirada azul en los cabellos púrpura de la princesita.
“Sus majestades, está todo listo y ya llegaron los…” – Lo siguiente lo insinuó con la mirada para que se mantuviera todo en el mas estricto secreto.
“¿Quiénes llegaron?” – Preguntó curiosa la pequeña princesa.
Cerca de seis meses después que los de la Luna emigraran a su lugar de origen, Darien Chiba se sintió preparado para hacerse cargo finalmente de su propio planeta. Era un trabajo que le costaría demasiado, pero siempre contó con el apoyo de Setsuna, además de una ayuda extra proveniente del cielo.
Darien Chiba contrajo matrimonio con Setsuna Meiou, asumiendo como reyes del planeta. Aunque el cambio sufrido por la Tierra no fue tan notorio como lo que sería en su futuro paralelo (Tokio de Cristal), el poder del Cristal Dorado bastó para limpiar la contaminación atmosférica, las aguas y el suelo.
Un hombre se acercó hasta ellos, llamando la atención del Rey y una vez que se hubieron alejado de las damas este le habló bajito.
“Su majestad, la nave proveniente de la Luna está por aterrizar con el delegado”
…Desde entonces el Rey Endymion ha hecho todo lo posible por mantener la paz en su planeta y un buen balance con sus planetas hermanos. Pronto estarían por aprobar la ley que permite a todos los descendientes sanguíneos de los planetas interiores volver a sus lugares de origen si eso es lo desean, puesto que Mercurio, Venus, Marte y Jupiter ya estaban en condiciones de recibir diversas poblaciones.
“La Luna… tan cercana y lejana a la vez” – Pronunció con melancolía.
El Rey Endymion no volvió a ver a nadie de la familia lunar hasta entonces, y las relaciones diplomáticas eran llevadas a cabo por el delegado especial: Artemis. ¿Cómo estarían los habitantes de aquel lugar? ¿Cómo estaría lidiando Serenity con la responsabilidad de reestablecer el Neo Milenio de Plata? ¿Cómo estaría aquella personita que nunca llegó a conocer?... La primera respuesta, suponía estaba marchando todo estupendamente ya que la alianza planetaria estaba siendo fomentada por las Inner Senshies mas la mismísima ex Sailor Moon, no podía ir mal. La segunda, se había contestado por si misma… aunque realmente eran sólo supuestos ya que Artemis nunca le daría mas información que la necesaria para estar al tanto ciertas cosas, aun no le habían propuesto integrarse a la alianza planetaria, por razones que él entendía y aceptaba, además no estaba realmente interesado.
La ultima pregunta era un misterio. Si bien había intentado preguntar de vez en cuando, una vez Artemis le confesó que tenía estrictamente prohibido brindarle esa información, especialmente a él, mas, sin embargo, ella se contactaría a su debido tiempo con él para hablar del tema.
De eso han transcurrido 2 años atrás…
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Una dama de cabellera y piel oscura, insertó una llave dorada en la cerradura de una puerta situada en uno de los extremos mas olvidados del palacio terrestre. Una vez entrado en la lúgubre habitación, encendió una vela de un candelabro de cinco y lo dejó sobre una mesita, mostrando un lugar de aspecto olvidado, deteriorado. Se dirigió hasta un armario y al abrirlo descubrió un objeto alargado que brilló tenuemente por la minúscula flama.
Lo tomó con mucha delicadeza entre sus brazos, como si se tratase de un objeto demasiado valioso, demasiado especial, extremadamente especial.
“Mi precioso…” – Gimió y no soportó los deseos de abrazar, acariciar… - “Cuanto… cuanto tiempo sin tocarte ¿Algún día volveré a verte brillar?”
Por toda respuesta, la piedra enrojecida del cetro reflejó la tenue luz proveniente del candelabro. Ya no tenía vida propia, ni si quiera reaccionaba al contacto de su dueña, la legendaria Sailor del Tiempo, Sailor Plut.
“Setsuna…” – Susurró de pronto una voz proveniente de la piedra granate del cetro.
La mencionada abrió los ojos muy sorprendida, incapaz de poder creer lo que acababa de escuchar.
“Setsuna… ¿puedes oírme? Si es así… por favor contesta, soy Haruka”
“¿Haruka?”
“Así es” – La voz, antes alarmada, sonó mucho mas relajada. – “Recuerda que tu cetro, antes que la llave del tiempo era parte de los tres talismanes”
“Están vivas… ¿Michiru?”
