Anterior | Principal | Siguiente

(Capitulo 4)
SEGUNDA SEÑAL

La hermosa princesa de cabellos plateados y ojos de un color azul noche despertó recibida por una mañana despejada y calida, al lado de su amado novio y futuro esposo. Sus pupilas se dirigieron primeramente a la ventana, luego a si misma a través de un espejo para posarse finalmente en el rostro de su prometido quien dormía aun placidamente “Soy la mujer más feliz del mundo” pensó. Posó sus labios sobre los del príncipe y al instante se separó bruscamente pues había sentido unas nauseas horribles y unas incontenibles ganas de vomitar. Casi sin darse cuenta dirigió sus manos al vientre y luego se levantó y tan pronto como pudo se dirigió al baño.

Con el sonido de las arcadas y la tos, Darien despertó sobresaltado por los ruidos. Se levantó y sorprendió a su prometida enjuagándose la boca y lavándose la cara, su rostro se veía blanco casi como el papel.

“Katsue ¿Cómo estas? ¿Te sientes bien?” – Se acercó hasta ella muy preocupado. La sostuvo para evitar que perdiera el equilibrio.

“Si, no te preocupes, son solo mareos, cosas comunes en un embarazo”

“Es cierto, he debido preocuparme de mas, ¿quieres que te traiga el desayuno a la cama?”

“Te lo agradecería pues no me siento muy bien amor, pero que sea algo ligero, no quiero vomitar” - Le regaló una hermosa sonrisa de las que suelen encantar a todos los que la rodean.

“Como quieras cielo...” – Pero se detuvo en seco al recordar algo realmente doloroso -  “Cielo, así le decía a...” - Con ese pensamiento salio de la habitación.

Cuando llegó a la cocina comenzó a sentirse algo mareado por lo que se vio obligado a sentarse, cuando se sintió algo mejor se puso de pie, pero justo en ese instante lo invadieron nauseas. No le importó de primera asumiendo que podría ser por hambre, por lo que siguió haciendo las tostadas, pero al sentir el olor se le revolvió el estomago de tal manera que no aguantó y se fue directo al baño con intenciones de vomitar.

x----------------------------------------------xxxxxxxxxx----------------------------------------------x

 “Esta noche soñé contigo, pero cada vez me duele menos, supongo que es en cierta forma porque estas lejos y yo estoy decidida a comenzar otra vida. Aun me da miedo saber que es lo que me espera mas a delante, en mi futuro... pero de algo estoy segura y es que no les temo, a ni uno de ustedes” – Apretó con fuerza la tela de la sabana.

Serena se despertó con una amplia sonrisa en el rostro, se dispuso a levantarse y lo hizo. Cuando se dirigió al armario para sacar su ropa se topó con el gran espejo de la puerta, se vio de lado y contemplo que aun no hay signo alguno de que se haya comenzado a notar su embarazo. No pensó nada en especial, solo se dirigió a la cocina donde como siempre se encontraban la señora Lana y su hermana Soe, esta precisamente iba saliendo con rumbo desconocido así que se quedaron ambas solas.

“¿Vas a tu primer control?” – Preguntó la mujer mientras hacia el desayuno para el resto de la familia.

“Si, pero aun es temprano así que comeré algo”

“Si, es mejor” - En ese momento entró una figura sombría y somnolienta estrenando su pijama violeta con estrellas en frente de ambas. – “Felicia, ¿estas despierta tan temprano?”

“Si...” - Como que en ese instante reaccionó y se vio mas viva – “Hey así que vas a ir a tu primer control y no pensabas despertarme, que mala eres!!!”

“No pensé que quisieras ir conmigo” – Se encogió de hombros. Felicia se sentó en la mesa dispuesta a tomarse relajadamente el desayuno.

“Y también tienes que ir al colegio” – Añadió Lana acercando el agua caliente.

“Pero tu sabes que eso se puede arreglar ¿cierto? Estoy completamente segura que no quisieras que a Serena le ocurriera nada malo, sabes que no conoce todo el lugar y que no ha tenido la oportunidad de ir al hospital así que...” – Manipulación absoluta.

