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(Capitulo 3)
PRIMERA SEÑAL

Anoche soñé contigo, quien iba a pensar que aun te recuerdo, ahora por cierto ya no me duele pues tengo un consuelo que me alivia el alma, me siento bien porque nunca dejé que algo te faltara, y estoy con mi conciencia tranquila… sé que no te fallé, al contrario, tú lo hiciste.

  Serena despertó con algo de pereza, si bien es sábado quiso levantarse temprano para alcanzar a ayudarle a la señora Lana. Otra razón por la cual tenia pereza es que durmió con la inquietud de lo que ocurrió la tarde anterior. Por cierto ayer llegaron muy tarde y como la situación estaba en calma pasaron directamente a las habitaciones.

  Cuando Serena terminó de ordenar su dormitorio salió rumbo a la cocina, quien iba a pensar que interrumpiría una conversación.

 “... estoy segura que ellos la ayudarán” – Comentó la señora Lana.

“Yo opino lo mismo” – Concordó su hermana,  Soe. 

  Felicia realmente no se notaba segura al respecto.

“Pero es que...” - en eso finalmente Serena decide interrumpir.

“¡¡Buenos días!!!” – Fingió no escuchar nada.

“Buenos días Sere” – Felicia sonrió nerviosa.

“¿Como dormiste? te ves muy cansada” – Se Lana.

“La verdad no muy bien” – Reconoció rascándose la cabeza.

“Tomen desayuno tranquilas porque después mi hija te tiene que decir algo muy importante” – Felicia puso una mirada suplicante a la cual ninguna de las dos mujeres hicieron caso, luego se resignó.

  Serena supuso que se trataría del incidente del día anterior.

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Templo Hikawa, Tokio

“Esto no es posible, debo hacer algo... por favor fuego sagrado dime que todo esto es mentira” – El fuego le mostró en sus flamas algo que ella interpretó con resignación – “tendré que encontrarte Serena antes que ellos, pero no iré sola”

  Rápidamente salió de la habitación, después de un rato regresó con su vestimenta de sacerdotisa y un rubí colgando de una cadena de plata. – “Esto jamás lo había intentado sola, espero que resulte ya que es mi última alternativa.”

   Sacó un mapa de sus bolsillos, lo desenrolló, era muy grande, lo dejó al lado del fuego sagrado. Luego tomó el rubí, dio movimientos giratorios sobre el fuego diciendo un conjuro en japonés, luego lo quitó y se ubicó sobre el mapa.

“Por favor fuerzas místicas, ayúdenme a encontrar a la princesa” – el rubí comenzó a moverse, una gota salio de él para caer justo en la ciudad de Tokio. – “Ya me temía que me la ibas a mostrar a ella primero... ayúdame a encontrar a Serenity, la princesa de la Luna”

  Esta vez la dirección del rubí tomo otro sentido, ella vio como ingresó al continente asiático, siguió al continente europeo y sin detenerse pasó el océano atlántico en dirección a América del sur. Se detuvo en una tierra remota… si todo estaba bien, la habría encontrado y tendría mas ventaja que ellos, o al menos eso deseaba. 

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Mansión Tenou

  Entran dos jóvenes a la recamara de la princesa, la primera alta de cabellos rubios y cortos, su compañera de cabello y ojos acuamarinos.

“Princesa Katsue, hemos encontrado a la princesa Serena” – Comunicó la primera haciendo una reverencia.

“No sabemos su ubicación exacta pero sabemos que esta en America en un lugar muy un tanto aislado y protegido por energías místicas” – Agregó la mujer de cabellos aguamarina.

“¿Quien diría que mi hermana gemela se escondería en un lugar tan remoto, ¿a caso pensaría que no la íbamos a encontrar?” – Comentó para si misma.

“Su hermana siempre ha sido cobarde”

“Pero aun así es mi hermana y no quiero hacerle daño, sólo quiero que entienda que ya no es la elegida, soy yo, y ella tiene que resignarse”

“No todas las personas tienen el corazón tan grande como usted, y nos dimos cuenta que ella sólo lo hacia para aparentar ser una buena persona” – Dijo Neptune muy segura.

  Katsue sonrió por lo bajo.

“Aun así la perdono y no le guardo rencor”

“Usted es un ángel princesa” – Pronunció Uranus besándole la mano.

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   Ya era mas de medio día y Serena estaba algo impaciente pero no quería insistir, solo esperaba que Felicia tome la iniciativa de contarle qué estaba pasando. Y no pasó mucho tiempo para que la joven la llamara a su alcoba.

“Siento haberte hecho esperar” – Comenzó Felicia – “Lo que sucede es que no encuentro las palabras para decirte todo esto, es una muy larga historia...” - Serena se acomodó sentandose sobre la cama dando a entender que tenia todo el tiempo del mundo.

  La joven captó la indirecta.

“Bien. Comenzare por el principio.  Todas las generaciones de esta familia son especiales por el hecho de poseer dones que otros no tienen” – esperó a ver la reacción de Serena pero ella no parecía sorprendida. – “Mis hermanas y yo somos parte de la ultima generación de esta familia y... bueno, por tener este don especial somos capaces de hacer cosas que otros no, pero ello implica responsabilidades, no nos dan la libertad para usarlos por lo tanto actuamos como personas normales” – Tomó aire nuevamente.

“Ok, entiendo la historia, ¿me estas tratando de decir que tienes dones así como la telepatía, telequinesia y cosas así?”