“Ambas” – Aclaró la voz – “Destinadas a cuidar el sistema solar de los intrusos que deseen invadir la paz del Nuevo Milenio de Plata. Lamentamos no haber tenido contacto contigo antes pero no podíamos comunicarnos con nadie de la Tierra, y no fue hasta hoy que sentimos que estabas presente a través de los talismanes que nos atrevimos a comunicarnos contigo”
No sabía exactamente como expresarse. No cabía en su asombro, y es que estaba preparada para todo, menos para un reencuentro con aquellas que pensó que había perdido para siempre en la última batalla.
“Michiru en estos momentos está fijando el curso de nuestro ataque. Hemos descubierto al planeta Nemesis entrando en la orbita de Plutón, le hemos advertido que se retire pero no hay respuesta de ellos. Mucho me temo que tendrá que haber una batalla”
Recordaba aquel enemigo, el planeta Nemesis, aquel del que provienen los villanos desterrados de los planetas, confinados a pasar el resto de la eternidad en la penumbra, planeta natal
del Príncipe Diamante y todo su sequito.
“¿La Neo-Reina está enterada?” – Pronunció la peliverde a penas reponiéndose de la emoción.
“Si” – Se dejó escuchar por primera vez la voz de Michiru. – “De hecho contamos contigo como refuerzo extra en caso que necesitemos ayuda, pero veremos que todo esté bien para no importunarte ni preocupar a la Tierra”
“Chicas… después de todo… me da tanta alegría saber que estén bien”
A las afueras del Palacio Terrestre se llevaba a cabo el cumpleaños numero tres de la pequeña heredera de la Tierra. Miles de personas festejando en las calles y dentro del lugar. Los habitantes del palacio estaban seguros que nunca antes habían visto un unicornio real, frente a frente y la pequeña princesa tenía la fortuna de contar con uno de estos como un regalo muy especial enviado desde la Luna. Claro que ella no lo sabía.
Como el día estaba tan claro, nadie se percató que desde ese mismo cuerpo celeste brotaban pequeños destellos de colores…
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Luna, Palacio Lunar.
Los fuegos artificiales al fin terminaron dando inicio a la fiesta de cumpleaños de la Pequeña Dama, así es como llamaban a la heredera de la Luna los lugareños. Serena Usagui estaba cumpliendo hoy tres años de vida y pese a no saber exactamente qué estaba pasando, sabía que tenía que ver con ella pues le estaban enviando muchísimos obsequios, tantos que no sabía por donde empezar, ni si quiera sabía cuando dejaría de comer torta. Lo único que tenía claro con certeza es que, a partir de hoy, ella se convertiría en adicta a las fiestas (en su honor claro está)
“¿No se ve hermosa la princesa el día de hoy?” – Comentó Lady Venus muy animada.
“Si, bellísima” – Concordó Lady Jupiter
“Diana y Hotaru la están acompañando a abrir los regalos”
“Es bueno que aprenda a compartir” – Dijo Lady Mercury a las palabras de la rubia.
“Claro, como es hija única… y hasta el rey la malcría” – Añadió Lady Mars.
Todas ellas, ya maduras tanto física como emocionalmente. Este era uno de los pocos momentos en que ellas se permitían relajarse y dedicarse a hacer nada mas que vida social. Comúnmente ellas estaban preocupadas de restaurar sus planetas y de conformar sus reinos con lo poco que tenían hasta el momento. Pero todo iba a ser distinto, mucho mejor, en el momento en que la Tierra sellara el tratado para repoblar el resto de los planetas interiores.
En eso Luna se acercó a las risueñas damas.
“Hola chicas” – Saludó animada.
“Luna, deberías ver como están quedando las niñas, parecen unas payazas. Abren sus regalos con sus manos llenas de pastel”
“Jejeje… uff si, estoy con los pelos de punta, pero ni modo, hoy es el día en que todo está permitido para ellas” – Intentó sonreír aunque claramente pensaba en la limpieza monumental que debería llevar a cabo a la mañana siguiente.
“¿Y Artemis?” – Preguntó Mercury queriendo cambiar de tema.
“En la Tierra” – Susurró Luna.
“Ohh” - Emitió como única respuesta.
“¿Y Serenity?” – Preguntó Mars.