“Bla bla bla, excusas pero bueno, es cierto prefiero que vayas acompañada Serena, así que vayan las dos” - Felicia saltó de alegría, tanto así que se resbaló y cayó muy graciosamente, enseguida se fue a cambiar y en menos de 5 minutos estaba lista.

“¿Nos vamos?”

¿Se habrá lavado la cara?” “¿Y no vas a tomar desayuno?” - Se vio obligada por las dos personas del lugar a tomarse si quiera una leche.

  Cuando terminaron se fueron con rumbo al hospital. Y Serena como siempre quiso caminar.

x----------------------------------------------xxxxxxxxxx----------------------------------------------x

Mansión Tenou

“Algo no me ha permitido ver en qué lugar se encuentra precisamente su hermana, ni tampoco he podido ver su imagen, sin embargo algo ha cambiado en su presencia y eso no me esta gustando nada” – Informaba la Sailor del Tiempo, sus ojos estaban en penumbras y su voz era grave. Algo no andaba bien.

“No creo que tengamos problemas en encontrarla, lo difícil será recuperar el Cristal de Plata” – Comentó Saturn a lo que la mujer que estaba vuelta hacia la ventana volteó para ver a quienes acababan de llegar.

“Supongo que traen mejores noticias” – Se aprontó a decir muy molesta por la primera noticia.

  Jupiter tragó saliva, esa actitud en su nueva princesa no dejaba de intimidarla.

“Lo que nos ha pedido ya lo hemos hecho, está todo confirmado y están de acuerdo” – Se inclinó escondiendo la mirada. 

“El único inconveniente” – Agregó Venus imitando a su compañera. – “Es que algunos aun son difíciles de encontrar por lo que necesitamos un poco mas de tiempo.

“No se preocupen tienen suficiente tiempo, pero por favor no lo pierdan...” – La princesa volvió a recuperar la calidez en sus ojos dándole confianza a sus súbditas. Jupiter se sintió visiblemente mejor.

“Eso haremos princesa” - Y se retiraron ambas con algo de duda en sus pensamientos. Se toparon en el camino con las Sailor del viento y océano quienes iban en sentido contrario con rumbo a la habitación de la que ellas recién habían salido.

“¿Que le sucede princesa? Al parecer no le tiene mucha confianza a ellas” – Inició Uranus observándola inquisidora pero a la vez respetuosamente.

“Temor, solo temor” – Dijo ella con un dejo de preocupación.

  Neptune al captar ese semblante decidió cambiar de tema, de todos modos estaba ansiosa.

“Princesa, le traigo muy buenas noticias...”

x----------------------------------------------xxxxxxxxxx----------------------------------------------x

“¿Cuando fue tu ultima menstruación?”

“Hace ya dos meses y medio” – Al decir eso no pudo evitar recordar aquel tiempo maravilloso que vivió con su querido Darien, pero al mismo tiempo negó con la cabeza para sacarse ese pensamiento.

“Ah... llevas algo de tiempo” – La mujer de delantal rojo anotaba cada detalle en una ficha y posteriormente en un papel grueso doblado en tres partes iguales. – “Pero por lo que veo no se te nota, les ocurre principalmente a las mujeres de contextura delgada ¿Has sentido mareos, nauseas o vómitos?” - La joven negó con la cabeza confundida ya que desde que recuerda no ha sentido nunca un malestar – “De seguro que los sentiría el padre ¿no es cierto? A veces sucede que cuando las futuras madres no tienen síntomas, estos los tiene el padre, pero es sólo un decir” – Comentó amorosamente la mujer captando el ligero nerviosismo de la joven en ese tema.

“La verdad es que soy madre soltera, el padre no asumió” – Mintió a medias ya que de todos modos no querría asumir.