“Algo más que eso, observa” – acerca su mano al rostro de Serena con la palma hacia arriba, como dispuesta a mostrarle algo. Serena se quedó expectante unos instantes.

  Sobre la palma de Felicia comenzó a destellar una luz potente, plateada y muy conocida por Serena

“¡Me lo has quitado! El Cristal de Plata…”

“No te he quitado nada”

 Y Así era, Serena aun sentía su calor dentro de ella ¿Pero como…?

 Felicia cambió la forma del Cristal por una flama violeta, esta flama cambió de forma mostrando al planeta tierra en miniatura, luego se transformó nuevamente, esta vez era el sistema solar. Serena quedó impresionada.

“Son ilusiones...” – Dedujo.

  Felicia se puso de pie, Serena siempre atenta. Se soltó el cabello mostrándolo tan largo cual en realidad es.

“No puedo evitarlo, es el largo original, cada corte de cabello me dura alrededor de una semana. Cometí el error de dejármelo muy corto y lo exhibí… ahora debo ocultarlo casi siempre pues ya me canse de cortármelo todo el tiempo”

“¿Por qué te pasa eso?”

“No lo se… pero cuando llegue a la adolescencia nada volvió a ser igual”

“Todo esto es magnifico pero… ¿Como sabes todo eso, como sabes de mi...?”

“A demás de crear ilusiones tengo la facultad de ver el pasado de las personas a través de los ojos y por ende la verdad” – Serena estaba con la boca abierta, realmente todo esto la había tomado por sorpresa. – “¿Te acuerdas la vez que nos conocimos y repentinamente me dolió la cabeza? Pues eso fue porque me topé con todo tu pasado e incluso con el de tu otra vida y eso la verdad me choqueó mucho… pues no estoy acostumbrada a ver tanto dolor y tantos sentimientos... con el paso del tiempo puedo afirmar que me sé toda tú historia Princesa de la Luna...”

“Entonces sabes todo lo que ocurrió con la llegada de la gemela original... mi hermana”

“Tengo mis medios para sobrevivir así como tu tienes los tuyos. Usar tu joya para comprender y hablar el lenguaje y cambiar en parte tu apariencia física… al final somos iguales jejeje”

  Serena asintió al tiempo que sus ojos comenzaron a humedecerse. Felicia se acercó a ella y esta se arrojó a sus brazos, los recuerdos le volvieron a hacer daño y algo que pensó que seria superado volvió a revivir en su mente. – “¡¡¡no debieron hacerme esto!!!” – Lloraba a mares, no lloraba así desde que estaba en Japón junto a su madre y la verdad ahora si estaba aliviada pues sin tener que salir de su propia boca su historia había llegado a su amiga Felicia, estaba contenta porque por fin se podía desahogar como quería y había alguien que la comprendía perfectamente.

“No llores Sere, no llores, no hay que llorar por el pasado, eso ya pasó y estas muy lejos de ellos” “por ahora” – Felicia tenía razón pensó Serena pues si no había llorado desde hace tanto tiempo ¿Por qué debía de hacerlo ahora? ¡Pero es que eso era algo que tenia reprimido y necesitaba sacar!

 Se repuso y se sentó nuevamente para quedar frente a frente la una con la otra.

“No te preocupes Sere, puede que esto no lo sepa pero si alguna vez alguno de ellos osara venir y molestarte créeme, no soy tan débil como aparento”

“¿Me contarás que hace tu familia?” – Cambió de tema audazmente.

“Bueno, eh… mi hermana Esmeralda tiene el don especial de predecir el futuro y de controlar mentes comunes. Mi otra hermana Mia, bueno ella es muy popular y algo irresponsable, casi nunca la ves porque casi nunca está en casa, ella tiene el poder de saber lo que la gente piensa, y los sucesos inmediatos, ese es un poder bajo comparado al que tenemos nosotras pero además de eso ella tiene el don de la telequinesia por eso has visto volar las cosas la noche anterior jejeje… y Esmeralda me dijo telepáticamente que te sacara de aquí y eso hice anoche.”

ahora puedo entender muchas cosas…. Como que nunca podré rodearme de gente normal” “¿Entonces qué es El Circulo?”

“Uff…” – Se notó la incomodidad

“Supongo que ya que sabes todo de mi tengo que saber algo de tu vida ¿no?”

“Bueno ya que…Mira, no se si lo sabes o lo supones pero asi como nosotras hay mucha gente en este planeta… “El Circulo” es un organismo, mas bien una especie de escuela donde, a cierta edad a los jóvenes se les enseña a usar sus dones, maestros poco estrictos, la idea es no sobresalir y cuidar a la gente... En pocas palabras somos potenciales”

“¿Potenciales? ¿Algo así como guerreros?”

“Si, pero solo nos entrenan para estar preparados pues no todos tenemos que combatir, a demás tratamos de hacerlo de forma anónima... no tenemos la suerte de ser elegidas desde el día que nacemos como lo fueron ustedes”

  Felicia de pronto estuvo seria, pensativa.

“Yo no te lo hubiera dicho si no fuera algo importante… ¿Comprendes?” – Serena asintió algo extrañada de la actitud. Felicia tomo otro poco de aire y dijo – “Esmeralda esta mañana vio en tu futuro que tu felicidad duraría poco y que esas personas que procuraste no volver a ver te están buscando porque quieren algo que según ellos no debes tener y te lo quieren quitar” – Serena agachó la cabeza.

“Oh… ya veo… quieren el Cristal de Plata...” - pronunció débilmente.

Continuará...

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