“No sé exactamente donde está, pero espero que pronto se venga a dar una vuelta por la fiesta y al menos vea como está quedando su hija. Apuesto que también le dará un ataque…”
“Como le va a dar un ataque si para ello te tiene a ti jajajaja” – Rió Venus a lo que Luna volvió a sonreír nerviosamente.
En ese momento unos brazos se deslizaron por la cintura de la rubia haciendo que perdiera el equilibrio apoyándose en el fuerte pecho que estaba tras ella.
“¡Yaten!” – Lo reprendió cariñosamente.
Taiki apareció al lado de su esposa y le dio un beso en la mejilla, a lo que la peliazul lo abrazó.
“¿Pudieron ver al Rey?” – Preguntó Mars.
“Si, lo vimos y está histérico, la Reina… ya saben, se tarda mas que cualquiera de ustedes”
“¡Oye!” – Volvió a reprenderlo la rubia.
Serena y Seiya se casaron. En ese momento Serena dejó de ser Sailor Moon, e incluso la misma Princesa Serenity, convirtiéndose en la Neo Reina Serenity de la Luna al contraer matrimonio, recibiendo el legado de la Luna. Seiya dejó de ser Sailor Star Figther, para ser el Rey Seiya de la Luna, adoptando así el legado de la Luna en su sangre.
La Neo Reina Serenity invocó el Cristal de Plata que ahora demostraba todo su poder para su dueña. Al emitir su poderoso destello transportó a todos los presentes en la ceremonia a la entrada del Palacio de la Luna, el cual estaba aun mas esplendoroso que en su época anterior. La Neo-Reina, con su nuevo poder, materializó sobre sus manos la legendaria Copa Lunar, la que descargó sobre los presentes su divinidad. En ese momento, todos los que asistieron al matrimonio fueron bendecidos con el regalo de la longevidad.
Fue entonces que todo comenzó. La restauración de los planetas interiores designando a sus antiguas princesas como las legitimas reinas. Se formó así el Neo Milenio de Plata, un imperio que lograría equilibrar la vida y la paz en este sistema planetario y que, con el paso del tiempo, volvería a ser lo que en la antigüedad significó en el universo el Imperio Lunar.
Desde entonces la Neo Reina Serenity se abocó casi completamente a la tarea de gobernar lo más justamente posible a su reino, en su tarea diplomática con los planetas exteriores al sistema solar, en reconstruir el Imperio Lunar.
Hasta el día de hoy se podría decir que se ha convertido en una persona muy trabajólica y muy perfeccionista. Sin embargo, nunca ha olvidado lo que sus seres queridos significan para ella, sobretodo porque todo lo que ha hecho ha sido para ellos, aunque muy de vez en cuando suele retrasarse como el día de hoy, y para ello está el rey Seiya ahí, para hacerle recordar que tiene familia y que su deber mas importante es estar disponible para ellos.
“Disculpa por el retraso”
“Tenias todo el día de mañana para redactar la propuesta”
“Disculpa…” – Volvió a repetir – “Es que debo aprovechar el momento en que me viene la inspiración y hoy…” – Sonrió abiertamente – “Al ver como Chibi-Usa cumple 3 añitos es que todo lo que he hecho vale la pena…” – Luego volvió a entristecer mirando a su esposo – “No quiero hacerte enojar, ni decepcionar a mis amigos… pero un día como hoy recuerdo por qué hago todo lo que estoy haciendo”
“Serenity… no olvides que no eres solo tu, somos todos nosotros los que hemos trabajado para ello y que el reino se ha consolidado a la velocidad de la luz, no podrías estar mas satisfecha de tus logros” – Suspiró luego de hablar. Luego miró a su esposa, era realmente hermosa, ahora era toda una mujer y estaba orgulloso de todo lo que sus delicadas y hermosas manos habían sido capaces de lograr en tan solo tres años. – “Te amo” – Pronunció y le dio un beso en la frente.
Serenity sonrió aliviada y recuperó sus energías que tanto la caracterizaban. Tomó la mano de su esposo y avanzaron por el corredor hasta que salieron a los inmensos jardines del palacio donde todo era felicidad, niños, juegos y toda la gente que ella amaba, reunida como pocas veces, todos ahí… esperándola.
“¡FELIZ CUMPLEAÑOS ALTEZA!”