“Comprendo, también tengo casos como estos, el embarazo adolescente es algo común en estos tiempos... bueno ehh” - Decía mientras cerraba la ficha y la depositaba sobre un montón mas de las mismas sobre un estante. – “Te citaré en dos semanas mas para hacerle una ecografía y mas adelante como a los 5 meses te haremos un ultrasonido para que lo graves y tengas un recuerdo del futuro bebé” – A la joven se le iluminó el rostro con esa pequeña sonrisa infantil que siempre solía tener. Luego de eso y de otra citación para hacerse unos exámenes de sangre Serena salió de la sala y se encontró con una semi dormida Felicia y es que había pasado cerca de media hora haciendo nada.

“Hey! Felicia despierta, vamos” – La movió para hacerla despertar.

“Mmm...? Yaaa”

  Salieron del Hospital aun muy temprano, por lo que se dirigían a la escuela. No habían notado que el entorno estaba mas silencioso que cuando llegaron y una brisa jugueteó en los pies de ambas antes de perderse en la lejanía.

 

“TIERRA TIEMBLA” - Felicia se arrojó sobre Serena y las dos cayeron al suelo.

  La destrucción quedó unos pasos delante de donde ellas habían estado hace unos momentos. No era un ataque sino una distracción notó Serena de inmediato.

“¡¡Quienes son ustedes!!!” – Exigió Felicia poniéndose de pie valientemente encarándolas.

  Desde detrás de un árbol se hizo notar una mujer de cabellera corta con una espada en una de sus manos. En seguida bajaron del mismo árbol el resto de sus compañeras.

“Soy Sailor Uranus y entrare en acción”

“Soy Sailor Neptune y entrare en acción”

“Soy Sailor Saturn y entrare en acción”

“Soy Sailor Plut y entrare en acción”

  Repitieron una tras otra de manera mecánica pero con fuerza. Serena se estremeció, no pudo moverse, ni levantarse.

“No puede... ser” – Musitó.

  Felicia volteó y notó el miedo de Serena. Se situó delante de ella con intención de dar su vida si fuese necesario en ese mismo momento.

“Así que son ustedes, las traidoras” – Gritó con desprecio.  

“Ten cuidado niña, no sabes con quien te metes” – Rió maquiavélicamente la Uranus.

“Yo no diría eso, Sailor Uranus” – La volvió a encarar la muchacha. Serena sintió ahora miedo por Felicia y su imprudencia.

“¿En ella te has escudado princesa?” – Se bufó Neptune con una risita cantarina.

“No hemos venido a eso, recuerden” – Dijo Saturn sin ninguna emoción observando fijamente a la joven pelicastaña que defendía a la princesa, en su aura pudo sentir un poder que crecía de apoco y no paraba.

  Para Serena tampoco paso desapercibido ese detalle. ¿Sería que la rabia hacia aumentar la fuerza de Felicia? No se lo explicaba, para ella Felicia solamente era una chica con un gran don.
 
  Plut, quien también lo había notado decidió comenzar con cuidado

“Princesa Serenity, venimos por lo que, por derecho, pertenece a su hermana, la princesa Katsue”

 No hubo respuesta por parte de Serena, sólo una mirada perdida en respuesta.

 Entonces Uranus perdió el control.

“Veo que no vas cooperar” – Sin previo aviso corrió rápidamente en dirección a la afligida princesa pero antes de llegar una fuerza imperceptible la lanzó junto a sus compañeras haciéndola chocar con Neptune y aun así a ambas las arrastró varios metros hacia atrás.

“¡Mia, Esmeralda!...” – Pese a estar sorprendida Felicia estaba muy feliz de verlas.

“Y pensar que te ibas a quedar con toda la acción” – Dijo Mia muy confiada. Ambas se unieron adoptando una pose de defensa delante de la princesa y Felicia. Serena estaba bastante sorprendida por lo que estaba viendo pero aun así estaba demasiado shoquedada para emitir alguna palabra.

  Las Uranus y Neptune se reincorporaron, Uranus estaba furiosa, pero antes de cualquier movimiento otra vez la misma fuerza las hizo caer otros metros más atrás. Mia estaba muy gustosa viéndolas caer a cada instante.