Sus amigas de casi toda esta vida y la anterior: Amy, Rai, Lita, Mina, sus esposos: Taiki, Nicholas, Andrew, Yaten. Luna y Artemis, sus padres y hermano y el que estaba próximo a nacer, sus amigos de colegio Molly y Kelvin, sus amigos del ex “El Circulo” y miembros ahora de la Guardia Real, Felicia y George, marido y mujer y generales de la guaria. La gran mayoría de las personas que conoció alguna vez en distintas circunstancias favorables o adversas a lo largo de su misión como Sailor Scout. Su esposo el Rey Seiya. Todos ellos reunidos en este día tan especial.
Todo había valido la pena.
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EPILOGO
La Huida
Luna
Serena mordió su labio inferior inconcientemente mientras reflexionaba. Las visiones de la recién pasada noche no dejaban de perturbarla. Hace cuánto ¿7 años?
Todo pasa muy rápido.
- Katsue “Acógeme”
- Rai “¿Cómo puedes casarte con él? ¡A penas lo conoces!”
- Felicia “No te apresures amiga, la creación del Imperio Lunar puede esperar”
- Ikuko “Espero que, ahora que eres una mujer casada, sepas la responsabilidad que eso conlleva”
- Seiya “¡Me ha dicho papá! Así es pequeña, yo soy tu papá… y te quiero mucho Chibi-Usa”
- Artemis “Su majestad y si el Rey se enterara… usted estuvo de acuerdo en aislarnos de la Tierra”
- Luna “Te aprecio mucho pero pienso que te estas aprisionando dentro de ti misma, vive un poco mas la vida y confía en nosotros”
- Amy “No quiero entrometerme pero me he dado cuenta que ninguno de ustedes le dirá a la Pequeña Dama su verdadera procedencia”
- Seiya “No dejaré que vuelvas a pisar la Tierra, y si es por mí ese maldito no volverá a ver a la niña… entiende, no permitiré que se arruine todo lo que nos ha costado tanto construir”
- Mina “Serenity, si hay algo que pueda hacer por ti… lo que sea”
- Chibi-Usa “Madre ¿algún día iremos a la Tierra?”
- Seiya “¿Otra vez mirando la Tierra, Serenity?”
Cada uno de los recuerdos se clavaron en ella como cuchillas ¿Cómo flaquear ahora? ¿Cómo reconocer tantos errores?
Pero ella lo tenía todo. ¿Entonces qué era lo que le faltaba que la hacia sentir tan miserable cada vez que se enfrentaba a esos recuerdos?
¡Cuantas ganas de gritarle al mundo que se equivocó! Que la perdonen… que le den otra oportunidad.
Seiya al pensar que ella se podría ir en cualquier momento o desistir de esta decisión lo hicieron volverse a veces autoritario y muy apegado a la Pequeña Dama. Entonces ya nunca más pudo mirar el cielo junto a su esposo.
Ya nunca más hubieron canciones de amor ni oídos que las escucharan.
…
Tierra
Darien durmió y como muchas veces en su sueño estaba ella, alimentando su ansiedad, sus ganas de volver a amarla en carne y hueso. Aunque sabía que esto no era más que una ilusión, eso le bastaba para vivir.
“Serena te amo tanto…” – Dijo el pelinegro admirándola desde la distancia.
Siempre era así, él la veía en la distancia hasta poder alcanzarla, abrazarla, besarla, hacerle el amor y luego despedirla con el mejor beso que podía entregarle.
“¿Por qué ya no me besas amor mío?” – Preguntó cuando extrañamente notó que su reina no estaba deseándolo de la misma manera que él a ella.
Entonces ella se reincorporó, se cubrió con su vestido y lo miró seriamente.
“Este no es un sueño, Darien”
“¿Qué?”
“Hace mucho tiempo este ha sido mi escape de la realidad… pero es justo que te diga que esta será la ultima vez que nos veamos”
“No ha sido un sueño…” – El a penas podía procesar lo que estaba escuchando.
Y si no era un sueño ¿Qué era?
“Te amo. Me alegra por fin decírtelo a la cara” – Ella sonrió con un dejo de tristeza.
“Serena-”
“Eres el único que me sigue llamando así. Lo siento si te sigo haciendo daño, pero créeme que también me hago daño yo”
“¿No te volveré a ver?” – No, eso era lo último que le podría pasar.
Ella negó con la cabeza.
El quiso retenerla.
Ella de dio un suave beso. El mejor que había probado de sus labios ¿Ese era el adiós?
Quiso estrecharla entre sus brazos, pero ya no sintió su cuerpo.
Entonces abrió los ojos y estaba en su cuarto, desnudo y sudado.
Todo olía a rosas.
…
Estrella Cero
¿Cómo mitigar el dolor de los que sufren? ¿Cómo mitigar mi propio dolor, mi pesar… por ser la causante de tanto mal?
“Tu pesar, mi pesar… Serenity. Que la dicha inunde tu vida mientras que a mi me llene de perdón. Apacigua mi alma herida y dale un descanso a este mundo… que no deja de sufrir…Sailor Moon, eres nuestra esperanza. Mi esperanza” – Habló Trinity/Katsue, en voz de eco, desde su interior.
“No debo retroceder” – Musitó Serenity convenciéndose a si misma.
Entonces caminó hacia delante.
“Bienvenida Sailor Cosmo” – Le dijo una mujer la cual sólo se veía su silueta iluminada por un gran resplandor.
Frente a ella las puertas de Couldron se abrieron dejando ver la luminosa estrella, madre de todas las estrellas: El Caldero Madre.
Hace mucho tiempo yo tuve una vida, una hermosa vida. Ahora es tiempo de hacer las cosas bien.
- o -
EN OTRA DIMENSION, EN OTRO TIEMPO
Una pequeña niña de cabello pelirrojo y corto con una sombrilla desciende del cielo para aterrizar gentilmente sobre el suelo terrestre.
Residencia Tsukino
“¡Ya llegue!” – Gritó Serena anunciando estruendosamente su llegada como de costumbre.
“Serena, que bueno que llegaste, a ver si me ayudas con tu hermana mientras pongo la mesa”
“¿Hermana?” – Serena arqueó una ceja creyendo no haber escuchado bien.
De pronto algo la jaló de la falda y ella bajó la vista.
“Chibi”
“¿¿¿¿Queeeee????”
Tiempo después…
Darien abrió los ojos, era una mañana luminosa. Se sentó en su cama, volteó y encontró a la mujer más hermosa del mundo, quien aun dormía. Decidió que ya era momento de despertar para ella por lo que la sorprendió con un beso y ella abrió los ojos.
“Buenos días, Darien” – Dijo.
“Buenos días”
“Tengo la sensación de salir de un sueño muy largo”
“¿Que clase de sueño?”
“No lo sé”
Darien la miró preocupado.
“Darien, repítemelo otra vez” – Pidió ella con una sonrisa picara en los labios.
“¿¡Otra vez!? ¡Ya van cincuenta veces!”
Serena se lanzó sobre él traviesamente.
“Por favor… solo una vez” - Suplicó
“Esta bien, la ultima vez… Serena, amor, cásate conmigo”
Tiempo después…
“¡Chibi-Usa! No corras tan rápido te puedes caer”
No hubo caso a la advertencia, la niña cayó irremediablemente al tropezarse con una piedra y comenzó a llorar.
“Levántate Chibi-Usa”
“Buaaaaa ¡Levántame tu!”
“No. Tu madre te dijo que no corrieras tan rápido. Cuando uno se equivoca y cae, debe levantarse por si mismo y crecer” – La reprendió su padre.
La niña se enojó y lloró aun más, entonces un llanto más fuerte y agudo se escuchó por sobre el de ella.
“¿Qué sucede Kousagi?” – La mujer miró a su marido un tanto desesperada pues la bebé en sus brazos no se calmaba, se había alimentado hace un instante.
Chibi-Usa dejó de llorar y se levantó. Se acercó a su madre y la jaló del vestido.
“Quiero decirle algo” – Expresó ella al tiempo que con una manga de su vestido se limpiaba los ojos.
Su madre dudó, la bebé no se calmaba, pero finalmente accedió para luego inclinarse y dejar a la bebé a la altura de Chibi-Usa.
“Calma Kousa… hermanita, deja de llorar ¿ya?” – Y le dio un beso en la mejilla.
La bebé dejó de llorar y eso sorprendió a los dos adultos. Su madre, con los ojos aguados tuvo que reconocer que su hija mayor estaba creciendo y se sentía orgullosa de ella y de sus buenos sentimientos. El padre, por otro lado, le dedicó una amplia sonrisa y le ofreció su mano, la cual Chibi-Usa tomó muy gustosa y así los cuatro siguieron paseando por el parque.
FIN
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