“Mia detente, ya es suficiente” – Le recomendó la hermana menor. Como respuesta solo obtuvo una mirada de fastidio de Mia.

  Las Sailors se volvieron a poner de pie y la joven volvió a usar su técnica pero esta vez el campo energético de la Sailor del silencio lo anuló.

“Volveremos princesa, no tenemos las ordenes de hacerle daño” – Dijo esta con el mismo semblante insensible.

“Aun” – Pronuncio Uranus.

 Y desaparecieron.

  Solo entonces Serena se dio cuenta que todo el tiempo estuvo sentada en el suelo, sin moverse ni un milímetro de la postura con la que quedó al ser rescatada por Felicia. No tenia ideas claras de lo que había pasado, solo un horrible miedo a ser capturada por sus ex compañeras y mas aun un temor aun mas grande por haber involucrado nuevamente a gente inocente en su obstinado intento por huir de sus problemas.

  Las hermanas se relajaron. Mía estiró los músculos de manera arrogante jactándose de haberles dado una paliza. Felicia estaba silenciosa y pensativa mientras ayudaba a Serena a levantarse y Esmeralda estaba vuelta hacia el horizonte, estática, como si admirara el paisaje.

“¿Te encuentras bien?” – Habló por primera vez Felicia, adquiriendo una gran preocupación por la princesa quien sólo asintió algo ida.

  Mientras caminaban las cuatro de regreso a casa, Serena se dio cuenta de lo débil que es. Recordó que si hasta ahora había sido fuerte es porque no había tenido un enfrentamiento de este tipo, sin embargo ahora que las vio no sabia como podría reaccionar una segunda vez que se encontraran. Si podía haber una palabra que describiera sus sentimientos hacia sus ex amigas era decepción, se había dado cuenta que aquellas, que una vez lucharon codo a codo con ella ya no existían y perdió toda esperanza de recuperarlas.

  Al llegar a la casa las dos menores desaparecieron de vista pero Felicia y Serena se quedaron juntas, luego se dirigieron al dormitorio de Serena y esta se acostó de nueva cuenta argumentando que no se sentía bien.  

  Un momento después Felicia también la dejó sola.

  No pasó mucho para que de pronto Serena sintiera un impulso grande, saltó de la cama y sigilosamente llegó hasta la habitación de Felicia donde sentía extrañas vibraciones. .

  La puerta estaba entreabierta y Felicia estaba de pie tras la puerta, quieta como una estatua. En el cielo raso estaba dibujado una estrella de cinco picos luminosa y en cada una de estas puntas estaba enlazada a otras figuras que Serena no comprendía. Todo esto la hizo recordar cierta película de brujería que había visto alguna vez con sus amigas.

  Pero eso no fue todo. Serena saltó del susto al ver al baúl que estaba junto a la cama de Felicia vibrar descontroladamente. Mientras Serena luchaba con su corazón para que este no entrara en paro, Felicia corrió hasta dicho baúl y sacando una cadena con un colgante de forma extraña abrió la cerradura, sacó un objeto que estaba envuelto en telas viejas y reveló un libro grueso con la misma figura que estaba en el cielo. Así mismo, utilizando aquel colgante abrió la cerradura del libro y este se abrió por si solo en cierta página la cual estaba luminada.

  Serena abrió la puerta, Felicia la vio, pero siguió con lo suyo. Ella se acercó con mucho miedo y cual fue su sorpresa cuando vio lo que el libro mostraba. Aquel se estaba escribiendo solo, con letras doradas y bajo estas escrituras se dibujó una imagen que Serena no pudo comprender del todo pero que Felicia tampoco le dio tiempo de contemplar mejor.

  Felicia cerró de golpe el libro y lo escondió nuevamente.

  Pálida, con el corazón en la garganta Serena preguntó.

“¿Qué…?”

“El Círculo… Todo es inminente” – Miró a Serena fijamente y esta se dio cuenta que Felicia estaba igual o peor que ella. – “La guerra está a punto de comenzar”

Continuará...

Anterior | Principal | Siguiente